| 3/31/2015 2:30:00 PM

Correa, apretado

El petróleo le está haciendo pasar un mal rato a la Revolución Ciudadana del presidente Rafael Correa, quien ya inició ajustes. ¿Qué está pasando?

Ecuador atraviesa por un año complicado. Aunque la descolgada en los precios internacionales del petróleo es la principal causa, la devaluación de las monedas de los socios comerciales enreda aún más el panorama. Según la proyección del marco financiero del Presupuesto General del Estado (PGE), documento marco de política fiscal ecuatoriana, el barril de crudo estaría en US$79,7 en 2015, situación que no se materializó y que se agrava al tener presente que más de 50% de las exportaciones ecuatorianas provienen de este recurso natural. En cifras concretas, se está hablando de US$6.000 millones menos de ingresos.

La caída hizo que el Ministerio de Finanzas recortara el presupuesto de 2015 en US$1.420 millones, pasando de US$36.317 millones a US$34.987 millones. Por sí sola, una reducción del gasto o expectativas en este sentido desaceleran la economía, que en años anteriores llegó a alcanzar tasas superiores a 7,5%, pero que según las más recientes estimaciones de la Cepal llegará a 3,8% en 2015.

Junto con las perspectivas de menor crecimiento, en las economías emergentes se presagia un menor flujo de capitales en los próximos años, producto del cambio de postura de la Reserva Federal, en la que está pendiente el aumento de tasas de interés esperada para el segundo semestre de este año. Esta eventual caída del flujo de capitales implica menores recursos, que son críticos en una economía dolarizada con déficit de cuenta corriente (mayores importaciones que exportaciones), en la que un menor ingreso petrolero suprime los recursos para pagar sus importaciones.

Pues bien, la cereza en el pastel la pone la depreciación de la moneda de algunos socios comerciales, lo cual deteriora aún más su situación comercial.

Mecanismos de respuesta


Ante la avalancha de malas noticias, el gobierno ecuatoriano está actuando con todas las armas posibles. Reducción del gasto e implantación de barreras arancelarias son apenas el inicio. Además, para financiar el Plan Anual de Inversiones de este año, el gobierno lo complementó con una emisión de deuda pública a cinco años, por US$750 millones.

En el fondo de esta discusión está la falta de un mecanismo cambiario que sirva como estabilizador automático para absorber los choques externos. ¿Qué quiere decir esto? Como Ecuador abandonó en 1999 la que hasta ese entonces había sido su moneda oficial, el sucre, no tiene la posibilidad de devaluar su moneda para mitigar o neutralizar el déficit de cuenta corriente; en otras palabras, se podría amplificar la crisis en la balanza de pagos.

Esta situación es complicada porque eventualmente el país no tendría cómo responder ante el maremágnum de obligaciones, los mercados perderían la confianza, se produciría una masiva salida de capitales y quebraría.

¿Qué sigue?

Correa y su equipo la tienen difícil, pero no todo está perdido. Ya en 2008 hubo voces que se alzaron anunciando el fin de la Revolución Ciudadana y la necesidad de retornar a una moneda nacional, y al final pasó el temporal.

Por ahora, si bien se espera una menor liquidez promovida por la FED, todavía no es claro el momento y el tamaño de ese cambio. Además, al mundo todavía le queda un importante flujo de recursos originados por las políticas monetarias de Europa y Japón. Mientras tanto, sigue abierta la posibilidad de prolongar barreras arancelarias, recortar gasto y financiar externamente al gobierno mediante emisión de deuda. Correa está ajustado y por ahora tiene con que soportar los malos tiempos.
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