| 5/9/2012 6:00:00 PM

Perro que ladra…

Aunque el nuevo presidente francés prometió más empleo y menos austeridad, su margen de maniobra es limitado. No es mucho lo que puede hacer.

Contrario a lo que se podría pensar, François Hollande no ganó la Presidencia de Francia por prometer más empleo, decir que la solución a la crisis económica necesariamente va a ser dolorosa y que se debe desactivar la bomba de la elevada deuda de su país (que ya alcanza el récord de US$2,2 billones), pues lo mismo dijo su rival Nicolás Sarkozy durante la campaña.

Ganó, según los editores de Bloomberg, más que por sus diferentes visiones económicas, porque Sarkozy se había convertido en un personaje extravagante y pantallero, que chocaba con la crisis que vive su país y que, por ende, le restaba credibilidad a sus pedidos de austeridad. Hollande, por el contrario, muestra una “falta casi estudiada de carisma, proyecta la sobriedad y la seriedad que requieren los tiempos actuales, lo que le ha valido el apodo de Monsieur Normal (el Señor Normal) y eso fue aplaudido por el electorado”.

Y es tan normal el nuevo mandatario francés, que los temores que se tenían ante su previsible triunfo, poco a poco se han disipado, pues todo parece indicar que su margen de maniobra para rebelarse ante la política de ahorro alemana es limitado.

“Hollande es un político que dijo lo que tenía que decir para asegurar su triunfo, pero sabe muy bien que otra cosa es cuando ya se está en el poder. De hecho, hace tres meses se reunió con un grupo de banqueros a los que tanto criticó durante la campaña, y les aseguró que no tenían por qué temer”, comenta Walter Molano, analista de BCP Securities.

Prueba de que el cambio no será drástico es que los bonos de deuda francesa registraron un menor nivel de riesgo (medido por los puntos de diferencia con los papeles alemanes) después de la elección, que el que tenían cuando Hollande ganó la primera vuelta. Los bonos que vencen en 10 años quedaron el 22 de abril con una diferencia de 145 puntos básicos frente a los de Alemania; el 7 de mayo, un día después de la segunda vuelta, cerraron con 124 puntos de diferencia, incluso por debajo de los 133 puntos con que comenzaron este año.

Hacerse pasito

La expectativa de que no habrá cambios radicales también la tienen en Alemania, que fue blanco de críticas permanentes por parte de Hollande. Al día siguiente de su victoria, la prensa germana publicó que ahora lo que va a primar es el pragmatismo en la relación bilateral. Así mismo, la canciller Alemana, Angela Merkel, quien respaldaba a Sarkozy, felicitó al nuevo mandatario y dijo que espera reunirse pronto con él (se supone que su primer encuentro será el 16 de mayo, un día después de la posesión de Hollande).

No obstante, Merkel no perdió su firmeza y desde ya cerró las puertas para una posible renegociación del pacto fiscal, en el que 25 de los 27 países de la Unión Europea se comprometieron a reducir su déficit fiscal a 3% del PIB.

“Estamos en medio de un debate al que Francia, por supuesto, bajo su nuevo presidente traerá sus propias prioridades. Pero estamos hablando de las dos caras de una misma moneda: el progreso solo se alcanza con finanzas sólidas más crecimiento”, dijo Merkel, tras reiterar que espera a su nuevo colega con los brazos abiertos.

El banco BNP Paribas también insiste en que Hollande tiene poco margen de maniobra, pues tendrá que reducir el déficit para controlar la deuda y están esperando sus primeros anuncios para saber cómo lo va a hacer. Igualmente, Standard and Poor’s, firma que le quitó la calificación AAA a Francia en enero, descartó que la elección de Hollande pueda volver a impactar la nota de la segunda economía europea.

Vuelve el drama

Otro será el panorama si las cosas en Grecia siguen empeorando, pues el mismo día de la elección de Hollande, el congreso heleno se transformó. Los dos únicos partidos que apoyaban las medidas de austeridad perdieron las mayorías, poniendo en riesgo el rescate que le han dado sus vecinos y su permanencia en la Zona Euro.

Las acciones europeas cayeron el lunes siguiente a los comicios y no por el triunfo de Hollande, sino por el relevo parlamentario en Grecia, pues se teme que los partidos que quedaron con la mayoría no continúen apretándose el cinturón.

Los analistas del Citibank incluso estiman que con el nuevo mandato griego aumentan las posibilidades de que este país abandone el euro. Le dan una probabilidad de 75% a que para 2013 ya no usen esa moneda.

Sin embargo, expertos como Molano, de BCP Securities, consideran que los griegos por más molestos que estén con las duras medidas de austeridad no se pueden dar el lujo de echar todo para atrás, pues saben que eso sería aún más costoso y doloroso.

Lo que sí es innegable es que la creciente molestia ante la política que solo busca reducir el déficit, aumenta el malestar contra Alemania y tarde o temprano va a llevar a que se produzcan cambios. Al menos esa es la apuesta de los mercados. Un día después de las elecciones francesas y griegas cayeron las acciones europeas, pero las de América subieron.

La explicación es que los comisionistas esperan que en algún momento los gobiernos europeos establezcan estímulos fiscales que impulsen el crecimiento o que, en caso extremo, los alemanes cedan y les den luz verde a los eurobonos (bonos de deuda que serían respaldados por toda la Unión y no por cada país, como ocurre hoy).

Pase lo que pase, la misión de ‘Monsieur Normal’ no será nada fácil, pues por más que quiera cumplir sus promesas de campaña, no podrá permitir que su país se desboque y, con él, el resto del vecindario.

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