| 5/14/2015 5:00:00 AM

La mano al dril

Con inversiones por US$29.000 millones en obras públicas y una baja de impuestos, el gobierno peruano busca mitigar la desaceleración. ¿Lo logrará?

La desaceleración en la economía peruana tiene al gobierno del presidente Ollanta Humala probando ‘todas las formas de lucha’ para evitar una caída mayor. Luego de registrar un lánguido crecimiento de 2,35% en 2014 –el más bajo en los últimos cinco años, según el Instituto Nacional de Estadísticas e Informática, INEI– el gobierno comenzó a formular varias recetas de los libros de economía para enfrentar el chaparrón y ahora tiene puestas sus esperanzas en un paquete de reactivación.

La meta es alcanzar un crecimiento entre 3,5% y 4,5%, pero tal parece que tendrá que empeñarse a fondo para lograrlo, pues al cierre del primer trimestre la economía habría crecido apenas 1,5%, según le dijo el ministro de Economía y Finanzas, Alonso Segura, al diario peruano Gestión. Y es que, mientras los precios de los productos mineros y petroleros sigan deprimidos, la economía peruana podría seguir golpeada.

El gobierno, sin embargo, tiene puestas sus esperanzas en el paquete de reactivación, considerado el más ambicioso de los últimos 15 años. Este incluye desde este año descuentos tributarios para empresas –la renta pasa de 30% a 28% y en 2019 llegará a 26%–, devoluciones de IVA inmediatas, exenciones temporales para los trabajadores y rebajas para los de salarios bajos, pues la renta les bajará de 10% a 8%.

El presidente Humala asegura que estos descuentos tributarios permitirán ahorrarles a 1,2 millones de empleados y a 820.000 empresas unos US$1.600 millones este año, que irán al consumo y a la inversión para mover nuevamente la economía.

Otros componentes de la estrategia de reactivación tienen que ver con la reducción en los precios de los combustibles, la autorización de nuevas bonificaciones salariales y la flexibilización laboral para jóvenes con una nueva ley de contratación. Esta, sin embargo, ha sido criticada porque reduce algunos beneficios laborales para que las empresas aumenten su contratación.

También se han dispuesto millonarias inversiones en obra pública para reactivar la economía. Aunque estas debían comenzar a notarse en el primer trimestre del año, solo en abril hubo un crecimiento en su ejecución.

Los atrasos en gestión de los mandatarios regionales serían la causa de que las obras públicas no se estén adelantando. Por eso el presidente Humala conminó a los gobernantes locales a avanzar en su contratación.

El plan de inversión pública incluye la ejecución de recursos por US$29.000 millones provenientes de ahorros del Estado, según confirmó el ministro Segura a Bloomberg.

El ministro explicó que su país tiene ahorrados recursos por 16% del PIB, acumulados durante una década de alza de los precios de los metales. Las reservas en el Banco Central alcanzan los US$62.000 millones y parte de estos recursos se destinarán a la inversión pública. Esto implica que el país no tendría que emitir nueva deuda en los mercados internacionales.

Pero, mientras el gobierno ha puesto sus esperanzas en el plan de reactivación, el mercado sigue inquieto. Moody’s acaba de recortar las previsiones de crecimiento de esta economía, de 3,5% a 3,1%, mientras otros analistas financieros hablan de 3%.

El clima de incertidumbre económica ha afectado la imagen del presidente Humala, que solo tiene 28% de aprobación, según la encuesta Pulso Perú. Con el sol a sus espaldas, y a un año de entregar el poder, Humala tendrá que jugarse a fondo para conseguir los resultados económicos. La cuenta regresiva ha comenzado.
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