| 7/4/2012 6:00:00 PM

Jugada maestra

Contra todo pronóstico, Angela Merkel dio su brazo a torcer y accedió a salvar a España e Italia. Más que una derrota, anotó un gol en su intento por salvar a Europa.

El viernes 29 de junio los diarios españoles e italianos celebraron en sus titulares de primera página la victoria que se anotaron sus Primeros Ministros con la firma de un acuerdo al término de la cumbre europea realizada en Bruselas para salvar el euro, que dejó nuevos ganadores y perdedores.

Tres decisiones trascendentales, aprobadas en el acuerdo, alentaban el triunfalismo de quienes se proclamaron ganadores: la ayuda directa a la banca española sin aumentar la deuda pública; la posibilidad de comprar deuda soberana de los Estados, con cargo a la caja común de la Unión Europea, y la eliminación del estatus de acreedor preferente para los fondos de rescate.

Pero la mayor euforia para muchos europeos la generó saber que la gran derrotada en esta reunión fue la canciller Angela Merkel, quien durante meses se opuso a estas decisiones exigiendo mayor disciplina y austeridad a los países, pero que a última hora tuvo que dar su brazo a torcer para salvar el pacto y un paquete de ayuda para el crecimiento, por 120.000 millones de euros que venía impulsando.

Una ‘gavilla’ conformada por los mandatarios de Francia, François Hollande; de Italia, Mario Monti, y de España, Mariano Rajoy, obligó a la canciller a recoger sus pasos y facilitar esta fórmula, que el mismo viernes en la noche fue refrendada por el parlamento alemán y ahora tendrá que ser revisada por el Tribunal Constitucional para que entre en vigencia. Pero ¿fue realmente una derrota para Merkel

La gran habilidad política de Merkel –en el poder desde noviembre de 2005–, hizo pensar en una derrota, pero más bien corresponde a una jugada calculada con anticipación, que introduce una nueva dosis de ‘zanahoria y garrote’ y ratificará su interés por lograr una Europa más integrada, cohesionada pero, sobre todo, disciplinada, pues incorpora nuevos controles.

Tras las escaramuzas de enfrentamiento en la cumbre, –que incluyen relatos sobre las amenazas del primer Ministro italiano, Mario Monti, de renunciar al cargo si no se aprobaban sus peticiones–, lo que queda en claro es que los logros que se atribuyen los vencedores podrían tardar más de lo previsto y tendrán un alto costo en materia de supervisión y cesión de soberanía, un ‘garrote’ en el que pocos han reparado.

Para comenzar, la recapitalización directa de la banca –de hasta 100.000 millones de euros por país– sin afectar la deuda del Estado, que había pedido con insistencia el jefe del Gobierno Español, Mariano Rajoy, no se dará antes de 2013, por el proceso que tendrá que surtir este mecanismo ante la Comisión Europea (CE).

Un análisis del diario El País, en su edición del lunes 2 de julio, señala que, para que entre en vigencia esta ayuda por parte del Mecanismo Europeo de Estabilidad (Mede), tendrá que contar previamente con la aprobación de los parlamentos de algunos países como Alemania.

Incluso, países como Irlanda, que ya acudió a la CE para recibir ayuda con destino a su sistema financiero, tienen reparos pues en su caso la deuda de los bancos fue computada como deuda del Estado y ahora espera conocer cómo opera el nuevo sistema de rescate para tramitarla bajo el nuevo esquema.

Pero, obtener ayuda directa para la banca tiene otro requisito: la creación de un mecanismo único de supervisión bancaria dentro del Banco Central Europeo, que se encargará de aprobar y hacer seguimiento a las entidades. Su reglamento incorporará estrictas normas de supervisión y tendrá que ser aprobado por todos los países de la Unión Europea –no solo los 17 de la zona Euro– lo cual podría demorar su vigencia hasta 2013.

Algunos analistas citados por Reuters ya han expresado su preocupación sobre cómo funcionará esta nueva autoridad, qué poderes tendrá y qué bancos vigilará, pues a la larga podría implicar una pérdida de soberanía que no se ha notado a primera vista.

Otro instrumento motivo de algarabía fue la aprobación de la compra de bonos a través del Mede. Este instrumento no ha entrado en vigencia pero, una vez comience a operar, solo podrá comprar en el mercado secundario la deuda de los países en dificultades financieras si los 17 países que hacen parte de la Zona Euro así lo aprueban.

La primera semana de julio, países como Holanda y Finlandia expresaron su abierta oposición a este mecanismo y amenazaron con bloquearlo por los riesgos que conlleva. Sin embargo, está previsto que, en caso de urgencia, su aprobación podría lograrse con el voto de los países que han aportado 85% del dinero al fondo.

Pero, todavía la aprobación de este acuerdo de Bruselas pende de un hilo en Alemania, el principal aportante al fondo de rescate europeo. La aprobación de este acuerdo, la noche del 29 de junio en el parlamento alemán, estuvo precedida por fuertes críticas a la canciller Merkel por parte de la Izquierda e incluso por algunos integrantes de su propio partido que decidieron votar en contra la iniciativa.

Los cuestionamientos políticos son de tal magnitud que promovieron 12.000 demandas contra esta iniciativa, las cuales serán resueltas a más tardar el próximo 10 de julio por el Tribunal Constitucional de Alemania.

Para algunos analistas, esto tendrá un costo político para Merkel, de cara a las elecciones de octubre de 2013, cuando se jugará su permanencia en el cargo.

Aunque pocos creen que este Tribunal eche para atrás el acuerdo, es claro que buscará poner condiciones para garantizar la soberanía alemana y una decisión en este sentido podrían capitalizarla políticamente sus contradictores.

Mientras muchos europeos hablan de ganadores y perdedores en la cumbre de Bruselas del 29 de junio, lo cierto es que todavía falta que se decanten las decisiones para saber quién tenía la razón. A pesar de los avances, la incertidumbre sigue recorriendo a Europa.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?