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Enrique Peña Nieto Presidente de México.

| 5/3/2013 6:00:00 PM

¡No mames, güey!

Las pugnas entre los partidos políticos de México amenazan con desbaratar los planes de Enrique Peña Nieto para sacar adelante las grandes reformas que necesita urgentemente el país.

El matrimonio por conveniencia entre los partidos de oposición y el presidente Enrique Peña Nieto, denominado Pacto por México, acaba de superar su primera crisis. El episodio arrancó el 17 de abril con denuncias por el uso de programas oficiales para apoyar candidatos a las próximas elecciones regionales, continuó con amenazas de ruptura, y la reconciliación final llegó el 29 de abril, con reconocimiento de culpa y propósito de enmienda.

Pero, aunque en México muchos quieren que este sea un episodio de ‘borrón y cuenta nueva’ en una relación indispensable para garantizar el desarrollo del país, hay quienes temen las consecuencias para el presidente Peña Nieto, de tratar de mantener a toda costa esta unión. ¿Qué tan debilitado quedó el Pacto

Lanzado el 2 de diciembre por el presidente Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), esta ambiciosa propuesta ha logrado devolver la confianza de los mexicanos en su gobierno y ha llevado a medios como The Wall Street Journal a anticipar el surgimiento de lo que denomina el ‘Tigre Azteca’, basados en el crecimiento de su economía de 4% en 2012 y la expectativa de tasas superiores a 7% en los próximos años.

La iniciativa logró que los opositores Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido de Revolución Democrática (PRD), se sumaran al PRI para aprobar 95 leyes que buscan devolverle a México la transparencia, modernidad y competitividad para seguir creciendo.

El arranque del Pacto por México ha tenido golpes de opinión muy importantes, por ejemplo la aprobación de leyes que parecían improbables, como un nuevo estatuto laboral, la reforma a la educación –acaba con el poder de algunos sindicatos que habían burocratizado la enseñanza– y la que busca la eliminación de monopolios en sectores todopoderosos como telecomunicaciones y televisión.

Pero, cuando todo iba viento en popa y se esperaba la presentación de la reforma al sistema financiero mexicano –el 23 de abril pasado–, estalló la crisis que amenazó con la ruptura del Pacto luego de que dirigentes del PAN presentaran denuncias de supuesta utilización de programas sociales del gobierno para apoyar candidatos regionales a las elecciones del próximo 7 de julio. La respuesta del gobierno de iniciar una investigación no cayó bien entre los panistas, quienes condicionaron su continuidad en el Pacto.

Sin embargo, los contundentes resultados de las encuestas de opinión que rechazaban una ruptura del Pacto y nuevas negociaciones con el gobierno llevaron a la oposición a continuar, eso sí, exigiendo mayor transparencia. El gobierno se comprometió a ‘blindar’ los programas sociales para que no sean utilizados con fines electorales y los partidos han expresado su disposición a continuar aprobando las reformas estructurales que requiere el país.

En esta nueva etapa, los legisladores tendrán que aprobar la reforma financiera, una ley anticorrupción –considerada uno de los mayores flagelos en México– así como la transformación del sector energético y una gran reforma fiscal.

Esta no será la única crisis del Pacto por México y eso lo sabe el presidente Peña Nieto, quien tendrá que manejar con buen tino los desencuentros políticos con la oposición para que su país se convierta en el ‘Tigre Azteca’ que vaticinan los medios.

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