| 3/3/2016 12:00:00 AM

Las teorías Keynesianas se mantienen vigentes después de 80 años

Las principales teorías de John Maynard Keynes llegaron al octavo piso y, pese a las críticas, se mantienen vigentes; en especial, por cuenta de las medidas adoptadas para enfrentar la crisis de 2008.

En febrero se cumplieron 80 años de la publicación del libro Teoría general del empleo, el interés y el dinero, considerada la obra más importante del economista inglés John Maynard Keynes.

El aniversario no podría ser más oportuno, pues coincide con un momento en el que los economistas debaten sobre las mejores estrategias para evitar recaer en una recesión global, y la pregunta que surge es si aún son válidas las recomendaciones del famoso economista inglés.

Robert Skidelsky, profesor de política económica en Warwick University, escribió en un artículo para Project Syndicate que hay dos elementos del legado de Keynes que siguen vigentes: el primero, el macroeconómico, que contradice la idea de que los mercados se equilibran de forma simultánea y automática. Keynes argumentó que existía una rigidez de precios en las economías, especialmente en los contratos laborales, que hacía que dicho ajuste no se hiciera automáticamente y que causaba que el desequilibrio se perpetuara.

Por lo tanto, su propuesta era que se requería de la intervención del Gobierno para superar tales fallas de los mercados. Uno de los principales postulados es que la inversión pública es fundamental para reactivar la demanda y por ende el crecimiento. La inversión pública es aún más importante cuando la reducción en las tasas de interés fracasa en reactivar la demanda privada.

“El segundo gran legado de Keynes es la noción de que los gobiernos pueden y deben prevenir las depresiones económicas. La aceptación generalizada de este punto de vista se puede ver en la diferencia entre la fuerte respuesta en la forma de políticas al colapso ocurrido durante el período 2008-2009 y la reacción pasiva que se dio ante la Gran Depresión de 1929-1932”, reitera Skidelsky.

Los críticos de Keynes consideran que sus teorías, que principalmente promueven estímulos a la demanda, fallan porque no consideran la oferta como un aspecto que también se pueda promover, pues se ha descubierto que allí también se generan fallas por temas como la productividad, que se podría incentivar mediante innovación o tecnología.

Durante la crisis del 2008-2009 se dio un resurgimiento en el pensamiento keynesiano asociado principalmente a la figura de Paul Krugman. Este economista considera que el aumento en el déficit fiscal promovido por la administración Obama, y que llegó a ser cercano al 10% del PIB en 2009 y superior al 8% en 2010 y 2011, fue crucial para superar la crisis.

De otra parte, en una de las portadas de febrero de The Economist, titulada Sin municiones, el semanario sostiene que frente a los elevados riesgos de una recesión global, las autoridades tienen agotada su principal arma –la política monetaria–, y lo único que quedaría es aplicar medidas keynesianas. Entre las propuestas de The Economist están las de financiar el gasto público mediante la impresión de dinero y provocar un aumento generalizado de los salarios. Con esto se buscaría aumentar la demanda y la inflación y no caer en la misma situación de Japón, que lleva 25 años de estancamiento.

El hecho de que 80 años después se sigan discutiendo las ideas de Keynes demostraría que en el largo plazo todos estaremos muertos, a excepción de sus teorías económicas.

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