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La permanencia de la canciller Angela Merkel para un tercer mandato está en juego en las elecciones de 2013 y el resultado dependerá de si el país permanece en recesión o sale a flote.

| 11/22/2012 7:00:00 AM

Freno de mano

Alemania se desacelera y la Eurozona entra en su segunda recesión en menos de cuatro años. La austeridad no está dando resultados e, incluso, algunos la culpan de la caída.

La locomotora de la Unión Europea se está desacelerando. Arrastrada por una región que va para su segunda recesión en menos de cuatro años, la economía de Alemania muestra síntomas preocupantes. Pese a que en el tercer trimestre la economía creció un poco más de lo que se estimaba (0,2% contra 0,1% esperado), las cosas no pintan bien.

El Banco Central de Alemania confirmó que el país está frenado y descartó una recuperación en el corto plazo. En su boletín de noviembre subrayó el negativo comienzo del cuarto trimestre de 2012, debido a que las exportaciones sufren por el bajo crecimiento de los principales socios comerciales.

Una encuesta publicada por Bloomberg entre 21 analistas estima que el PIB alemán se contraerá entre octubre y diciembre 0,1%, lo que implicaría caídas consecutivas, pues en el segundo trimestre creció 0,3% y en el tercero 0,2%.

El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, explicó que Alemania había estado inmune a la enfermedad de sus vecinos, pero sus defensas ya no le aguantaron más y era inevitable que se contagiara, teniendo en cuenta que 40% de su PIB proviene del comercio con el resto de la Eurozona, así como 65% de la inversión extranjera directa que recibe.

De hecho, el grupo de los 17 países que usan el euro registró una contracción de 0,1% en el tercer trimestre, que siguió a una caída de 0,2% en el segundo trimestre, lo que ratificaría el ingreso de la Eurozona en su segunda recesión desde que se desató la crisis financiera de 2009.

La revista Der Spiegel advierte que esta situación, además de frenar la economía alemana, le está generando un costo adicional: el ingreso masivo de inmigrantes que aspiran a mejorar su situación en una de las pocas economías que aún crece.

En el tercer trimestre, España se contrajo 0,3%; Portugal, 0,8%; Italia, 0,2%, y Grecia, 7,2%. Incluso un país fuerte como Holanda registró una caída de 1,1%.

La Comisión Europea prevé que este año la Eurozona se contraiga 0,4% y que en 2013 crezca un paupérrimo 0,1%. Estos pronósticos, que algunos expertos califican como‘demasiado optimistas’, son los que hacen que, con todo y desaceleración, medio millón de personas emigraran a Alemania en la primera mitad de 2012, 78% más que un año atrás.

Caro remedio
La explicación para el contagio alemán y el empeoramiento de sus vecinos es que el remedio está saliendo peor que la enfermedad. Las fuertes medidas de austeridad comienzan a cobrar una costosa factura, que no solo se ve en las crecientes y más violentas protestas sociales, sino también en la desaceleración económica.

“Estamos entrando en una segunda recesión, provocada enteramente por nosotros mismos. Es el resultado de una austeridad excesiva en los países del sur y la falta de voluntad de los países del norte para encontrar una solución”, le dijo a Reuters Paul De Grauwe, economista del London School of Economics.

Al mismo tiempo, un editorial del Financial Times del 16 de noviembre señala que la situación actual de la Eurozona fue atribuida erróneamente a la indisciplina fiscal, cuando en realidad el gran despilfarro corrió por cuenta de prestamistas privados, que sobreendeudaron gobiernos y personas.

“Déficits públicos de dos dígitos o cargas de deuda de tres dígitos, indudablemente requieren un drástico ajuste, en especial en los Estados que quedaron sin espacio fiscal. Sin embargo, la solidaridad hace necesario que los vecinos en mejores condiciones relajen sus exigencias de recortes presupuestarios mientras los Estados más vulnerables se recuperan. El exceso de reformas institucionales en la Eurozona ha convertido la integración en una uniformidad en lugar de ser una complementariedad”, sostiene el mencionado editorial.

Aunque en el Financial Times aplauden que los funcionarios de Bruselas están hoy más dispuestos a permitir que los países con espacio fiscal hagan políticas contracíclicas y que el Fondo Monetario Internacional esté llegando a consensos con la Eurozona para los programas de rescate, les preocupa que Alemania esté recortado su gasto para cumplir con sus compromisos de ajuste fiscal, lo que hasta ahora no ha demostrado ser una buena decisión.

Otro país sobre el que hay sentimientos encontrados es Francia, que al igual que Alemania creció 0,2% en el tercer trimestre. Mientras para los germanos el dato supone desaceleración, para los galos equivale a evitar una recesión técnica, pues venían de caer 0,1% en el segundo trimestre.

Para algunos analistas, el avance que tuvo Francia entre julio y septiembre es una luz de esperanza para la Eurozona, pues esta es la segunda mayor economía de la región; sin embargo, otros, como los analistas de The Economist, están preocupados. En su revista del 15 de noviembre, Francia fue la portada al llamarla ‘la bomba del tiempo’ de Europa. Su argumento es que ha perdido competitividad frente a Alemania y, al no poder recuperarla –vía devaluación–, ha tenido que recurrir al gasto público, que ya alcanza 57% del PIB, el más alto de la Eurozona.

El bajo o nulo crecimiento de los países que comparten el euro no solo seguirá teniendo consecuencias sociales sino electorales. En 2013 habrá elecciones en Alemania e Italia y el resultado dependerá de si se quedan en recesión o salen a flote. Están en juego la permanencia de Angela Merkel como canciller alemana para un tercer mandato y la posibilidad de ayudar a que sus vecinos no se acaben de hundir.

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