| 4/30/2015 5:00:00 AM

No es un cuento chino

China es indispensable para el régimen venezolano por ser fuente de financiación para el gobierno y porque invierte en varios sectores. Este es el panorama.

Si bien es cierto que a un Banco no le conviene que su deudor quiebre, porque su objetivo es recuperar el dinero, también lo es que, de no pagar la deuda, el Banco puede imponer exigencias o rematar los bienes recibidos en garantía. Así funciona el mundo de los negocios desde hace varios siglos.

Esto ha encendido las luces de alerta en Venezuela, que en medio de su agonía económica generada por la caída en los precios internacionales del petróleo, la reducción de sus reservas internacionales y la creciente inflación, recibió un nuevo préstamo de US$5.000 millones por parte de China.

El presidente Nicolás Maduro justificó este endeudamiento como un elemento de “financiamiento del desarrollo”. Los recursos –gestionados desde enero de este año– se suman a los casi US$50.000 millones que se estima ha recibido Venezuela desde 2008 por parte de los chinos. Dado que la información no es tan transparente, hay quienes afirman que el pagaré que a cambio recibieron los chinos contiene el compromiso de nuevas ventas de petróleo en los próximos años.

Al parecer, estos recursos ensancharán la relación de vieja data que tienen los chinos con la Venezuela chavista y amarrarán una relación que no solo se está sintiendo a nivel de gobierno.

Muchos venezolanos aseguran que “la orientalización se palpa fácilmente en la calle”. Por eso, en Los Palos Grandes, zona residencial del noreste de Caracas, es muy común encontrar chinos que trabajan en varios sectores de la economía.

Según Heritage Foundation, los recursos invertidos por grandes empresas chinas en Venezuela serían de al menos US$18.000 millones desde 2004, e incluyen firmas como Sinopec, Sinomach y Chinalco.

Fuentes venezolanas consultadas por Dinero señalaron que: “aunque la inversión extranjera es deseable para promover el desarrollo económico, la no transparencia en los acuerdos que se están firmando y la inmensa necesidad de divisas del gobierno de Maduro hacen creer que Venezuela está siendo empeñada”. Aunque no hay pruebas de que Venezuela esté empeñada, hay quienes ven con recelo este matrimonio, porque son conocidos los procedimientos chinos en otras latitudes.

En países como el Congo (África), por ejemplo, se firmó un acuerdo de cooperación en el que el país asiático invierte en varios sectores de la economía, pero a cambio asegura suministro de cobalto y cobre por dos décadas.

Esta es solo una estrategia del gigantesco plan de expansión de China por el mundo, del que ni siquiera Estados Unidos se ha salvado. De hecho, en la revista Forbes se aseguró recientemente que buena parte de la solución del largo conflicto entre Cuba y Estados Unidos se debió precisamente a la necesidad americana de frenar los ánimos expansionistas del país asiático.

Mientras en Venezuela no es claro si su economía saldrá de cuidados intensivos o si caerá en una profunda recesión, la deuda con China sigue creciendo y se convierte en el tipo de favores que nunca se olvidan.
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