| 5/23/2012 6:00:00 AM

México no te rajes

El candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, ganará con facilidad las elecciones presidenciales mexicanas del próximo 1 de julio. ¿Qué le espera a la segunda economía más grande de Latinoamérica?

Todo parece listo para que el próximo 1° de julio, el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Enrique Peña Nieto, se convierta en el siguiente presidente de México y ponga así fin a 12 años de gobiernos de centro derecha.

La mayoría de las encuestas publicadas hasta el 20 de mayo pasado le daban al carismático candidato una ventaja de 20 puntos frente a sus inmediatos rivales. Con una preferencia cercana a 46% en la mayoría de las encuestas –frente a 25% de Josefina Vásquez Mota del Partido Acción Nacional y 26% de Andrés Manuel López Obrador, del Movimiento Progresista–, todo parecería estar resuelto para el exgobernador del estado de México.

La abultada ventaja del candidato del PRI en las encuestas ha llevado a los analistas políticos a señalar que, a menos que cometa un error monumental en las próximas cinco semanas, será el Presidente de los mexicanos los próximos seis años.

Asociado con los grupos económicos de México –se dice que son sus grandes benefactores–, la llegada del candidato del PRI a la Presidencia no representaría un cambio de modelo en una economía que crecerá 3,6% este año y 3,8% en 2013, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Peña Nieto ha expresado su interés por favorecer la llegada de mayores flujos de inversión extranjera y de reformar el sistema energético sin privatizar la mayor compañía petrolera de su país, Pemex. Sin embargo, el meteórico ascenso de su campaña podría convertirse en su mayor verdugo.

En las últimas semanas se han agudizado los ataques contra el retorno del PRI al poder. Los opositores le han enrostrado al candidato los pecados de su partido durante los 70 años que estuvo en el poder, hasta el año 2000.

Los escenarios para descalificarlo se han multiplicado y han pasado de las tarimas a las movilizaciones. La primera de ellas fue el sábado 19 de mayo, convocada por redes sociales y reunió por lo menos 40.000 ciudadanos. En las próximas semanas se repetirían las protestas y esto podría influir en la decisión de voto.

Pero, si luego de lidiar con políticos y manifestantes Peña Nieto llega a suceder a Felipe Calderón, no la va a tener fácil en materia de seguridad. El diario The Washington Post le criticó su tibia posición frente a la lucha contra el narcotráfico, pues considera que, al no ponerla como prioridad, se estancará. Peña Nieto ha dicho que su prioridad será combatir tres delitos principales: homicidios, secuestros y extorsión. “Eso no significa que no pondremos atención a otros delitos, pero el juego es reducir la violencia”, dijo.

A pesar de que la tasa de homicidios no es aún alarmante –18,1 por cada 100.000 habitantes, según el Global Study on Homicide, de la ONU– la sensación de inseguridad generada por las masacres cometidas por bandas de narcotraficantes se ha convertido en el principal problema del país, según el Latinobarómetro.

Aunque para los candidatos la contienda política termina el 1° de julio, para el ganador ese día comienzan los grandes retos.
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