Revista Dinero

Mariano Rajoy, Jefe del Gobierno de España.

| 5/9/2012 6:00:00 PM

La tormenta perfecta

La economía española sigue complicándose. A sus enormes problemas fiscales y de crecimiento se suma el fuerte deterioro del sector financiero.

Rodrigo Rato, exministro de Economía y exdirector general del Fondo Monetario Internacional (FMI), renunció esta semana a su cargo como presidente de Bankia, el cuarto banco crediticio de España y uno de los más afectados por el estallido de la “burbuja inmobiliaria” y la crisis económica que vive ese país.

La salida de uno de los hombres más poderosos del sector financiero europeo encendió las alarmas por el fuerte deterioro del sistema financiero español, acrecentando los rumores de una inminente intervención y abriendo las puertas a una operación de rescate por parte del Banco Central Europeo (BCE).

De inmediato, el gobierno tuvo que salir a desmentir los rumores para evitar un efecto dominó sobre otras entidades y nombró como nuevo presidente a José Ignacio Goirigolzarri, ex número dos del BBVA y una persona con “enorme experiencia y reputación en los mercados”, afirmó el ministro de Economía, Luis de Guindos.

Además, el mismo jefe del Gobierno, Mariano Rajoy, realizó fuertes y controversiales anuncios como la posible creación de “bancos malos” y la inyección de recursos públicos a la banca, dos medidas que inicialmente había rechazado.

Pero la gran pregunta es si el gobierno tiene la liquidez para acudir a un rescate de la banca en un momento en que sus finanzas públicas son insostenibles y la economía entró en recesión. España podría cerrar 2012 con un déficit alrededor de 7% –el mayor después de Grecia– y una caída de su PIB de 2%.

Medidas desesperadas

Según diarios españoles, Bankia necesitaría entre 5.000 millones y 10.000 millones de euros para limpiar su balance.

Para esto, el gobierno planea hacer un préstamo, junto con el Banco de España. Sin embargo, la sola intervención a esta entidad agotaría los recursos del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria y no habría margen para otra entidad.

Por ello se planea crear una sociedad colectora de todos los activos inmobiliarios tóxicos de los bancos, como créditos incobrables y todas las viviendas, edificios y terrenos confiscados durante los próximos 10 a 15 años .

Si bien el paquete de medidas para salvar los bancos tiene como objeto restablecer el crédito para reactivar la economía, será una medida difícil de explicar y podría acrecentar la indignación de una población que sufre niveles de desempleo de 23%.

“Si no hay crédito, no hay inversión, y si no hay inversión, es evidente que no hay empleo. Necesitamos que no haya dudas en torno a los bancos para que todas las entidades puedan financiarse fuera de España y, por esa vía, incrementar su solvencia”, dijo Rajoy.

No obstante, para muchos expertos, como Daniel Gros, director del Centro Europeo de Estudios Políticos, “el sistema bancario español requerirá una intervención europea”. Según Gros, las pérdidas de la banca española originadas por la debacle del sector inmobiliario en los últimos años alcanzan los 300.000 millones de euros. Sin embargo, tan “solo la mitad” de ese monto ha sido reconocido.

Habrá que esperar para ver si estos anuncios son suficientes o si se necesitará la mano fuerte de la institucionalidad europea. En todo caso, es claro que la agudización de la crisis de deuda tiene un nuevo protagonista: el sistema financiero español, en el cual se está cocinando la tormenta perfecta.

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