Revista Dinero

Hugo Chávez, Presidente de Venezuela.

| 2/21/2013 7:37:00 AM

Levántate y reinarás

Mientras la reaparición de Hugo Chávez en Caracas causa revuelo en el país vecino, la devaluación del bolívar comienza a darle oxígeno al gobierno venezolano.

La algarabía por el regreso al país del presidente venezolano Hugo Chávez en la madrugada del lunes 18 de febrero –aún convaleciente por un penoso cáncer que le fue descubierto en junio de 2011–, no logró distraer del todo la atención de los venezolanos, que en las últimas dos semanas no hablan de otra cosa distinta a la tormenta económica desatada por la devaluación.

Desde el 13 de febrero entró en vigencia la depreciación de la moneda venezolana, equivalente a 46,5%, luego de que las autoridades económicas –que desde 2003 manejan un estricto control cambiario– acordaran pasar el valor de venta de la divisa de 4,30 bolívares a 6,30.?Por eso, luego de las manifestaciones de júbilo de los seguidores chavistas –el pasado lunes, en apoyo al convaleciente mandatario que permaneció por dos meses en Cuba en tratamiento por su agresivo cáncer–, volvieron los ácidos comentarios contra la devaluación, por parte de empresarios, analistas económicos, opositores y ciudadanos del común.

Para el ciudadano de a pie es una verdadera tragedia pues de la noche a la mañana sus costos se duplicaron y su salario se redujo prácticamente a la mitad –denominado en dólares–, lo que ha llevado a los sindicatos a proponer un aumento inmediato en los salarios de 50% para recuperar la capacidad adquisitiva.

Los empresarios venezolanos encuentran en la devaluación un duro golpe a sus expectativas porque, como lo dijo el presidente de Fedecámaras, Jorge Botti, ahora tendrán que hacer equilibrismo para ajustar sus costos a los precios regulados por el gobierno, en momentos en que el desabastecimiento –medido por el Banco Central– se ha convertido en un pesado fardo que llega a 20,4%, cuando debería estar por debajo de 5%.

Los exportadores al mercado venezolano, particularmente los colombianos, también cargan su cruz. Algunos creen que esta podría ser la primera de por lo menos tres devaluaciones más, ya que el dólar en el mercado negro se cotiza a 22 bolívares, mientras el precio decretado por el gobierno es de 6,30. Este precio rige para los empresarios que importan bienes y servicios. Pero, si a este aumento se suman las dificultades que enfrentan para obtener las divisas, el cuadro resulta muy complicado.

Para el empresario Mario Hernández, de la cadena de marroquinería que lleva su nombre, esta será una prueba para la tenacidad de los colombianos, que de tiempo atrás se han adaptado y han aprendido a sobrevivir en el mercado vecino porque, en medio de todas las dificultades, sigue siendo muy atractivo.?Pero quizá el enredo mayúsculo lo enfrentará el gobierno venezolano, que todavía no logra cuadrar sus cuentas fiscales y apenas empieza a recibir el ‘palo’ de sus conciudadanos.

El exdirector de Proexport en Caracas, Alberto Schlessinger, asegura que con esta devaluación lo único que está haciendo el gobierno Chávez es ‘correr la arruga’ –como dicen coloquialmente los venezolanos– pues no constituye una solución de fondo. En su opinión, “el problema fiscal de Venezuela es dramático y solo le suministrará unos 3 puntos a la reducción del déficit fiscal, que alcanza 18% del Producto Interno Bruto, con lo cual este bajará apenas a 15%”.?Dos años de abundante gasto público para enfrentar las elecciones de 2011 y 2012 –que llevaron a la reelección de Chávez– exigieron un endeudamiento excesivo por parte del gobierno. Incluso, en 2013 el gasto público seguirá creciendo por efecto de las elecciones municipales y muy probablemente otras presidenciales, dependiendo de la evolución de la salud del presidente Chávez.

Pese a los elevados ingresos petroleros de los últimos dos años, la situación se volvió insostenible al punto que el gobierno tuvo que recurrir a la impopular devaluación, con un Chávez convaleciente en Cuba, porque era la única forma de darles oxígeno a Pdvsa y a otras agencias del gobierno que necesitan garantizar su funcionamiento.

El oxígeno ayudará temporalmente a las entidades oficiales, pero sus efectos para el consumidor serán más duraderos. La inflación será uno de los más perversos porque los precios sufrirán el rigor del mayor valor de la divisa, en un país que importa 80% de los bienes que consume.

Aunque el presidente del Banco Central, Nelson Merentes, ha garantizado que el impacto en la inflación no será mayor a 2 o 3 puntos, las apuestas del mercado superan estas cifras. El Banco Central planea que la inflación esté en 2013 en un rango entre 15% y 18% –en 2012 cerró en 20,3%–, pero expertos como el exministro de Planificación, Teodoro Petkoff, aseguran que la devaluación y el descontrolado gasto público podrían llevar a un aumento en los precios por encima de 40%.

Para los empresarios, un escenario de alta devaluación es muy complicado en medio de un estricto control de precios. El gobierno ha dicho que garantizará la venta de dólares a 6,30 bolívares para la importación de productos, eso sí, con nuevas reglas y mayores exigencias. Por un lado, porque se eliminó el Sistema de Transacciones con Títulos en Moneda Extranjera (Sitme), a través del cual se adquiría 20% de los dólares para importar productos –otro 10% se compra en el mercado negro y cerca de 70% lo proveía la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi)–.

El ministro de Finanzas, Jorge Giordani, ha dicho que ahora 92% de las divisas tendrán que adquirirse a través del Cadivi, una entidad que ha sido fuertemente cuestionada por las demoras en la asignación de estos recursos –en promedio 150 días–. Esto ha desatado enfrentamientos internos en el equipo económico, pues algunos funcionarios son partidarios de mantener un mecanismo similar al Sitme para agilizar la asignación de divisas. Giordani, sin embargo, ha sido enfático en que esta devaluación debe marcar un antes y un después para las importaciones venezolanas, que en su opinión están desbordadas y no atienden los lineamientos del Plan Socialista del gobierno. En 2012, las importaciones venezolanas alcanzaron los US$56.000 millones, por eso Giordani ha pedido revisar los patrones de consumo porque “el país no debe destinar más de US$40.000 millones en sus compras de productos del exterior”.

Esta revisión será una de las tareas centrales del recién creado Órgano para la Optimización del Sistema Cambiario, que definirá las nuevas condiciones para otorgar divisas y que, sin duda, limitará el acceso a sectores o productos que no estén contemplados en el Plan Socialista.

El cambio de escenario en la economía venezolana no es el primero ni será el último, y les exigirá a los empresarios adaptarse a las nuevas condiciones porque, de lo contrario, sobrevivir les resultará muy difícil.
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