| 4/17/2015 3:00:00 PM

Clintonomics

Tratar de pronosticar cuál será la política económica de Hillary Clinton, si logra convertirse en la primera mujer que lidere la locomotora del planeta, se ha vuelto un plan de muchos analistas.

Ser una de las políticas más reconocidas del mundo no evita que, a sus 67 años, Hillary Rodham Clinton siga siendo una incógnita para los analistas, que están haciendo todo tipo de cábalas sobre las posturas que tomaría de llegar a la Presidencia, particularmente en el frente económico.

Si continuará las políticas de su copartidario y exjefe Barack Obama; si mejor aplicaría las de su marido, el expresidente Bill Clinton o si va a llegar con una agenda completamente nueva, que ya no choque tanto con el Partido Republicano y le permita al legislativo estadounidense avanzar más rápido, son algunas de las preguntas que se hacen los expertos.

Son tantas las suposiciones que incluso la revista The Economist le dedicó la portada de su edición del pasado 9 de abril, para tratar de pronosticar cómo sería la administración de la primera mujer que llegaría a ser Jefe de Estado en la Casa Blanca.

Los puntos de vista de algunos candidatos se pueden deducir de lo que dicen sus asesores, pero Clinton tiene cientos y de diferentes facciones demócratas, explican en The Economist, y refuerzan la idea de lo difícil que es tratar de saber cómo sería su mandato, utilizando la frase de su excolega, el senador Charles Schume, quien dice: “jamás en tu vida conocerás a una persona más opaca”.

Para la izquierda es preocupante que Clinton sea muy cercana a Wall Street –se calcula que gracias a esos lazos podría conseguir US$1.000 millones para su campaña– y también que esté muy lejos de las preocupaciones del ciudadano de a pie, pues desde 1979 vive bajo las comodidades de una mansión de gobernador. Así mismo, la consideran hawkish (de línea dura), pues apoyó la invasión a Irak.

Sus críticos de la derecha la consideran “una estatista hambrienta de poder”, que profundizaría lo que para ellos han sido los ‘errores de Barack Obama’, como el apoyo a su decisión ejecutiva de regularizar a miles de inmigrantes. Así mismo, se cree que buscaría un aumento del salario mínimo, el cierre de algunas gabelas fiscales que tienen las empresas, la reducción de impuestos para la clase media y más inversión en infraestructura.

¿En el centro?

Dado que genera dudas tanto en la derecha como en la izquierda, algunos analistas consideran que lo mejor sería calificarla como una política de centro. Es más, Martin Sandbu, columnista del Financial Times, piensa que, gracias a que la gente se la ha pasado tratando de adivinar cuál es su posición, Hillary Clinton ha podido mantenerse vigente en la arena política por 35 años.

Comenzó a hacerse notar cuando asesoró a Bill Clinton durante su segundo mandato como gobernador de Arkansas, en 1983. Luego, en 1990, pasó a ser primera dama, cargo del que se desprendió para empezar su carrera política, primero como senadora por Nueva York y luego como precandidata presidencial por el Partido Demócrata. La derrota en esa aspiración le sirvió para mostrar otra faceta, pues se convirtió en la Secretaria de Estado de su competidor, Barack Obama.

Este cargo le da una ventaja adicional frente a sus posibles contendores en la carrera presidencial de 2016, pues mientras lo ejerció, visitó 112 países. Por ende, si ocurre una crisis en cualquiera de ellos, hay una alta probabilidad de que ya conozca a sus respectivos líderes.

No obstante, Clinton siempre ha sido motivo de controversia. Algunos ven en ella a un ícono feminista, que lucha por los derechos de las mujeres y otros la ven como una candidata sin principios y privilegiada, que ha usado su matrimonio como un trampolín hacia el poder.

Justamente una de las críticas recientes fue revelada por International Business Times, y tiene que ver con su cambio de posición frente al TLC entre Colombia y Estados Unidos. Inicialmente, como muchos de sus colegas demócratas, se opuso al acuerdo alegando incumplimientos de las libertades laborales de los trabajadores colombianos. Pero se dice que luego de que Frank Giustra, uno de los dueños de Pacific, realizara una millonaria donación a la Fundación Clinton, Hillary cambió de posición y empezó a apoyar el TLC.

Y es que las posiciones de esta candidata sobre los tratados de libre comercio son otra incógnita y uno de los temas de quienes estudian lo que hoy se conoce como Clintonomics, las políticas económicas de esta figura pública y que también se han aplicado para el actual presidente bajo el nombre de Obamanomics, así como para el primer ministro de Japón, Shinzo Abe, cuyas políticas se reconocen como Abenomics.

Según The Washington Post, Hillary es más escéptica de los acuerdos de libre comercio de lo que era su marido, lo que la pondría en una orilla opuesta a la de Obama. Cuando fue su Secretaria de Estado ejecutó fielmente su política comercial.

Las cartas ya están jugadas y, pese a todas las dudas, Clinton es hoy la candidata con más posibilidades según las encuestas. Falta ver si esto se mantiene cuando, de verdad, se empiecen a conocer sus planes.

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Tras la competitividad


Marco Rubio aspira ser el primer presidente estadounidense de origen latino.

Al anuncio de la precandidatura de Hillary Clinton se sumó la del republicano Marco Rubio. Con tan solo 43 años, este senador por La Florida aspira a llegar a ser el primer presidente estadounidense de origen latino.

Su propuesta económica consiste en hacer más esfuerzos para acelerar la recuperación tras la crisis de 2008.

“Hay una cosa que escucho con frecuencia y es que nosotros –los Estados Unidos– nos estamos volviendo cada vez menos competitivos. Lo que necesitamos es un país muy atractivo o, si es posible, el más atractivo del mundo para invertir e innovar”, dijo en una entrevista a FOXBusiness.com.

Rubio utiliza también su juventud para referirse a Clinton como una “líder de ayer”. Pero el senador Rubio no la tiene fácil, pues deberá competir por la nominación republicana con otros candidatos que ya se lanzaron al ruedo, entre ellos el senador por Texas, Ted Cruz; el senador por Tennessee, Rand Paul; el gobernador de la Florida, Jeb Bush, y el actual gobernador de Wisconsin, Scott Walker.
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