| 11/25/2015 12:00:00 AM

El ex dirigente de Boca que debe sacar a la economía argentina de cuidados intensivos

Las elecciones argentinas traen la esperanza de un cambio de tercio político en la en la región y una nueva orientación de la economía. Este es el panorama.

Se impuso en Argentina el ex-dirigente de Boca Juniors, Mauricio Macri, luego de dos décadas de victorias y derrotas, en lo político y en lo deportivo. El ex presidente de la “mitad más uno” ahora se juega su principal partido: la Presidencia de su país.

Este ingeniero civil asume el reto luego de 12 años de gobierno del kirchnerismo, que inició Néstor Kirchner en 2003, continuado por su esposa Cristina Fernández en 2007. Esta era, que llegará a su fin el próximo 10 de diciembre, estuvo caracterizada por fuertes cuestionamientos de corrupción y críticas a la política económica del partido saliente, ejercida por el Frente para la Victoria, una alianza peronista-kirchnerista de centro-izquierda.

La herencia de Macri no es envidiable. La economía está en cuidados intensivos y además de una serie de datos como los de inflación (11,9%), crecimiento (se espera 0,4% en 2015) y desempleo (5,9%), hay un fuerte problema de credibilidad porque los analistas de mercado no confían en las estadísticas oficiales.

Por ello Sebastián Edwards, profesor de la Universidad de California, señaló jocosamente hace unos meses que, independiente de si el ganador era Scioli –el candidato oficialista– o Macri, era optimista con respecto a las perspectivas de ese país “porque no puede estar peor, solo puede mejorar”, señaló el economista.

Debido a la compleja situación, un informe reciente de la consultora Natixis señaló que “el ajuste económico será doloroso pero necesario después de años de elecciones políticas erráticas”, destacando que este camino será largo.

Sin embargo, más allá de la situación de política económica, sobre la que Macri anunció reformas desde su campaña, el no contar con mayorías en el legislativo hará necesaria la construcción de consensos. No está de más recordar que solo ganó con 51,4% de los votos y que en el Congreso el partido de Macri, Cambiemos, es minoría frente al peronismo según un informe de Infobae.

Mientras esto sucede en Argentina, en el vecindario se asoma la expectativa de cambio de tendencia política a pocos días de las elecciones venezolanas del 6 de diciembre y del deterioro de la imagen del gobierno liderado por Dilma Rousseff en Brasil. Por ahora, al cierre de esta edición, el presidente venezolano Nicolás Maduro no había aceptado la victoria de Macri.

Las cartas celestes se vuelven a barajar y muchos esperan que este cambio y los próximos procesos electorales traigan una “buena mano” para la región.

Los cambios

Una de las metas del nuevo gobierno es el retorno de la confianza internacional en Argentina y poner fin al aislamiento de los mercados. Estas son sus apuestas.

Tipo de cambio único y eliminación de controles de capital.

Reducción del déficit fiscal por la vía de la disminución de subsidios de energía y transporte.

Reforma a Indec (oficina de estadística), así como de algunas empresas estatales.

Cambio en la política exterior, el cual incluye alejarse de la visión de Venezuela y Cuba.

Levantar las restricciones a las importaciones.

Es probable que el banco central defina una meta de inflación y vuelva a ser independiente.

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