| 8/8/2014 6:00:00 AM

Daño colateral

A la fuerte presión de Occidente contra Rusia por el apoyo a la segregación de Ucrania se sumó una millonaria sanción de la Corte de La Haya por una expropiación errónea de Putin.

En política internacional, la suerte le sigue siendo esquiva al presidente ruso Vladimir Putin. A las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea para castigar la participación de Rusia en la crisis de Ucrania se suman ahora dos fallos que fijan una millonaria multa de US$50.000 millones por la expropiación irregular de la petrolera Yukos, que podría tener un coletazo en su principal industria.

La última semana de julio el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos fallaron en contra de Rusia y acordaron compensar a los accionistas de la petrolera afectados por la expropiación ilegal y la violación de sus derechos.

Los dos tribunales fijaron la multa, sin precedentes en su historia, por los abusos cometidos por el gobierno ruso al expropiar en 2006 a Yukos, que a comienzos de siglo era la mayor petrolera rusa. Pero en 2003 uno de sus principales socios, el magnate Mijail Jodorkovsky, cayó en desgracia con el gobierno al convertirse en adversario político de Putin.

Jodorkovsky fue acusado de fraude y evasión de impuestos y estuvo encarcelado 10 años, hasta diciembre del año pasado cuando Putin aprobó su indulto. Tras ser condenado, la empresa fue intervenida y buena parte de sus activos se transfirieron a Rosneft, hoy considerada la mayor petrolera de Rusia.

Aunque el gobierno ruso ya advirtió que apelará los fallos, su impacto adverso ya se siente en los negocios de Rosneft y sus aliados de Occidente, con los que busca desde hace unos años aumentar sus reservas petroleras ante el declive que muestran sus principales yacimientos.

Las sanciones no podían haber llegado en un momento más inoportuno, cuando las tensiones entre Rusia y Occidente se encuentran en un punto crítico. The Economist asegura que la petrolera BP será una de las primeras afectadas, pues tiene una participación de 20% en Rosneft. En el segundo trimestre del año, BP celebró que sus utilidades provenientes de los negocios con Rusia se habían multiplicado por cinco, acercándose a los US$1.000 millones. Por eso, ya los directivos de BP aseguran que el impacto del nuevo clima de tensiones afectará sus negocios.

Pero no solo BP resulta afectada por las sanciones a Rusia. El diario Financial Times reportó hace unos días que empresas como Siemens, Shell, Adidas y Volkswagen ya han anunciado efectos en sus operaciones comerciales como consecuencia de la ‘llave inglesa’ que Occidente le está aplicando desde hace unas semanas al gobierno de Vladimir Putin.

Adidas anunció que podría acudir al cierre de tiendas en Rusia, debido a los mayores riesgos que implica hacer negocios con este país; Volkswagen reportó una caída de 8% de sus ventas a ese país al cierre del primer semestre; Siemens teme que sus negocios se vayan a pique con el gobierno de Putin e, incluso, frenó el debut de su filial en la bolsa de valores hasta que se aclare el panorama.

Otras petroleras como ExxonMobil y la noruega Statoil ya hablan de congelar sus planes para explorar petróleo en el ártico conjuntamente con Rosneft, mientras que Shell podría congelar sus operaciones en esa región.

Aunque el presidente Vladimir Putin insiste en retar las sanciones impuestas por Occidente, su cerco se va estrechando y cada vez menos empresas quieren correr el riesgo de quedar atrapadas en la tenaza que se cierne sobre Rusia. Un juego cada vez más peligroso.
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