| 4/4/2013 9:00:00 AM

Problemas maduros

Nicolás Maduro será quien ocupe el Palacio de Miraflores hasta 2019. Pero no la tendrá fácil: la economía y la inseguridad son sus nudos gordianos.

El triunfo de Nicolás Maduro en las elecciones del próximo 14 de abril está prácticamente cantado. No solo porque las encuestas de las últimas semanas le dan una ventaja de más de 10 puntos frente al opositor Henrique Capriles, también porque Maduro les ha sacado el mejor partido a la memoria del difunto presidente Hugo Chávez y a su condición de ‘elegido’.

Así mismo, porque tiene andando la pesada maquinaria política del oficialismo para asegurarse en el poder hasta 2019 –y quizás más allá– y cuenta con la billetera del gasto público que le podría garantizar una meta que nunca alcanzó el difunto presidente: 10 millones de votos en una elección.

Pero, aunque el camino político parezca allanado, el nuevo presidente no la tendrá fácil en el campo económico y de seguridad. Varios son los nudos gordianos para el sucesor de Chávez: el ineficiente sistema cambiario que ha desbordado la inflación, una deuda pública galopante y creciente inseguridad.

En materia cambiaria, la reforma anunciada el 8 de febrero por el ministro de Finanzas, Jorge Giordani, le puso más leña a la hoguera con una devaluación de 46,5% que no logró quitar la presión sobre el precio del dólar paralelo y la inflación. Tras la devaluación, el dólar pasó de 22 a 25 bolívares en el mercado negro, que define el precio de productos no prioritarios como calzado, vestuario, bebidas alcohólicas e impresos. Pero hay quienes apuestan a que no será la única devaluación del año.

De hecho, el gobierno estrenó el 27 de marzo el Sicad, un mecanismo de subastas para otorgar dólares a las empresas que importan, la cifra de US$200 millones resultó insuficiente y benefició a solo 383 compañías que pagaron entre 11 y 14 bolívares por dólar, lo que significa una devaluación adicional de entre 74% y 169%.

Por fuera de esta subasta están miles de compañías que siguen comprando dólares en el mercado paralelo a precios absurdamente altos, presionando aún más la inflación, que en los dos primeros meses del año alcanza 5% y, según los analistas, podría acercarse peligrosamente al 30% de años anteriores, por encima del 22% proyectado por el gobierno.

La directora de estudios económicos de la Cámara Colombo-Venezolana, Anamaría Camacho, asegura que existe preocupación por las restricciones anunciadas para las importaciones, pues el gobierno planea reducirlas en 29%. Según el Banco Central, en 2012 las importaciones alcanzaron los US$59.300 millones.

En materia de seguridad, el tema no es menos preocupante. Con 3.400 homicidios en lo corrido del año, Venezuela vuelve a estar entre los países más violentos y, por ahora, sin una estrategia clara para enfrentar este fenómeno, lo que le ha dado a la oposición argumentos para pedir un cambio de gobierno.

En materia de deuda pública, la principal preocupación radica en los desembolsos adicionales por unos US$17.000 millones que tendrá que hacer este año Venezuela para honrar sus compromisos, y que tendrán que ser descontados del gasto social.

Despejado el escenario político, el nuevo mandatario tendrá que comenzar a solucionar estos apremiantes temas. Del buen manejo que les dé dependerá que los venezolanos no terminen pasándole una ‘cuenta de cobro’ al sucesor de Chávez.

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