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El origen gallego del presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, ha sido usado para tratar de entender su carácter misterioso y enredado.

| 10/10/2012 6:00:00 PM

Misterio español

Reina la incertidumbre sobre el rescate financiero de España. Aunque Europa estrena nuevo mecanismo de ayuda, no tiene ganas de usarlo. Confusión en los mercados.

A la incertidumbre generada por el grito independentista catalán, el enorme desempleo, las protestas sociales y las dificultades con el vecindario, España sumó otro ingrediente en plena crisis: su indecisión para recibir un rescate por parte del recién creado Mecanismo Europeo de Estabilidad (Mede) –o fondo de rescate permanente–. Y es que, a estas alturas, aún no se sabe si el gobierno de Mariano Rajoy va a pedir esta ayuda o si el Mede se la pueda dar.

En julio pasado los ministros de finanzas de la Zona Euro (conocidos como el Eurogrupo) calcularon que el rescate de España costaría unos 100.000 millones de euros. Luego de realizar pruebas de estrés a los bancos, se estima que la ayuda sería menor, entre 30.000 y 40.000 millones de euros, pero el tema es que Alemania –el mayor accionista del Mede– considera que España no necesita más ayuda externa.

En la más reciente reunión del Eurogrupo, el 8 de octubre, cuando nació oficialmente el Mede, el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, dijo que cree en los anuncios del gobierno español en cuanto a que no necesita ningún programa de ayuda financiera, pues con excepción de un auxilio para sanear a la banca española, “el país puede salir con su propia fuerza de la crisis”, aseguró el funcionario alemán, quien también consideró que España “se encuentra en buen camino”, ya que sus cifras macroeconómicas evolucionan positivamente.

Los mercados no leyeron positivamente estas noticias, pues ya se estaban haciendo a la idea que Rajoy y su equipo tenían todo listo para pedir el rescate y, ahora que Alemania lo niega, el panorama se vuelve a enredar. Como resultado, cayeron las acciones españolas y aumentó la prima de riesgo de los bonos de deuda ibéricos.

A esto se suma la indecisión con respecto a si el Mede (que arranca con una capacidad inicial para prestar de 200.000 millones de euros y que a 2014 tendría una capacidad plena de 500.000 millones de euros) puede o no rescatar a España.

Los ministros de Finanzas de Alemania, Holanda y Finlandia declararon recientemente que la plata del Mede debería utilizarse solo para hacer frente a futuros problemas bancarios, mientras que los problemas heredados deben ser asumidos por los estados miembros. Si se aplica esta premisa, la banca española tendría que salir a flote con dinero de su propio país y no del vecindario y eso podría oscurecer aún más el panorama de la economía española. Cálculos del periódico Expansión indican que con un rescate de 30.000 millones de euros, la deuda sobre PIB llegaría a 90,5%, pero si el rescate es doméstico, esa cifra podría ser más alta.


Ni sube, ni baja


Las dudas sobre el rescate español no solo han estado relacionadas con lo que piensan sus vecinos, también con la forma como Rajoy ha tratado el tema, que el bloguero de The Economist, Charlemagne, no duda en calificar de misteriosa. En su más reciente entrega sobre España dice que Rajoy, como buen gallego, es retranca; es decir, no habla con claridad y eso confunde más. “Es del tipo de personas que uno se encuentra en una escalera y no sabe si está subiendo o bajando”.

Aunque el gobierno de Rajoy insiste en que está haciendo lo necesario para no recurrir a un rescate, tampoco lo niega rotundamente y por eso algunos analistas se preguntan si detrás de esa estrategia hay un plan secreto para restaurar la confianza de los mercados y de los mismos españoles, pues con un déficit de alrededor de 9% del PIB, una tasa de desempleo que supera el 25% y un movimiento de protesta cada vez más violento, son pocas las opciones distintas, a menos que lo que busque sea repetir los pasos de Grecia, opina Charlemagne.

Y parecería que el único retranca no es Rajoy, sino también el nuevo Mede, que se convierte en la principal bazuca para hacerle frente a una crisis que ya lleva tres años, pues el mismo día en que fue lanzado, sus directivos expresaron confianza en que no tendrán que usarlo en el corto plazo.

Aunque los 17 Ministros de Finanzas del Eurogrupo admitieron que España sería potencialmente el primer beneficiario del Mede, también dijeron que no está a punto de necesitarlo, al tiempo que pospusieron las decisiones sobre el próximo paquete de ayuda para Grecia y la asistencia para Chipre.

Otra cosa piensa el Fondo Monetario Internacional (FMI) que, en su más reciente informe de Perspectivas Económicas Mundiales, redujo sus pronósticos de crecimiento de España, calculando que este año se contraerá 1,5% y el año entrante 1,3%, por lo que se vuelve partidario de los rescates para aliviar las presiones de financiación y romper el círculo vicioso entre los Estados y los bancos. No obstante, el FMI tampoco se anima a dar los nombres de los países que deben actuar en ese frente, pero la prensa española da por hecho que son ellos.

Falta ver si el indirectazo es tomado en serio y Rajoy y sus vecinos dejan de ser retrancas y dicen claramente si el rescate va o no va.



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