Dinero.com Revista Dinero

Regular el papel de las calificadoras de riesgo es un viejo anhelo de los Ministros de Finanzas del G-20. Cuando fue ministra de Finanzas de Francia, la actual directora del FMI, Christine Lagarde, propuso crear una entidad europea para desarrollar esta labor.

| 10/24/2012 6:00:00 PM

Las malas del paseo

Las calificadoras de riesgo vuelven a estar en el ojo del huracán. Varios gobiernos buscarán ‘ponerlas en cintura’ durante la próxima reunión de Ministros de Finanzas del G20 en México.

Las calificadoras de riesgo estarán de nuevo sentadas en el banquillo de los acusados el próximo 3 de noviembre. Y esta vez sus jueces planean proferir un veredicto que podría terminar condenándolas y cambiando su forma de operar.

Durante la Cumbre de Ministros de Finanzas del G20, que se celebrará en México, está previsto que se tomen decisiones en uno de los 10 puntos de la agenda que contempla “reducir la dependencia de las agencias de calificación crediticia”. Los ministros debatirán alternativas que van desde regularlas hasta permitir que nuevas entidades entren a participar en este negocio. Pero, algunos buscan ir más allá.

Es el caso del enérgico ministro de Economía de Argentina, Hernán Lorenzino, quien tiene lista una propuesta para desplazarlas y hacer que las universidades y bancos de fomento regionales puedan desarrollar la labor de calificación de los proyectos de inversión o emisión de deuda “para evitar que las agencias intenten condicionar las políticas económicas de los países”, según le dijo a la agencia estatal de noticias Télam.

Lorenzino ha sido uno de los más críticos de la labor de estas agencias, luego de que a comienzos de octubre la agencia Moody’s decidiera rebajar la calificación a la provincia del Chaco porque quería pagar títulos de deuda pública en pesos argentinos debido a las restricciones cambiarias impuestas por el gobierno de Cristina Kirchner, que le impedían comprar las divisas al Banco Central. Un enfurecido ministro salió lanza en ristre contra las agencias llamándolas ‘terroristas’ y ‘piratas’.

Tras cinco tormentosos años y duros cuestionamientos al papel que jugaron durante la crisis económica mundial, hay una especie de consenso entre los gobiernos del G20 en cuanto a que llegó la hora de ‘poner en cintura’ a estas agencias.

Su principal culpa: hasta 2007 actuaron con excesiva indulgencia y desde entonces vienen aplicando severas normas que han impedido conjurar la prolongada crisis.

Pero no es la primera vez que les anuncian un ‘golpe de Estado’. Desde 2008, algunos países europeos han propuesto crear nuevas entidades que cumplan el papel de analizar imparcial y objetivamente las condiciones de deuda emitida por países, entidades financieras o empresas, y las opciones de que cumplan sus compromisos en el futuro.

Durante su gestión como ministra de Finanzas de Francia, la actual directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, había dicho que era necesario que Europa contara con sus propias calificadoras.

También los llamados países Brics –Brasil, Rusia, India, Corea y Suráfrica– que hasta hace unos meses mostraban la mayor dinámica en crecimiento económico, pidieron reducir el poder de estas agencias.

Pero del trato rígido no se ha salvado nadie. Ni siquiera Estados Unidos, que en agosto de 2011 padeció una histórica baja en su calificación de deuda, luego de que Gobierno y Congreso se enfrascaran en una lucha política por el tope de endeudamiento que podía asumir el ejecutivo. Las calificadoras consideraron que esta pelea resultaba una amenaza seria de incumplimiento y bajaron la nota.

A comienzos de este año, la mayoría de países de la Unión Europea corrieron la misma suerte ante el enquistamiento de la crisis económica y, desde entonces, una cascada de rebajas en las calificaciones se registra por todo el mundo, con serias consecuencias en los mercados de valores.

En abril el turno fue para India, cuyo enorme déficit fiscal fue visto como un gran riesgo para el cumplimiento de los compromisos de crédito. En septiembre siguió España y luego la baja en la calificación fue para una veintena de bancos en ese país. El último campanazo se dio a mediados de octubre, cuando Moody’s advirtió el riesgo en la banca de Alemania, por el aumento de la tenencia de papeles de deuda de países del mediterráneo.

Pero, aunque existe una especie de consenso entre los países del G20 sobre la necesidad de arbitrar el papel futuro de las calificadoras, lo cierto es que hoy cumplen una labor clave: salvaguardar los derechos de los inversionistas que de otra manera no conocerían el riesgo que corren al poner su dinero en determinados papeles. Por eso, es probable que esta no sea la última audiencia y que el juicio a las calificadoras se prolongue.





¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

>

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×