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Barack Obama, Presidente de EE.UU.

| 2/20/2013 6:00:00 PM

Piedra, papel, tijera...

El primero de marzo empiezan los recortes presupuestales en Estados Unidos, a menos que demócratas y republicanos lleguen a un acuerdo en los próximos días. Sector Defensa, el más afectado.

A menos de que en los próximos días se llegue a un acuerdo político entre republicanos y demócratas, el primero de marzo la economía estadounidense empezará a perder millones de dólares. Los cálculos apuntan a US$85.000 millones en los primeros siete meses y a US$1,2 billones en una década, que ya no se entregarán a distintas agencias estales, porque el objetivo es recortar gastos y volver sostenibles las finanzas públicas.

Las diferencias entre los dos partidos, que llegaron a su punto más álgido en agosto de 2011 –cuando pusieron al país al borde del default y que les costó la reducción en la calificación de su deuda–, cada vez se agudizan más y por eso se han vuelto comunes las fechas ‘límites’ a partir de las cuales, si no hacen algo, la economía de la locomotora del planeta se verá seriamente afectada.

Justamente, para destrabar la discusión de agosto de 2011, que consistía en ampliar el monto máximo de endeudamiento del país, se llegó al acuerdo de fijar unos recortes automáticos de gasto, denominados sequester. La idea original era que, como a ningún partido le gustaban esos recortes, a final de 2011 deberían haber logrado un consenso para evitar ese escenario y encontrar otras formas de sanear las cuentas del país. Sin embargo, ese plazo se agotó y para poder seguir negociando se dieron otro año (todo 2012) que se gastó en la campaña electoral y no en solucionar los problemas fiscales. En enero de 2013, cuando el sequester debería haber entrado en vigencia, solo lograron ponerse de acuerdo para una última prórroga hasta el primero de marzo, pero a pocos días de su vencimiento, las opiniones se mantienen divididas.

Esta vez son los demócratas –que dominan el Senado– quienes están tratando de buscar una salida, pues se teme una parálisis del sector público, dado que muchas agencias estatales se verían obligadas a despedir personal para cumplir con su cuota de recorte. De hecho, se estima que el Pentágono sería el más afectado, con una poda de US$46.000 millones solo este año y, en general, el sector defensa tendría un recorte de 9,4% en el año fiscal 2013.

Como siempre, la propuesta de los demócratas es que, en vez de recortar, se les suban más los impuestos a los ricos, pero los republicanos (que dominan la Cámara y con ella al Congreso), dicen que no van a apoyar un incremento tributario y, por lo tanto, prefieren que arranque el sequester, pese a que son los principales protectores del sector Defensa.

Debido a que algunas agencias estatales como las de seguridad social tendrán recortes máximos de 2%, algunos analistas estiman que el impacto del sequester no será tan grave, lo que hace que los congresistas no se afanen por llegar a un acuerdo. Pero hay quienes consideran que en un país con una tasa de desempleo de 7,9%, no es nada sano que 300.000 empleados estatales tengan su puesto en vilo. Falta ver por cuánto tiempo más el Tío Sam aguantará el tira y afloje de sus congresistas, en medio de una economía aún convaleciente.

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