| 10/16/2013 6:00:00 PM

¿Cortina de humo?

Mientras crecen las versiones de un posible golpe contra Maduro, otros insisten en que se trata de una distracción para acallar el descontento por el desastre económico.

La guerra de rumores desatada en las últimas semanas en Venezuela, con la que se insiste en un posible golpe de Estado contra el gobierno de Nicolás Maduro, tiene al país en estado de alerta. Las versiones son confusas y parciales. Mientras algunos aseguran que una disidencia del chavismo, liderada por el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello –con el apoyo del alto mando militar– estaría al frente de esta acción, otros insisten en que la oposición estaría orquestando un plan para sacar a Maduro del poder.

En medio de la incertidumbre, el pasado lunes 14 de octubre el diario Nuevo Herald divulgó una carta firmada por 45 militares retirados de alto rango, que por primera vez hablan públicamente de una ‘sublevación justificada’ para defender la constitución y recuperar la democracia.

Pero el gobierno no se ha pronunciado. El presidente Nicolás Maduro, haciendo caso omiso de los rumores, insistió el martes 15 en la aprobación de una Ley Habilitante para obtener poderes absolutos durante un año para luchar contra “la corrupción y la guerra económica” en su país. El proyecto ya comenzó su trámite en la Asamblea y su aprobación –que tarda dos semanas– se da por descontada.

Para el exembajador Fernando Ochoa Antich, tanto los rumores de golpe como el tema de la Ley Habilitante serían nuevas cortinas de humo para acallar el inconformismo social que crece ante la agudización de las condiciones económicas. En una columna en el diario El Universal, aseguró que “el combate a la corrupción, sin autoridad moral, es imposible realizarla, pero aún es más difícil engañar a nuestro pueblo con la bendita tesis de la guerra económica”.

Con una inflación que en los nueve primeros meses del año alcanza 38,7% y un desabastecimiento que según el Banco Central supera 21%, la paciencia de los venezolanos está llegando a sus límites. Una encuesta de Ecoanalítica asegura que hoy el principal problema para los ciudadanos son los altos precios, por encima de la inseguridad, que tiene a Venezuela con una tasa de 72 homicidios por 100.000 habitantes –tres veces más que en Colombia, México o Brasil–.

La exacerbación de los ánimos por el tema económico crece, al igual que los rumores de un posible ‘paquetazo’. Para el economista Luis Oliveros, este podría venir acompañado de una devaluación del 100%, el aumento en las tarifas de servicios públicos –anunciado por el ministro de Energía Jesse Chacón para enero– y de una reforma tributaria que estudian altos funcionarios del gobierno y que le apuntaría a un incremento en el IVA –actualmente en 12%– y del precio de la gasolina.

Ante la desesperación del gobierno por mostrar resultados económicos, Maduro hizo cambios en su gabinete: relevó del cargo de vicepresidente económico a Nelson Merentes –ministro de Finanzas y con gran reputación entre el empresariado– y lo reemplazó por Rafael Ramírez, ministro de Minas y uno de los férreos defensores del socialismo. Pero desde ya, los economistas del vecino país anticipan que la llegada de Ramírez podría ser un nuevo desastre. Mientras tanto, muchos se preguntan qué tanto puede resistir la economía venezolana.
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