| 11/27/2013 6:00:00 PM

La apuesta hondureña

El nuevo presidente tendrá que echar mano de una carismática imagen para adelantar transformaciones en uno de los países más pobres de la región.

Con la promesa de devolverle la tranquilidad al país y reactivar la economía, el candidato del Partido Nacional, Juan Orlando Hernández. acaba de proclamarse presidente de Honduras.

Al cierre de esta edición, el virtual nuevo presidente era Hernández, un carismático abogado de 45 años, con maestría en la Universidad de Nueva York en Albany, que se desempeñó como presidente del Congreso Nacional y sucederá a Porfirio Lobo. 

Pero hay quienes creen que para Hernández no es hora de cantar victoria. Primero, por las secuelas que dejan unas reñidas elecciones en las que disputó el primer cargo del Estado con Xiomara Castro, esposa del derrocado presidente hondureño Manuel Zelaya, y quien desconoció su triunfo, habló de fraude electoral y llamó a sus seguidores a protestar por el resultado. 

Tampoco podrá celebrar tranquilo por culpa de la gran atomización que registran los partidos políticos tras unas elecciones en las que se eligieron 128 diputados que integran el Congreso Nacional, y 298 alcaldes. 

Pero quizás los mayores desafíos de Hernández estén en los frentes económico y social. El nuevo mandatario tendrá que echar mano del carisma que acumuló a su paso por el Congreso para adelantar profundas reformas en uno de los países más pobres de la región. 

Los pronósticos de crecimiento que acaba de divulgar el Fondo Monetario Internacional no son halagüeños y apuntan a que Honduras tendrá un aumento en su economía de apenas 2,8% para 2014, cuando su déficit fiscal alcanzará 6,2% del PIB y su deuda pública llegará a 44,4%. Estas no son buenas noticias en un país de 8,5 millones de habitantes, que tiene 71% de la población en situación de pobreza y 50% en pobreza extrema. Según cifras de Naciones Unidas, después de Haití, Honduras es el segundo país de América Latina con más pobres.

En el frente social los indicadores no son menos preocupantes. San Pedro Sula, la segunda ciudad en importancia, tiene el poco honroso récord mundial en materia de homicidios: 173 muertes violentas por cada 100.000 habitantes. La violencia generada por las pandillas –o ‘maras’– ha generado un clima de intranquilidad en la población. El narcotráfico también ha hecho su parte con las continuas masacres que se cometen en territorio hondureño.

Según El Nuevo Herald, el Departamento de Estado de los Estados Unidos estima que 80% de la cocaína que llega desde Suramérica pasa por Honduras, donde operan no menos de 200 pistas clandestinas. 

En medio del clima de inseguridad, el discurso de Hernández fue visto como la tabla de salvación, en buena medida por su propuesta de sacar el ejército a las calles para combatir a las pandillas y los carteles de la droga.

Aunque muchos esperan que se pase del discurso a los hechos, desvertebrar los poderosos aparatos criminales creados alrededor de negocios ilícitos no será fácil. El nuevo mandatario prometió catapultar al país por el sendero del desarrollo y de la paz social. Una apuesta ambiciosa y que muchos anhelan.
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