| 1/21/2016 12:00:00 AM

El enigma de la economía china

A pesar de un crecimiento aceptable de 6,9% en 2015, la caída en las bolsas chinas y el fallido esfuerzo estatal por estabilizarlas han prendido las alertas en el mundo. ¿Está China en medio de una crisis sin precedentes o es esta una corrección normal del mercado?

Mientras que a comienzos de la década, autores tan famosos como Thomas Friedman de The New York Times argumentaban que el modelo chino había logrado ser mucho más efectivo que el de Occidente y que debería ser un referente para el resto del mundo; hoy, nadie en el mundo se atrevería a hacer este tipo de afirmación. Los recientes sucesos en la economía china han levantado una serie de inquietudes sobre su coyuntura y sobre la calidad de sus políticas.

Más allá de si existe una verdadera crisis en el sector real, los sucesos de los recientes meses han mostrado la dificultad que tiene un país como China en pasar de “Mao a los Mercados” tal y como lo afirmó la revista The Economist en su último artículo de portada. Mientras eso ocurría, el precio de las materias primas se desplomaba y el del petróleo alcanzó los mismos niveles mínimos de los años 90; tanto el Brent como el WTI cayeron por debajo de US$30.

Simultáneamente, el dólar se fortalecía y los prospectos de crecimiento de los EE.UU. mejoraban, jalonados por un petróleo y por ende una gasolina muy barata en términos históricos. ¿Qué fue lo que pasó en China que sacudió al mundo? Obviamente, el hecho de que el inicio del año en los mercados bursátiles chinos fue desastroso.

El índice accionario de Shanghái cayó 18% en sus primeras semanas. A su vez, la caída de las acciones chinas arrastró a las bolsas europeas que también tuvieron su peor comienzo de año en décadas. Este efecto en cascada hizo que el pánico invadiera todas las salas corporativas del mundo. Según el MSCI, que mide los mercados globales, estos han caído 7,1% desde el primero de enero, lo que significa su peor desempeño desde 1970.

Los datos provenientes de la China movilizaron a muchos analistas que salieron a argumentar, no sin razón, que la caída en el mercado accionario era una corrección necesaria en el mercado de acciones chino que durante 2015 había crecido más de 20%. A pesar de que el crecimiento chino para 2015 se reportó en 6,9% del PIB y que el crecimiento para 2016 se proyecta en 6,3%, cifra aún robusta para estándares internacionales, varios analistas señalaron que la situación china no era aún motivo de alarma. Adicionalmente, y como para aumentar el enigma, China tuvo en el último trimestre de 2015 un superávit comercial récord.

En realidad, según voces muy calificadas, lo ocurrido en el mercado chino era el efecto de un proceso de transformación económica muy profunda. De hecho, como le afirmó Stephen Roach, execonomista jefe de Morgan Stanley y actual profesor de la Universidad de Yale, al Financial Times, “la transformación de la economía china hacia un nuevo modelo de desarrollo basado en el consumo interno ha sido bastante exitoso”. Con este fin, China ha rebalanceado su crecimiento y trasladado su énfasis en la producción de manufacturas al desarrollo de servicios. De esta manera, los funcionarios chinos esperan que su economía pase de ser una economía jalonada por las exportaciones a una impulsada por el consumo interno.

Este redireccionamiento de la política económica china ha tenido un gran impacto sobre el ciclo de las materias primas y por ende sobre los países que las exportan, como Australia, Brasil, Rusia, Canadá y, obviamente, Colombia. Un claro ejemplo de cómo se ha dado esta transmisión es el caso del petróleo. A pesar de que China suple 70% de sus necesidades energéticas con carbón, ha liderado el aumento de la demanda mundial por el crudo. En la década anterior a 2014, el aumento en la demanda china representó 48% del aumento de la demanda mundial. De esta manera, la reducción en la demanda total de crudo, en la medida en que China impulsa el crecimiento de sectores con un bajo consumo de combustibles fósiles, ha sido en gran parte responsable de la vertiginosa caída del precio del petróleo.

¿Habrá contagio?

¿Cuál es el impacto de los desarrollos de la economía china sobre el resto del mundo? Según el Deutsche Bank, las pequeñas economías abiertas con vínculos muy estrechos con la China o que dependen significativamente de la exportación de materias primas, seguramente experimentarán el mayor impacto si el crecimiento chino llegase a desacelerarse.

Para muchos países del Asia emergente, Latinoamérica y Europa, una caída de 1% en el crecimiento chino podría representar una desaceleración de aproximadamente la mitad, mientras que el impacto sobre economías más desarrolladas, como los EE.UU. y las economías más desarrolladas de Europa, es mucho menor. El Deutsche Bank estima que una caída de 1% en el crecimiento chino reduciría el crecimiento de esas economías en 0,1%. Por otra parte, tal y como lo mencionó Stanley Fischer en la pasada reunión de Jackson Hole, una devaluación del yuan de 10% solo reduciría la inflación de EE.UU. en 0,1%.

Pero si bien la crisis de los mercados de valores chinos ha capturado la atención del mundo entero, es el movimiento de su sistema cambiario y la salida de divisas de ese país lo que más preocupa por su efecto en el mundo. Ahí la historia es que el Banco Central Chino ha decidido liberar drásticamente el mercado del yuan en un momento en que la situación de liquidez mundial se ve apretada, dada la subida de tasas de la FED.

Recientemente, el Fondo Monetario Internacional (FMI) le había dado su bendición a la moneda china y había dicho que el yuan no era manipulado y que estaba cerca de su valor real. Por estos motivos, para el FMI el yuan podría comenzar a ser moneda de reserva internacional.?Pero desde ese evento en Washington, y más precisamente el 11 de agosto del año pasado, el Banco Central llevó a cabo una devaluación sorpresa de la moneda y rompió la fijación que el yuan tenía con el dólar, y pasó a atar al yuan a una canasta de monedas internacionales. Todo esto es visto como un verdadero paso hacia una flotación de la moneda china, algo impensable hace apenas unos años cuando muchos economistas se quejaban de que la moneda china era manipulada por el Estado.

Rápidamente el yuan se devaluó frente al dólar y pasó de 6,2 a 6,6 yuanes por dólar en apenas unos meses, un movimiento sin precedentes en la historia de esa moneda. Mientras tanto, el equivalente de más de US$500.000 millones salieron del país y las reservas internacionales cayeron 17% a US$3 billones.

Paradójicamente, si bien los chinos se han movido a un ritmo de transformación bastante lento, el miedo que invade a los analistas internacionales es que esta vez el banco central chino se mueva demasiado rápido hacia la flotación del yuan, de tal manera que genere un pánico y una crisis en los mercados internacionales. Por eso, publicaciones como The Economist o expertos como Stephen Roach le sugieren a la China evitar una devaluación brusca y, si es el caso, implementar controles para reducir la fuga de capitales. En este caso lo más importante parece ser estabilizar la economía china mientras que el precio del yuan es determinado cada vez más por las fuerzas del mercado. Como dicen en Colombia, “ni tanto que queme al santo...”.

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