| 8/17/2012 6:00:00 AM

Los apocalípticos

Premios Nobel de economía, exdirectores del FMI y hasta creadores del euro, ven como inevitable que uno o más países abandonen la moneda común europea.

Los vaticinios sobre el futuro de la moneda común europea cada vez son más pesimistas. Pese a la insistencia de las autoridades europeas de mantener a toda costa la unión monetaria de la Eurozona, cada vez crecen las voces que consideran que ese escenario no es posible a futuro y que más temprano que tarde se dará la separación de una o varias de las 17 naciones que conforman el grupo.?Al economista Nouriel Roubini, apodado Dr. Doom (doctor pesimismo), que lleva todo este año pronosticando una tormenta perfecta para la economía mundial –originada en gran parte por los problemas derivados del sobreendudamiento europeo–, se han unido analistas e inversionistas tan conservadores como los míticos Warren Buffett y George Soros, quienes no dudan en asegurar que el euro, tal como se conoce hoy, no irá más.

También premios Nobel de economía como Joseph Stiglitz y Paul Krugman, así como académicos y ex directivos del Fondo Monetario Internacional (Simon Jonson y Kenneth Rogoff) piensan que Mario Draghi, director del Banco Central Europeo (BCE), no va poder salvar al euro.

A esas voces de preocupación se suman las de políticos como el exprimer Ministro británico, Tony Blair, quien ya habla no solo de una desmembración de la Eurozona, sino de la misma Comunidad Económica Europea, pues ve la posibilidad de que el Reino Unido se retire. En una reciente entrevista con un diario alemán, Blair sostuvo que esta situación se podría presentar por un referendo que ya se está ambientando en su país.

De hecho, muchos analistas y empresarios ingleses consideran que Gran Bretaña se beneficiaría al desprenderse del grupo y asociarse con economías como las emergentes.

Es más, el mayor banco de inversión japonés, Nomura, acaba de emitir un informe desde Londres donde asegura que a más tardar en el otoño que viene, el gobierno inglés se verá obligado a fijar la fecha para el referendo, a medida que la moneda única se tambalea hacia el desastre y con ella se desmorona el bloque económico.

En manos de Merkel


La ruptura de la Zona Euro también es el tema de la más reciente edición de la revista The Economist, en cuya tapa muestran un montaje de la canciller alemana, Ángela Merkel, leyendo un manual sobre cómo separar la Eurozona. La publicación habla de la necesidad de tener un plan B para enfrentar la crisis, debido a que el actual, basado en la austeridad, no está funcionando.

Una de las alternativas que estaría estudiando el gobierno alemán incluiría no solo el retiro de Grecia, sino de todos los países emproblemados: Portugal, Irlanda, Chipre y España. Sin embargo, The Economist descarta que bajo el mandato de Merkel se dé dicha situación, pues ella no estaría dispuesta a asumir el costo político de acabar el sueño de una Europa integrada.

Otro pesimista es el alemán Otmar Issing, uno de los fundadores del euro y execonomista jefe del BCE, quien considera que algunos de los países miembros no van a aguantar y se van a tener que ir. Es uno de los pocos fundadores de la moneda común que ha aceptado esta situación y también admite que se equivocaron al no comenzar primero por la unión política antes de la monetaria, o al menos haberlo hecho en simultánea.

Issing, sin embargo, considera que Alemania no debería volver al marco, sino quedarse con el euro, que pese a todo ha sido más estable que su antecesor.

A este oscuro panorama se suman los sitios especializados en apuestas como Intrade, donde cada vez más personas están poniéndole dinero a la posibilidad de que cualquiera de los socios de la Eurozona la abandone. A dicho escenario le dan en este momento una probabilidad de 36,2% para que ocurra antes de la medianoche del 31 de diciembre de este año, de 55,1% para la misma fecha de 2013 y de 65% para 2014.

Como si fuera poco, los países de mejor salud económica en la Eurozona también estarían contemplando irse por el efecto contagio y porque “la solidaridad tiene límites”. Al menos esa es la frase con que se han referido al tema las autoridades finlandesas, que prefieren abandonar la moneda común antes que seguir pagando la deuda de otros.

Los expertos consideran que para Finlandia sería menos costoso salirse pues tiene un alto comercio con países de la región que no usan el euro, como Rusia, Noruega, Suecia y Polonia. Además, mantiene su calificación AAA y no ha recibido una perspectiva negativa.

Otro país que estaría pensando en abandonar el barco es Holanda, que tendrá unas decisivas elecciones en septiembre, pues hay bastante oposición interna ante la posibilidad de seguir apretándose el cinturón, tal como lo exigen los pactos regionales de austeridad, al tiempo que deben enviar dinero para sacar a flote a sus vecinos.

Aunque no está claro cuál será el primer país que dará el paso al costado, lo cierto es que los expertos que se han convertido en ‘aves de mal agüero’, como Roubini, son cada vez más y eso no se puede pasar por alto.
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