| 11/29/2013 9:10:00 AM

Crudo panorama

El acuerdo nuclear entre Irán y seis potencias mundiales no impactó el precio del petróleo, como muchos esperaban. Obama deberá convencer a aliados estratégicos.

Las paradojas económicas siguen dominando el mercado mundial de los commodities y, específicamente, del petróleo. Para los analistas, si el país que ocupa el cuarto lugar en el ranking de las mayores reservas de petróleo del mundo destrababa las limitaciones que tiene para exportarlo, se debería esperar una mayor oferta de crudo y, en consecuencia, una caída de los precios.

Aunque esto ocurrió un día después del anuncio de un acuerdo preliminar para limitar la actividad nuclear en Irán, expertos en la materia creen que no hay que entusiasmarse demasiado y que, por ahora, no es factible esperar un derrumbe en los precios del oro negro. Al menos no por ese factor.

El fin de semana del 23 y 24 de noviembre, seis potencias, lideradas por Estados Unidos, lograron un acuerdo de seis meses, en el que se comprometen a suavizar el bloqueo económico que aplican contra Irán, a cambio de que este país reduzca su actividad nuclear.

La idea es que se le darían unos US$7.000 millones en alivios, que se traducen en flexibilizaciones en las restricciones relacionadas con automóviles, productos petroquímicos, piezas de aviación y oro. Además, se le permitirá seguir exportando petróleo en los niveles actuales, en vez de forzar nuevas reducciones.

Aunque el acuerdo fue aplaudido por muchos e incluso fue calificado de histórico al ser un aporte para buscar la paz mundial, los mercados no reaccionaron eufóricos con la noticia. El lunes 25 de noviembre, el precio del petróleo bajó menos de 1% a US$94,14 por barril en la referencia WTI y a US$110,88 para la Brent.

La explicación para esa reacción tan sosa es que aún no está claro hasta qué punto el acuerdo de las potencias con Irán afectará realmente los mercados mundiales del petróleo y muchos creen que el impacto podría ser bastante limitado, pues el escepticismo no solo se evidencia en los contradictores naturales de Irán –específicamente Israel–, sino también en el congreso estadounidense, que ahora está amenazando con sanciones más estrictas contra el país islámico.

Desde 1979, tras la revolución en Irán, Estados Unidos le ha venido imponiendo sanciones, que comenzaron con la prohibición a sus empresas de realizar negocios en ese país hasta llegar al actual bloqueo económico, en el que participan muchas naciones. Por la dureza de las medidas, estas deben ser aprobadas por el Congreso o por entidades como la Unión Europea y ahora, por más que la administración de Barack Obama quiera suavizar las sanciones, hay muchas que están en curso y requieren de un trámite legislativo para cambiar.

Específicamente sanciones como la de ir reduciendo las importaciones de petróleo de Irán cada seis meses y las restricciones a la venta de seguros de transporte para dicho crudo.

“Y este acuerdo hace que sea más probable que demócratas y republicanos se unan para aprobar sanciones adicionales”, le dijo a The Washington Post el senador demócrata Chuck Schumer.



Producción limitada

Otro factor que genera escepticismo frente a una caída del precio del crudo es que, por el bloqueo económico, Irán ha sufrido una baja considerable de sus exportaciones, que pasaron de 2,5 millones de barriles diarios en 2012, a 715.000 barriles en octubre. Así, el ingreso petrolero de Irán –que fondea la mitad de su gobierno–, se ha desplomado en un tercio.

Esto ha hecho que sus inversiones en exploración y producción estén estancadas y, aunque Obama y sus aliados logren reducir las presiones para comprar petróleo iraní, este país podrá llegar máximo a un millón de barriles por día, según estimativos de la Agencia Internacional de Energía, lo que no implica un gran cambio para el mercado.

Otra cosa sería si el acuerdo preliminar se vuelve permanente y el bloqueo se levanta por completo. En ese escenario calculan en el Wonkblog, blog de negocios de The Washington Post, Irán podría duplicar sus exportaciones de petróleo, lo que sería suficiente para atender la demanda proyectada para 2014. Su crudo se vendería rápido, pues se especula que tiene entre 25 y 30 millones de barriles flotando en barcos listos para ser exportados.

“Los mercados de petróleo son complicados y, por ende, es difícil precisar el efecto de dicho escenario. Una consecuencia podría ser que la Opep (gremio de los países petroleros) reduciría su producción en respuesta a las mayores ventas de petróleo iraní, para asegurar así que los precios se mantengan altos”, sostiene Brad Plumer, autor del Wonkblog, y agrega que se suma a los escépticos de un acuerdo de mayores proporciones, pues Irán y las potencias aún están chocando por un elemento clave de la negociación: si el país islámico puede seguir enriqueciendo uranio, al tiempo que Estados Unidos tiene la nada fácil tarea de venderles el acuerdo a aliados clave como Israel y Arabia Saudita, así como a su propio Congreso.

Sea como sea, cualquier avance que se logre para mejorar las tensiones en Medio Oriente no solo aumenta las posibilidades de tener un mundo sin conflictos, además tiene un impacto sobre una materia prima vital como el petróleo. Se calcula que un aumento de US$10 en el barril reduce en 0,5% el PIB del planeta. Vale la pena intentarlo.


Ganadores colaterales

Las empresas intensivas en el uso de petróleo son consideradas las principales ganadoras ante un acuerdo con Irán. Entre ellas se destacan aerolíneas, agencias de viajes y automotrices. El lunes 25 de noviembre, tras el anuncio del pacto preliminar, las acciones de International Airlines Group, el dueño de British Airways e Iberia, subieron 2,76%; las de Air France KLM avanzaron 1,88% y las del operador de viajes Thomas Cook, 1,85%. Así mismo, fabricantes de vehículos como Peugeot Citroën y Renault registraron valorizaciones de sus títulos de 5,08% y 1,40%, respectivamente.
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