| 5/14/2015 5:00:00 AM

Impulsando al gigante

China completó tres recortes de tasas de interés en seis meses, con los que busca reactivar su economía. La baja impulsó sus acciones, pero no se sabe si será suficiente para empujar el PIB.

Ser la segunda economía del planeta no es tarea fácil. No solo hay que responder por un mercado de 1.600 millones de habitantes, que solía crecer 10% anual y que ahora con dificultad llegará a 7%, sino que se deben tener en cuenta las consecuencias globales de sus acciones. No en vano hoy es el mayor importador de petróleo del planeta.

Hasta marzo el país crecía al 7%, el paso más lento en 25 años, pero se teme que en abril continuó desacelerándose, debido a factores como una caída de 6,2% en las exportaciones, así como una inflación que se mantiene muy lejos de la meta establecida para el año –en abril fue de 1,5% frente a un objetivo de 3%–, lo que muestra debilidad de la demanda interna. A esto se suma que el mercado de bienes raíces que, junto con la construcción y otras industrias relacionadas, representan una cuarta parte del PIB chino, avanzan a paso lento, lo que genera una de las más grandes sombras sobre su economía.

Para reactivar el país, el Politburó, el órgano gobernante del Partido Comunista, ha pedido canalizar de manera más eficiente la política monetaria para apoyar la economía real. Esto ha llevado a que desde noviembre hasta la fecha, el Banco Popular de China –su banco central– haya tomado la decisión de realizar tres recortes de sus tasas de interés. La más reciente fue el pasado 10 de mayo y lo que hizo fue bajar su tasa de referencia en 25 puntos básicos, hasta 5,1%, y la tasa de depósitos de referencia a un año en la misma cantidad hasta 2,25%.

Debido a que desde hace varios meses los analistas venían esperando medidas para impulsar la economía, parecidas a las expansiones cuantitativas que han ejecutado los bancos centrales de Estados Unidos y Europa, el tercer recorte de tasas de interés en tan solo seis meses no los tomó por sorpresa.

En el Banco Popular, presidido por Zhou Xiaochuanm, habían advertido que debían tomar medidas extraordinarias por los factores arriba mencionados, así como por la elevada carga financiera del gobierno y las empresas, que se sobreendeudaron en los años recientes durante el boom crediticio. Esto ha llevado a un aumento de los préstamos incobrables, que pasaron de 140.000 millones de yuanes en enero (US$22.600 millones) a 982.500 millones de yuanes al 31 de marzo, el mayor salto trimestral en más de una década.

Hoy los préstamos de dudosa recuperación son 1,39% de toda la cartera, el nivel más alto en cinco años. Esto ha afectado las ganancias de los bancos, en un momento en que están siendo llamados a volver el crédito más accesible para impulsar la economía. Según The Wall Street Journal, los cinco principales bancos de propiedad estatal de China, por ejemplo, tuvieron una reducción de 2% en sus utilidades en el primer trimestre, cuando en años anteriores crecían a un ritmo de dos dígitos.

Vuelan los capitales

El tema es que los dos anteriores recortes de tasas de interés no han sido efectivos en su propósito de impulsar el PIB, ni de empujar la demanda de créditos nuevos con menores tarifas, mientras los fondos de inversión extranjera están empezando a salir del país. Estimaciones del Royal Bank of Scotland indican que unos US$300.000 millones se han ido de China en los últimos seis meses.

Esto no solo es producto de la situación interna sino también debido al fortalecimiento de la economía estadounidense. Justamente, la más reciente reducción de tipos de interés de China, que se suma a otros 30 países que han aflojado su política monetaria este año, muestra la divergencia entre las dos locomotoras del planeta. Mientras el gigante asiático busca bajar los costos del endeudamiento a como dé lugar, el Tío Sam probablemente elevará a finales de este año sus tasas de interés por primera vez desde 2006, según las expectativas de los mercados.

Y esos mismos mercados de valores ahora están optimistas con el recorte de las tasas de interés chinas, pues aunque no creen que podrán reactivar la economía, al menos sí evitará que caiga más. Esas son buenas noticias para las negociaciones de commodities que, tras el anuncio, tuvieron recuperaciones en sus precios, en particular el mineral de hierro y el carbón.

También celebran las acciones chinas que, con un ambiente de tasas de interés a la baja, se vuelven una inversión más rentable.

En lo corrido de 2015, el índice Shanghai Stock Exchange Composite ha ganado 29% y la explicación, según Dariusz Kowalczyk, estratega de Credit Agricole, entrevistado por Bloomberg, es que el estímulo monetario del banco central implicará una mayor liquidez y un abaratamiento de los créditos, lo que favorece a las empresas que cotizan en Bolsa. Además, con bajas tasas de interés es más difícil hacer ganancias en otro tipo de activos financieros.

Más medidas


La expectativa de los expertos es que el gobierno del presidente Xi Jinping siga tomando medidas para lograr la meta de crecimiento de este año y, aunque hay mucho escepticismo, analistas como Kowalczyk, quien está basado en Hong Kong, consideran que China no va a experimentar un aterrizaje duro, sino que, por el contrario, en la segunda parte del año podrá levantar cabeza.

Su argumento es que el banco central y el gobierno aún tienen muchas herramientas para estimular la economía.

Uno de los factores para esperar más medidas se basa en el hecho de que las tasas de interés reales están por encima del promedio histórico, lo que permitiría más recortes.

Otro frente en el que podría trabajar el gobierno es en elevar más el techo existente para las tasas de interés que se pagan por los depósitos (subió a 2,25% para los depósitos a un año) o incluso se ha hablado de eliminar ese límite por completo y así estimular más a los bancos. Con esto también se evitarían mayores fugas de capital extranjero.

La suerte está echada y la segunda economía del planeta tendrá que seguir ajustando su economía para no perder su rol protagónico en el mundo y continuar mejorando la calidad de vida de sus miles de millones de habitantes.
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