| 3/31/2016 12:00:00 AM

Las siete plagas de Brasil

Los problemas económicos, políticos y sociales agobian al gigante suramericano y tiene contra las cuerdas al gobierno de Dilma Rousseff, que podría salir del poder.

En menos de dos años Brasil pasó de ser la gran promesa económica del subcontinente a convertirse en el país que mayores riesgos económicos y políticos entraña para la región.

La mala hora por la que atraviesa tiene que ver con problemas de corrupción que han enredado a políticos, funcionarios de gobierno y reconocidas empresas de construcción. También con el caos político que ha puesto a la presidente Dilma Rousseff a punto de salir del poder, a una economía en alto riesgo y a un polvorín social generado por toda esta situación. Estas son las principales plagas que aquejan al país.

1. La mala hora económica

En rojo cerraron los principales indicadores económicos del gigante suramericano en 2015 y el primer trimestre de 2016 mantiene esta negativa inercia. De acuerdo con el Banco Central, el Producto Interno Bruto terminó el año pasado con una caída de 3,8% y algunos analistas económicos prevén que este año repetirá una contracción cercana a 3,6%. Esta situación, según la revista The Economist, generaría el peor escenario de crecimiento desde 1930, al sumar dos años de comportamiento negativo. Pero no son las únicas preocupaciones. El año pasado el desempleo alcanzó 9,5%, cifra que no se veía hacía varios años y los salarios tuvieron una caída real de 2,4%.

2. Deuda y déficit

El banco de inversión Goldman Sachs, citado por The Wall Street Journal, vaticinó que el país está en riesgo de caer en una depresión de graves proporciones. La deuda se ha convertido en otra de las grandes amenazas y, según el diario estadounidense, ya representa 67% del PIB y el próximo año podría llegar a 80% si se mantiene al ritmo actual. El déficit fiscal alcanza 10% y la principal preocupación es que el gobierno ha tenido que endeudarse para financiar los pagos de los créditos que contrató en el pasado. No obstante, dos datos hacen que el panorama sea menos negro: por un lado, las reservas del Banco Central alcanzan una cifra histórica de US$374.000 millones y, por otro, la mayor parte de la deuda del gobierno está denominada en reales, lo que la ‘blinda’ de alguna manera frente a la actual devaluación.

3. ¿Fora Dilma?

Marchas multitudinarias con pancartas de ‘Fora Dilma’ (Fuera Dilma), una popularidad de solo 8%, la posible salida de 7 ministros de su gabinete y el retiro del PMDB –Partido Movimiento Democrático– de la coalición de gobierno han oscurecido el panorama para la presidente. La salida del PMDB, según el diario Folha de Sao Paulo, podría agudizar la división política y anticipar la salida de Dilma, quien enfrenta un juicio por presuntas maniobras para disimular el desequilibrio fiscal, que la habría llevado a tomar prestados de los bancos públicos el dinero para pagar planes sociales. Una decisión por parte del Congreso se conocerá a mediados de abril, y de ser adversa a la presidente, tendría que retirarse del poder. En ese caso, sería reemplazada por su vicepresidente y hoy principal opositor, Michel Temer, quien terminaría el periodo en 2018.

4. negro panorama

Un hallazgo de la Policía Federal de Curitiba, en julio de 2013, dio inicio a uno de los mayores escándalos de corrupción en Brasil. Primero se descubrió una red de lavado de dinero que operaba en Brasilia y Sao Paulo y, tras una serie de capturas, se descubrió en 2014 que se trataba de una gigantesca operación para el desvío de recursos por al menos US$2.000 millones de la principal petrolera brasilera, Petrobras, en la que están implicados políticos del Partido de los Trabajadores –de gobierno–, cuatro exministros, un extesorero del mismo partido y quien fuera el coordinador de la campaña de Dilma en 2010. A cargo de esta investigación ha estado un ‘fiscal de hierro’, Sergio Moro, quien ha sido el encargado de destapar los sobornos, pagos indebidos y lavado de activos alrededor de toda esta operación.

5. En su laberinto

A finales del año pasado se destapó el ‘Cartel de las constructoras’, una figura detectada en la investigación por la corrupción en Petrobras. Esto puso en la picota pública a 21 empresas, que son investigadas por repartirse los contratos con Petrobras, elevarles artificialmente el valor, y luego repartir los excedentes –de obra y valor pagado– entre políticos y funcionarios de la petrolera. En cuanto a las empresas investigadas se encuentran la Constructora Norberto Odebrech –cuyo presidente, Marcelo Odebrecht, acaba de ser condenado a 19 años de prisión–; la Constructora Queiroz Galvao; OAS Construcciones –que al parecer habría pagado un apartamento al expresidente Lula Da Silva y financiado varias remodelaciones en sus propiedades–; Andrade Gutiérrez, otra de las mayores firmas de construcción de infraestructura en Brasil, junto a Mendes Junior Trading Engenharia y Alumini Engenharia.

6. El zika ataca

De los 4 millones de afectados en América Latina por el virus del Zika, según calcula el Banco Mundial, 1,5 millones estarían en Brasil, el país más afectado hasta el momento en la región. Esta entidad multilateral calcula que los costos generados por este virus que transmite el zancudo Aedes Aegypti serán de unos US$310 millones. De hecho, hay quienes atribuyen al pánico por esta enfermedad a la menor dinámica que muestra la venta de boletos para participar en los Olímpicos, del 5 al 21 de agosto. Hasta la primera semana de marzo, el Comité Olímpico Internacional reportaba la venta de 47% de las 7,5 millones de entradas disponibles, cuya venta total debería generar unos US$194 millones.

7. Olímpicos enredados

A solo cuatro meses de que se inauguren los Juegos Olímpicos Río 2016 –el 5 de agosto–, reina la confusión. Al cierre de esta edición parecía inminente la salida del ministro del Deporte, George Hilton, del PRB, movimiento que retiró su respaldo a la presidente y las apuestas crecían por el nombramiento de Ricardo Leyser, del Partido Comunista, y quien participó en el comité organizador. Además del tema político, preocupa el atraso en algunas obras que, como ocurrió en el Mundial 2014, se han convertido en el dolor de cabeza de los organizadores.

El diario Marca señala que entre las obras atrasadas están el Velódromo Olímpico, que debía estar a finales de 2015 y todavía no se entrega. Tampoco está listo el Centro Olímpico de Tenis, el Centro Olímpico de Hípica y el estadio de la laguna Rodrigo de Freitas para competencias de remo y canotaje. La construcción de un corredor de autobuses y la nueva línea de metro, claves para el acceso a los eventos, también presentan retrasos. Algunos constructores han sido reemplazados, otros se han declarado en bancarrota y, en varios casos, el gobierno ha tenido que reforzar los presupuestos.

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