| 6/8/2017 12:01:00 AM

Bonos de hambre: la desesperada alternativa de Venezuela

En una decisión desesperada, el gobierno venezolano estaría tratando de vender un bono soberano a precio de remate: con 80% de descuento. Hace dos semanas Goldman Sachs compró con descuento otros ‘bonos de hambre’.

La estantería financiera del gobierno venezolano estaría a punto de colapsar. Así lo aseguran analistas internacionales, tras conocerse el pasado lunes 6 de junio que en los últimos días un comisionista chino intentó rematar un bono soberano con un descuento cercano a 80%, según informó The Wall Street Journal. Pero ahí no paran las malas noticias para el gobierno de Maduro. Esta semana trascendió que el gobierno de Estados Unidos podría estar estudiando medidas para suspender la importación de petróleo venezolano, lo que le asestaría un duro golpe a la ya alicaída economía.

La estrategia parece desesperada, pues en el primer caso se trata de un bono emitido en diciembre de 2016 para redimir en 2036 con cargo al Banco Central de Venezuela, por un valor de US$5.000 millones. Este se ofrece desde hace unas semanas a los inversionistas de Wall Street por US$1.000 millones.

El mismo título ya lo había tratado de negociar el gobierno venezolano a través de comisionistas de Wall Street en mayo, esta vez con el banco de inversión Goldman Sachs de Estados Unidos y Nomura de Japón. Sin embargo, estos declinaron la oferta, según el diario estadounidense.

El nuevo intento del gobierno de Maduro por colocar este título a precio de ganga ha encendido todas las alarmas sobre la verdadera situación financiera que en estos momentos enfrenta ese país, cuyas reservas internacionales siguen en caída libre y no alcanzan a comienzos de junio los US$10.147 millones, una de las cifras más bajas históricamente y que se atribuyen a los menores ingresos por ventas de petróleo y a los recientes pagos de vencimiento de bonos.

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El panorama resulta cada vez más crítico, dicen los opositores venezolanos, y esto lo confirma el hecho de que hace solo dos semanas se conoció también la venta de un bono soberano de Venezuela por US$2.800 millones, también con descuento cercano a 70% –se estima que se pagó 31 centavos por cada dólar– al banco Goldman Sachs.

Foto: En una estrategia desesperada, ahora Venezuela ofrece bonos con 80% de descuento.

Esta transacción, divulgada el 30 de mayo, desató fuertes críticas por parte del movimiento ‘Bonos de hambre’, lanzado en octubre de 2016 por opositores venezolanos que buscaban avergonzar a los inversionistas que compran títulos de un gobierno que consideran totalitario. Ese día militantes de este grupo protagonizaron una fuerte protesta contra la entidad al frente de sus oficinas principales en Nueva York.

Ojos bien cerrados

Mientras en Venezuela el gobierno busca oxígeno financiero para aguantar la crisis, los opositores continúan con sus marchas en las calles para presionar una salida democrática y, en el exterior, ventilando la tragedia que vive su país.

Varios activistas venezolanos le dijeron a la agencia Bloomberg que su idea es “condenar la disposición de los inversionistas en bonos a cerrar los ojos ante el caos que está enfrentando el país a cambio del pago de unos jugosos intereses”.

El profesor de la Universidad de Harvard, Ricardo Haussman, le dijo a esta agencia de noticias que ya los inversionistas no pueden seguir argumentando que es solo un tema de negocios y no de cuestiones morales, al señalar que “la ética no se puede ignorar más”.

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Goldman Sachs salió a rechazar cualquier culpa argumentando que “compramos estos bonos que fueron emitidos en 2014 a un corredor en el mercado secundario y no interactuamos con el gobierno venezolano”, al mismo tiempo reconoció que la situación de Venezuela es compleja y en evolución, pero espera que mejore.

Por este negocio, el banco de inversión pagó US$865 millones al gobierno del presidente Maduro, los cuales espera recuperar en 2022, cuando vence el bono y recibirá US$2.800 millones. Estas cifras llevaron al presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, a rechazar esta transacción, a la que calificó como una “inmoralidad contra los venezolanos”.

En declaraciones al diario El Nacional, el diputado dijo: “seamos claros, a una tasa de interés de 42,75% el acuerdo equivale a un acto de usura. Esta transacción financiera y moralmente reprochable es el resultado de un régimen profundamente impopular, desesperado por retener el poder y dispuesto a hipotecar el futuro de Venezuela”.

Incluso, ya algunos políticos opositores han dicho que, en unos años, cuando se restablezca la democracia en Venezuela, es poco probable que sus ciudadanos o sus nuevos gobiernos estén dispuestos a honrar una deuda que se pactó en una flagrante violación de los derechos humanos y los códigos de conducta.

Pero no solo el tema de los bonos tiene en ascuas a los venezolanos. El anuncio de que el gobierno de Estados Unidos estaría preocupado por “cualquier acción que provea oxígeno” al gobierno chavista tiene a la expectativa a los inversionistas y a los opositores.

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A esto se suma el anuncio de que el gobierno de Estados Unidos estaría estudiando aplicar sanciones a la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), según Reuters, dentro de un grupo de acciones para aumentar la presión sobre el régimen de Nicolás Maduro.

De acuerdo con información de la agencia, el gobierno de Estados Unidos estaría inconforme por las decisiones fraudulentas que estaría impulsando la administración de Maduro para convocar una Asamblea Constituyente que reforzaría el régimen comunista en el vecino país. “Washington está considerando medidas más severas para afectar directamente las finanzas del régimen, que podrían impactar por primera vez la industria energética del país”, dijo una noticia divulgada por la agencia Reuters y recogida por El Nacional.

El golpe sería mortal para las finanzas venezolanas, que se nutren de los ingresos generados por las ventas de 700.000 barriles diarios de petróleo a las refinerías de Estados Unidos.

Expertos como Jorge Piñón, director del Programa sobre Energía de América Latina y el Caribe, de la Universidad de Texas, creen que la situación para Venezuela podría ser muy compleja porque, según le dijo a El Nacional, con la sobreoferta de petróleo que se registra hoy en los mercados internacionales, Estados Unidos podría proveerse de crudo proveniente de países como Canadá, Arabia Saudita y otros de la Opep, sin mayores problemas.

Para algunos analistas, curiosamente el régimen capitalista que ha repudiado Maduro –y al que ha acudido recientemente– podría ser el único que haría modificar la dura posición del gobierno venezolano, que no ha cedido ni a las protestas sociales ni a las negociaciones con la oposición.

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