| 4/28/2016 12:00:00 AM

¿Qué pasará con la economía ecuatoriana tras el terremoto?

Antes del terremoto, el FMI había calculado una caída en la economía ecuatoriana cercana a 4,5%, por efectos de los menores precios del petróleo y la pérdida de competitividad derivada de la dolarización. Quedan muchas preguntas sobre el futuro del vecino país.

La suma de todos los males. Ese es el título de la película de horror que hoy vive Ecuador tras el sismo de 7,8 grados que dejó a su paso una estela de muerte y destrucción, y cuyo desastre social se suma a los problemas económicos y políticos que desde hace más de un año vive el país.

El gobierno ha estimado de manera preliminar en US$3.000 millones los costos del terremoto del 16 de abril, lo que implica entre 2% y 3% del Producto Interno Bruto ecuatoriano. Pero esas cifras todavía son provisionales y solo a comienzos de junio se conocerá el informe definitivo que lidera la Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo, Seplandes, en coordinación con organismos internacionales, y que definirá el costo de este fenómeno natural.

Pero, incluso con los datos preliminares divulgados por Senplades, ya se ve la magnitud de los costos de esta tragedia para el país, que sin duda serán millonarios. Solo la reconstrucción de viviendas, hospitales y escuelas en las provincias de Manabí y Esmeraldas se estima que podría superar los US$1.300 millones, según la agencia AFP.

Hasta el momento, está confirmado que en la provincia de Manabí unas 6.600 viviendas sufrieron daños irreparables, así como unas 600 instalaciones de salud y 281 instituciones educativas. A esto se suman más de 800 edificios que tendrán que ser reforzados o reconstruidos.

En materia de infraestructura, la destrucción también es dramática. La Senplades estima que habrá que reconstruir unos 71 kilómetros de vías que se perdieron, así como 7.081 kilómetros de tendido eléctrico que sufrió las consecuencias del terremoto y 180 estaciones móviles de comunicaciones que fueron destruidas en las tres provincias más afectadas: Manabí, Esmeraldas y Guayas.

Y aún está por establecer el costo de poner en operación la Refinería de Esmeraldas, la principal planta de procesamiento de crudo en Ecuador, que tras el terremoto estuvo paralizada por cerca de tres días, lo que hizo temer a los directivos de Petroecuador por la caída en el suministro de combustibles.

Para Oliva DiazGranados, directora de la Cámara Colombo Ecuatoriana, “si antes del terremoto Ecuador era una economía en alerta roja por la dolarización, la caída de los precios del petróleo y el alto endeudamiento externo, después del terremoto no hay duda de que es una economía fracturada por esta tragedia que la desbordó sin piedad”.

Lo que viene

Foto: La recostrucción de viviendas, infraestructura vial y sanitaria podría superar los US$3.000 millones

El desolador panorama que vive Ecuador explica en parte la dura reacción que tuvo el jueves 21 de abril el presidente Rafael Correa por las quejas de un grupo de damnificados que pedía a gritos la pronta ayuda. Megáfono en mano, un autoritario Correa insistió en que no permitiría que se alterara la calma. “Aquí nadie me pierde la calma, nadie grita, o lo mando detenido sea joven, viejo, hombre o mujer”, aseguró el mandatario en tono alterado.

Las condiciones económicas, sociales y políticas del país no son alentadoras. En materia económica, la dura crisis que enfrenta desde finales de 2014 –cuando los precios del petróleo empezaron a caer–, ha postrado las finanzas.

El diario Gestión de Perú estimó en US$7.000 millones los ingresos que dejó de percibir este país por cuenta de la caída en los precios internacionales del crudo y al fracaso de sucesivas cumbres de productores para impulsar una nueva alza. A esto se suma que la economía, dolarizada desde 1999, ha perdido competitividad en muchos de sus productos mientras que los vecinos de la región sí han podido capitalizar la devaluación que hoy enfrentan, y que genera mayores ingresos por exportaciones.

Estos dos factores propiciaron que el año pasado la economía registrara una caída de 1,1% y que el Fondo Monetario Internacional haya previsto para este año una caída mayor, que podría alcanzar el -4,5%.

Aunque el Banco Central de Ecuador habla solo de un ‘estancamiento’ y asegura que este año la economía crecerá 0,3%, las cuentas parecen no cuadrar para el gobierno de Correa, quien anunció un paquete de medidas tributarias para ayudar a paliar la difícil situación que hoy enfrentan miles de familias afectadas por el terremoto.

En un momento económico bastante difícil, el gobierno no tuvo más opción que anunciar que recogerá al menos US$1.000 millones adicionales este año con una serie de medidas que incluyen un impuesto al patrimonio de 0,9% para las personas con activos de más de US$1 millón, y que le permitiría obtener unos U$70 millones; un impuesto a las utilidades le generará otros US$160 millones; el aumento de dos puntos en el IVA –pasará de 12% a 14%– le generará al fisco unos US$720 millones más y por aportes salariales recibirá otros US$86 millones.

Este último tributo se cobrará solo este año para los asalariados, quienes tendrán que donar un día de salario si ganan US$1.000 al mes; dos días si su ingreso es de US$2.000 y así sucesivamente; pero que, según el gobierno, solo se cobrarán por este año.

Estas cifras, sin embargo, siguen siendo insuficientes frente a la magnitud del desastre. Aunque ya el gobierno anunció que hará uso de una parte del fondo creado por el Banco Mundial y otros organismos internacionales –por US$600 millones–, para enfrentar emergencias, lo cierto es que Correa tendrá que hacer ‘milagros’ para lograr la reconstrucción.

La crítica situación coincide además con un momento político álgido: la Corte Constitucional acaba de dar vía a un referendo para preguntarle al país si está de acuerdo con que Correa –en la presidencia desde 2007– pueda optar por un nuevo periodo electoral a partir de febrero de 2017, cuando se realizarán los comicios presidenciales.

Mientras el panorama político se aclara y Correa muestra su talante para manejar la crisis, los empresarios claman por un trabajo conjunto. “A futuro, gobierno y empresarios tienen que acercarse para cohesionar la recuperación del país en lo político, social y económico”, asegura la directora de la Cámara Colombo Ecuatoriana. Un desafío monumental.

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