| 3/6/2014 7:18:00 AM

Freno en seco

La industria manufacturera china está dando claras señales de desaceleración, al tiempo que su moneda se devalúa. La recuperación de los países ricos no le ha servido para levantar cabeza.

Las preocupaciones sobre el temido aterrizaje forzoso de China cada vez están más cerca de convertirse en realidad.

Cuando todo el mundo ya se había hecho a la idea de que crecimientos por encima de 8% eran cosa del pasado y que era probable que la segunda economía del planeta siguiera creciendo a 7,5%, se empiezan a conocer datos muy desalentadores, que incluso indicarían que su PIB está avanzando a paso más lento.

Recientes índices que miden la actividad manufacturera mundial indican que entre enero y febrero la industria reporta una expansión generalizada en potencias clave como Canadá, Estados Unidos, Reino Unido, India y Suiza, mientras se contrae en Francia, Rusia, Corea del Sur. Pero China es el país donde la caída es más pronunciada.

Esta medición se hace con el indicador de pedidos manufactureros, que es clave para la formación del PIB. Un resultado superior a los 50 puntos indica que el sector se encuentra en expansión, mientras que por debajo de los 50 puntos muestra un descenso.

En el caso de China se usan dos mediciones del indicador: la oficial, que en febrero dio un resultado de 50,2 y una del banco HSBC, que mostró un 48,5 y es la más seguida por los mercados.

Aunque el resultado es distinto, en ambos casos se nota un deterioro frente al mes anterior y una prueba más de que las cosas no están marchando bien en el mayor exportador del mundo.

Analistas como los del portal especializado en finanzas, MarketWatch, consideran que parte de la desaceleración china puede atribuirse a las vacaciones de Año Nuevo, que este año fueron entre finales de enero y principios de febrero. A eso se sumaría una menor demanda de Estados Unidos a causa del duro invierno, lo que sin duda merma la producción asiática.

Pero, incluso promediando los datos de enero y febrero –para suavizar el efecto de los días de fiesta–, los resultados sugieren que el crecimiento en Asia se está debilitando. Es más, algunos subíndices claves en muchos países de la región muestran que la debilidad persistirá en los próximos meses.

La desaceleración de la industria, que sirve para predecir lo que ocurrirá con el PIB, se contradice además con los pronósticos de muchos expertos que esperaban un rebote inminente en Asia a medida que el mundo desarrollado se recuperaba. Se preveía además que ese efecto iba a ayudar a compensar la política monetaria más restrictiva de la Reserva Federal (Fed); pero hasta ahora, 2014 no se está comportando de acuerdo con “lo planeado”.

Problema estructural

Al parecer, el crecimiento occidental ya no es tan favorable para el crecimiento de China como solía ser en el pasado. Algunos optimistas argumentan que el impacto simplemente está retrasado, pero otros creen que hay problemas estructurales más profundos que tienen afectadas las exportaciones chinas, como la disminución de su competitividad, por cuenta de salarios más altos, así como el regreso de algunos empleos manufactureros a Estados Unidos.

En una publicación para Project Syndicate, el profesor de Yale y execonomista jefe de Morgan Stanley Asia, Stephen S. Roach, sostiene que la desaceleración china no debe ser un tema de alarma, pues a diferencia de otras economías emergentes, no depende de los flujos globales de capital, lo que las ha vuelto muy vulnerables a las decisiones de la Fed.

Por el contrario, China tiene excedentes de cuenta corriente y el enorme respaldo de US$3,8 billones en reservas internacionales, lo que implica un fuerte blindaje en caso de un contagio financiero.

Para Roach, la razón por la cual China va a paso más lento es el resultado de un reequilibrio de su economía, para que ya no esté liderada por las exportaciones y la inversión, sino por el mercado doméstico y los servicios. “De hecho, en 2013 el sector de servicios en China se convirtió en el más importante de la economía, superando el porcentaje de los sectores industrial y de la construcción juntos”, reitera.

Decisión política

Los anuncios de desaceleración industrial se conocen en la antesala del Congreso Popular Nacional, la legislatura china que arranca el 5 de marzo, cuando el Politburó discutirá su política económica y fijará la meta de crecimiento para este año.

Será el primer reporte anual del primer Ministro Li Keqiang, cuya administración ha hablado de una meta por encima de 7%, pero los expertos consideran que deberá dar suficientes señales para que esta se cumpla, pues al menor paso manufacturero se suma una caída de las acciones y de la moneda china.

El indicador bursátil de referencia, el Shanghai Composite Index, ha caído casi 2% en lo corrido de este año, al tiempo que el yuan cerró febrero con su mayor devaluación mensual desde 1994, al perder 1,3%, la cual estuvo empujada por la especulación de que el banco central chino ampliaría la banda cambiaria, para que haya más volatilidad en momentos en que el crecimiento se ralentiza.

La lógica detrás de esa decisión es que si el yuan se devalúa más, se les daría una mano a las exportaciones, sin embargo, el gobierno de Li tiene claro que debe ejercer un mayor control sobre la actividad manufacturera, pues la contaminación es la principal causa de malestar social en el país y el Politburó no puede correr el riesgo de una oleada de protestas como se está presentando en otras partes del planeta.

El manejo del crecimiento chino de aquí en adelante no solo será determinante para sus 1.600 millones de habitantes, sino para el resto del mundo. No en vano China es el mayor exportador y el segundo mayor importador del planeta, lo que hace que su salud económica resulte clave en la definición de los precios de las materias primas.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?