| 4/17/2013 6:00:00 PM

Nirvanas del dinero

Mientras Francia le declara la guerra a los paraísos fiscales tras el escándalo de su Ministro de Hacienda, Suiza y Austria se niegan rotundamente a levantar la reserva.

Dicen que no hay cuña que más apriete que la del mismo palo. Y eso lo están sintiendo en carne propia los ministros de finanzas de cinco países de la Unión Europea que lideran una cruzada para acabar con los paraísos fiscales y la evasión, pero han encontrado fuertes barreras a su iniciativa en Austria y Suiza.

Aunque son dos de los países más pequeños del viejo continente, su oposición es férrea. Austria –que hace parte de la Unión Europea– se ha negado a avalar este proyecto, mientras Suiza que, aunque no integra este bloque históricamente lo ha acompañado en muchas de sus iniciativas, son hoy el palo en la rueda para adoptar la política de compartir información bancaria de forma automática para revelar la identidad de los evasores.

En estos países el secreto bancario es quizá uno de los temas más sensibles. Por eso el pasado domingo 14 de abril, el presidente suizo Ueli Maurer dejó claro en una entrevista para el diario Matin Dimanche que en su país el sigilo frente a la identidad de quienes depositan dinero en sus bancos es tan privado como el secreto médico y, en su opinión, “el Estado debe respetar absolutamente la esfera privada”. En otras palabras, no está dispuesto a ceder a la presión de los europeos.

Austria también anunció que no se plegará a los deseos de los ministros de Finanzas de España, Francia, Alemania, Italia y Reino Unido, quienes buscan poner en marcha un proyecto piloto de intercambio multilateral y automático de información financiera. Aunque su vecino Luxemburgo ya acordó con la UE compartir esta información bancaria a partir de enero de 2015, el gobierno de Austria ha hecho público su rechazo.

El tema, que se analizó esta semana en Washington en la Cumbre del G-20, plantea un interrogante central: ¿debe primar el derecho a la intimidad de los inversionistas en paraísos fiscales o el interés de los gobiernos por garantizar que los más ricos paguen todos sus impuestos? Para los gobiernos europeos la respuesta está en la segunda opción.

Azuzados por informes periodísticos sobre paraísos fiscales, los ministros buscan sincronizar políticas para pillar a los ciudadanos que, llevados por la codicia, esconden sus fortunas en paraísos fiscales para no tributan lo que les corresponde. La investigación estima que en estos paraísos se esconden unos US$21 billones, una cifra alarmante.

En Francia, además, se volvió un tema de honor luego de que el ministro de Presupuestos, Jérome Cahuzac –encargado de diseñar estrategias para aumentar el recaudo–, renunciara cuando quedaron al descubierto sus cuentas en paraísos fiscales. El presidente Françoise Hollande anunció una “lucha implacable contra las derivas del gobierno, la codicia y la finanza oculta” y llamó a erradicar los paraísos fiscales en el mundo.

La nueva batalla global podría traerles muchos réditos a los gobiernos cuyas arcas están exhaustos. Pero no garantiza que quienes hoy esconden su dinero dejen de buscar otras fórmulas para evadir.
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