| 9/16/2015 7:00:00 PM

La adversidad reina en Europa

La guerra civil Siria tocó fondo: casi 4,5 millones de ciudadanos han pedido asilo en otros países y algunos de ellos tocaron las puertas de Europa. La crisis regional se convierte en un problema global.

La imagen del niño sirio-kurdo Aylan Kurdi en costas europeas se convirtió en un ícono del drama que viven millones de migrantes en el mundo. Y es solo una muestra de los tiempos difíciles que viven miles de personas que buscan una vida mejor en otros países, particularmente de Europa, región que no había sido tocada por vicisitud humanitaria alguna desde la Segunda Guerra Mundial, que finalizó hace 70 años.

En medio de la compleja situación económica europea, producto de la crisis de la deuda griega, el conflicto sirio tocó las puertas de la Unión Europea y miles de solicitudes de asilo llegan a diario para replantear una de las piedras angulares de la estructura supranacional europea: la libre circulación de ciudadanos, elemento establecido en el acuerdo Schengen de 1995 y al que se encuentran suscritos 25 países.

El origen del nuevo mal europeo es la guerra civil siria, un conflicto que cumple cuatro años y medio y enfrenta al gobierno de ese país con un grupo de rebeldes que reclaman el cambio del régimen liderado desde 2000 por Bashar Al-Asad, hijo de Hafez al-Asad, quien dirigió los destinos sirios desde 1971 hasta su muerte, momento en que su vástago lo reemplazó.

Detrás de la revuelta siria está el reclamo iniciado en la ‘Primavera Árabe’, movimiento que busca obtener una plena democracia en los países de la región. En Túnez y Egipto las protestas llevaron a un cambio de gobierno, en este último luego de un golpe militar. En Siria el Gobierno respondió con opresión e inició una guerra civil que ha llevado al exilio a millones de ciudadanos.

Las cifras del éxodo

Datos del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) muestran que, entre diciembre de 2011 y agosto de 2015, un total de 4,08 millones personas solicitaron refugio en países como Turquía (1’938.999), Líbano (1’113.941), Jordania (629.666), Irak (248.503), Egipto (132.375) y Libia (24.055).

De otra parte, en ese mismo periodo un total de 428.735 sirios pidieron asilo en países europeos, siendo Alemania (108.897), Serbia (77.196) y Suecia (64.685), las naciones con mayor número de solicitudes.

Tener 4,5 millones de ciudadanos tocando las puertas en países vecinos se convierte en una cifra escandalosa para un país que en 2012 tenía una población de 22 millones de habitantes. Lo peor del caso es que esta cifra va en aumento, según Yacoub El Hillo, coordinador humanitario de la ONU en Siria. Consultado por Reuters, dijo que habrá otro millón de desplazados antes de terminar el año.

El primer Ministro turco, Ahmet Davutoglu, dijo en una columna publicada en el diario británico The Guardian, que su país ha gastado US$6.000 millones atendiendo la emergencia, mientras solo US$165 millones provinieron de países europeos. Por eso llama la atención porque los “miembros de la UE deben asumir su responsabilidad, mostrar humildad, ser más abiertos y adoptar una postura humana frente a la tragedia”.

El problema es que no hay recursos para atender las demandas. Según Acnur, solo para cubrir a los ocho millones de desplazados internos de Siria y los que ya emigraron a Turquía, Egipto, Irak, Jordania y Líbano, se necesitarían US$1,3 billones (millones de millones), de los cuales solo se ha recaudado 41%.

Europa dividida

El deseo de ayudar vive en la mayoría de ciudadanos europeos, pero existen divisiones. Alemania, relata un reporte de The Economist, se ha convertido en una tierra de esperanza, allí una serie de empresas, equipos de fútbol y personas se han sumado a la causa de aportar a la solución del problema. Incluso Angela Merkel está liderando la creación de un sistema de cuotas para darle espacio a todo aquel que lo necesite.

Asimismo, un reportaje del diario español El Mundo exalta los actos de solidaridad del primer Ministro de Finlandia, Juha Sipilä, quien ofreció su vivienda para albergar a refugiados y del presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, quien anunció que acogerá a 17.680 refugiados. Rajoy también llamó a impulsar “un nuevo Plan Marshall” para afrontar los tiempos venideros.

Pese a las buenas intenciones, ni siquiera en Alemania existe consenso para alzar la bandera humanitaria. Voceros del partido Unión Social Cristiana han levantado su voz en contra de la recepción de refugiados provenientes de Hungría, país que cerró sus fronteras a nuevos migrantes. La razón: Alemania no puede enfrentar solo el problema.

Del mismo modo, son varias las voces que se han levantado a favor de combatir al Estado Islámico. En Francia, por ejemplo, una encuesta del diario Le Journal du Dimanche señaló que 56% de los franceses está de acuerdo con enviar tropas a Siria como parte de una acción internacional.

En medio de la tensión, países como Austria y Alemania anunciaron controles estrictos en las fronteras, hecho que iría en contravía de los acuerdos de movilidad de personas en la zona. En este caso lo que estaría en juego son asuntos de seguridad. En el corto plazo se esperan ayudas temporales para 120.000 refugiados que están en Italia, Grecia y Hungría.

Es difícil conocer el desenlace de esta tragedia, lo que es claro, hasta el momento, es que el problema regional de Europa y Oriente Medio es un asunto de impacto global.

Naciones divididas

Como ha ocurrido en otras confrontaciones bélicas, por diversas razones un grupo de países apoya a los rebeldes sirios: tal es el caso de Inglaterra, Francia, Estados Unidos, Turquía, Israel, Catar, Arabia Saudita, Japón y Jordania.

Por su parte, naciones como Rusia, China, Irán, Cuba, Venezuela y Bolivia apoyan irrestrictamente al Gobierno sirio, que proclama a los cuatro vientos que Europa está promoviendo el terrorismo.

Vladimir Putin ya anunció que no abandonará a su aliado Al-Asad, por eso continuará proporcionado asistencia diplomática y militar mientras sea necesario.
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