| 3/30/2017 12:00:00 AM

Medidas de la FED contrastan con la falta de reformas de Trump

Al tiempo que la FED despejó el panorama monetario, se enredaron las reformas de Trump. ¿Aumenta la incertidumbre en Estados Unidos?

En su último Comité de Operaciones de Mercado Abierto (Fomc, por su sigla en inglés), el 15 de marzo la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) aumentó en 25 puntos básicos, por tercera vez desde la crisis financiera internacional, su meta para la tasa de interés sobre los fondos federales, con lo cual la dejó entre 0,75% y 1,0%. La primera subida fue en diciembre de 2015 y la segunda un año después. Con ello reanudó un tránsito lento y pausado a la normalidad monetaria, después de nueve años de extrema laxitud.

A pesar de que en diciembre del año pasado pocos esperaban que volviera a incrementarla tan pronto, dos semanas antes de la reunión de política monetaria los operadores de los mercados descontaban casi con certeza esa elevación. En el transcurso del trimestre los datos de demanda, actividad, desempleo (4,7% en febrero), salarios (2,8% anual) e inflación (1,9% anual) de los Estados Unidos se fortalecieron, con lo cual la probabilidad del incremento aumentó de un modo paulatino. De manera paralela, algunos miembros del Fomc sugirieron en sus intervenciones que la economía se acercaba de forma progresiva a sus metas de inflación estable y pleno empleo.

Otro factor que contribuyó a convencer a los operadores fueron las expectativas del impulso sobre el crecimiento, el empleo y la inflación que tienen de las medidas propuestas por el gobierno del presidente Donald Trump. Grosso modo, estas consistían en una reforma tributaria para recortar las tasas de impuestos sobre la renta a las personas y las empresas, establecer un impuesto de ajuste en frontera para estimular las exportaciones y desestimular las importaciones, incrementar el gasto (público y privado) en infraestructura, desmontar el sistema de atención de la salud implementado por la administración anterior (Obamacare) y desregular algunos sectores de la economía, como el energético y el financiero.

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Por causa de las expectativas sobre el efecto estimulante de esas medidas y, considerando la proximidad de la economía a las metas de la FED, los analistas y los operadores de los mercados esperaban un comunicado más ofensivo, algunas declaraciones agresivas de su presidente Janet Yellen en la conferencia de prensa, un cronograma más acelerado de incremento de la meta para la tasa de interés de los fondos federales y quizás alguna modificación en el relajamiento cuantitativo que todavía mantiene un balance amplio de ese banco central.

A la postre nada de eso ocurrió. Los miembros del Fomc tienen el diagnóstico de una economía en la cual la actividad se aproxima de manera cada vez más firme, pero paulatina, a una baja tasa de expansión potencial, que cayó como consecuencia de la crisis y del lento incremento de la productividad.

La presidente sugirió ante los medios que la FED no comparte la euforia de los operadores de los mercados, cuyos índices de bolsa llegaron a máximos históricos, por las expectativas de las medidas propuestas por el presidente Trump.

Por el contrario, hizo gala de un optimismo moderado alentado por una afirmación gradual del crecimiento en la cual los riesgos están balanceados, que le dará tiempo a la FED de ajustar la tasa de interés a los efectos esperados de esas reformas.

Quizá por ello las proyecciones de la tasa de interés del Fomc sugieren el mismo cronograma pausado de incremento de las tasas de interés, que contempla dos incrementos adicionales de 25 puntos básicos en lo que resta del año.

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Tampoco hubo ningún cambio significativo sobre el tamaño del balance de la FED. El Fomc mantuvo la estrategia de reinvertir los recursos provenientes de los vencimientos de sus activos en otros de la misma naturaleza, con lo cual no se modificará la amplitud del balance. Además, reafirmó que prolongará esa práctica hasta que la normalización de la tasa de interés haya avanzado lo suficiente.

Foto: Stanley Fischer, vicepresidente de la Reserva Federal

La deducción de una prolongación de la postura laxa de la política monetaria en los Estados Unidos y de un tránsito pausado y suave hacia la normalidad mantuvo el optimismo en los mercados financieros. En consecuencia, se prolongó el auge de las bolsas y se sostuvieron los precios de las materias primas, pero se moderó la fortaleza del dólar. También persistió el interés en los activos de los mercados emergentes, que junto con la estabilidad de los precios de las materias primas, ha apreciado las monedas de muchas economías emergentes en lo corrido del año, incluido el peso colombiano.

Sin embargo, como hasta el momento ninguna de las reformas propuestas por el presidente Trump ha sido aprobada, los mercados financieros se han tornado más volátiles en los últimos días. La semana pasada el gobierno no logró la mayoría necesaria para hacer aprobar la reforma al sistema de salud, por lo cual decidió retirarla. Este fracaso sembró algunas dudas entre los analistas y los operadores de los mercados sobre su habilidad para sacar adelante reformas polémicas como la tributaria, cuyo estatuto no se ha modificado en dos décadas, a pesar de las intenciones del partido republicano para hacerlo. O como la financiera, que implica desmontar la Ley Dodd-Frank, aprobada en su momento para prevenir que los desmanes y la regulación laxa que condujeron a la crisis financiera se repitieran.

Las dudas de los operadores sobre la suerte de la agenda legislativa implican que, en el mejor de los casos, ahora esperan una demora en el efecto estimulante de las medias. En ese caso, su impacto sobre la actividad económica y la inflación se postergarían, por lo cual el cronograma de incremento de las tasas de interés podría resultar más lento de lo previsto.

Hasta el momento, la política monetaria en los Estados Unidos luce en buena medida predecible, gracias a que su banco central ratificó la gradualidad del tránsito hacia la neutralidad, como consecuencia de la aproximación gradual de la economía a sus metas.

En contraste, la falta de unidad del partido republicano en torno de las propuestas del presidente Trump introdujo dificultades para predecir la política fiscal y el futuro de la regulación en algunos sectores. Esta incertidumbre puede generar brotes de aversión al riesgo, que tienen la capacidad de causar inestabilidad en los mercados financieros. Por lo tanto, la atención de los inversionistas, los analistas y los operadores se concentrará en las próximas semanas en la suerte de la agenda legislativa del gobierno en los Estados Unidos.

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Foto: La falta de apoyo de una parte de la bancada republicana en la Cámara de los Estados Unidos pone en riesgo la agenda legislativa de Trump.

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