Dinero.com Revista Dinero

Mitt Romney, candidato Republicano

| 10/10/2012 6:00:00 PM

I’m back

Cuando todo el mundo creía que la carrera por la presidencia de Estados Unidos estaba definida a favor de Obama, el republicano Mitt Romney revivió de las cenizas y ahora se perfila como una amenaza real para el candidato demócrata. Perfil.

Las toldas demócratas entraron en alerta la primera semana de octubre. Justo cuando creían que la partida por la Presidencia de Estados Unidos estaba decidida, el candidato republicano Mitt Romney hizo en el debate con su opositor Barack Obama la mejor presentación de su campaña.

Y logró lo que pocos esperaban: miles de estadounidenses, que ni siquiera lo consideraban como posible inquilino de la Casa Blanca, escucharon sus planteamientos. Esto se reflejó en el resultado de las encuestas de la firma Gallup, entre el 4 y el 6 de octubre, que mostraron un empate entre los candidatos, pues cada uno alcanzó una favorabilidad de 47%.

Según CNN, Romney ha sido el candidato con mejor desempeño en el primer debate presidencial desde 1984, lo que indudablemente mejora sus perspectivas, en especial entre los electores indecisos, eso sin contar que dicho debate fue visto por 67,2 millones de estadounidenses, 28% más de los que vieron el primer encuentro televisivo entre Obama y el republicano John McCain.

Así, el primer debate con Romney se ubica como uno de los 10 más vistos en los últimos 30 años. Pero, ¿quién es este republicano que aspira a relevar a Obama por los próximos cuatro años? Nacido en Detroit, Michigan, hace 65 años, Romney es un mormón cuya habilidad para los negocios le ha permitido amasar una fortuna personal estimada en US$250 millones.

Quienes lo conocen dicen que es un hombre frío a la hora de los momentos difíciles pues su máxima es “gerenciar la crisis sin emociones”. Y a eso le atribuyen el éxito en los negocios. Este rasgo de su personalidad le permitió dar el paso hacia una sorpresiva transformación, pues hasta finales de septiembre cada vez que hablaba, literalmente ‘metía la pata’.

Es un hombre religioso, que cumple al pie de la letra los mandamientos de su iglesia, que incluyen el rechazo a la homosexualidad y a las relaciones antes del matrimonio. En el primer debate tuvo ventaja de entrada porque –según los comentaristas del Washington Post–, mencionó al Creador, diciendo que “todos somos hijos de un mismo Dios” y ahí le habló al 85% del país que cree en la existencia del Ser Supremo y, por eso, consideran que si Obama quiere recuperar el terreno perdido en los debates del 16 y del 22 de octubre próximo, tiene que llegar con Dios, más aún cuando 17% de los votantes registrados aún cree que él es musulmán.

Amable y conversador sólo en círculos de amigos y familiares, aplica junto a su esposa y a sus cinco hijos varones una de las principales enseñanzas de la fe mormona: “ningún éxito puede compensar el fracaso en el hogar”. Eso sí, mantiene un trato distante con quienes no son de su círculo íntimo, y a esto le atribuyen su falta de carisma a la hora de hacer política. Su lado cálido y solidario se lo conocen solo sus hermanos mormones.

Su esposa Ann ha sido su gran apoyo y compañía, aunque hace unas semanas abrió un flanco para las críticas puntillosas cuando declaró que durante el tiempo que lleva de casada, nunca ha peleado con su marido. Esto desató toda suerte de chistes y comentarios en los medios estadounidenses. La revista Vanity Fair entrevistó a uno de sus hijos, quien sostuvo que, aunque sus padres pudieran tener diferencias de criterio, nunca lo han ventilado públicamente.

Graduado en las prestigiosas escuelas de leyes y de negocios de Harvard, trabajó con el Boston Consulting Group y conformó un fondo de capital de riesgos, Bain Capital, con participación en Bright Horizons, Domino’s Pizza, Stapples y The Sports Authority, entre otras. Su mayor experiencia ha sido en el sector privado, al punto que The Economist lo llamó el ‘próximo CEO de Estados Unidos’. Su gusto por la política lo heredó de su padre, George Romney, quien fue gobernador de Michigan y secretario de Richard Nixon.

Desde 1999, año en que saltó a la vida pública ocupándose de la organización de las Olimpiadas de invierno de 2002 en Salt Lake City, y luego como gobernador de Massachussets, ha donado su salario de funcionario público y ha declarado que hará lo mismo con su sueldo presidencial.

Para sus asesores, uno de sus grandes retos es lograr que se conecte con los votantes, en especial con los de clase media y baja, que lo ven como un ricachón distante. Para ganar, Romney tendrá que demostrar, de aquí en adelante, que es el candidato fuerte, decidido y capaz que se vio en el primer debate televisado. Por ahora, salvó su candidatura, hasta hace muy poco agonizante.


¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

>

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×