| 8/8/2013 4:00:00 PM

Enemigo íntimo

La decision de Estados Unidos de cerrar sus embajadas en la mayoría de países árabes por posibles atentados, despertó nuevamente el pánico entre los norteamericanos. ¿Hasta qué punto podrían afectar la confianza y golpear la incipiente recuperación económica?

Sorpresiva resultó la decisión de Estados Unidos de anunciar el cierre temporal de sus embajadas en la mayoría de países árabes de Oriente Próximo, Norte de África y Sur de Asia. La decisión fue adoptada justo después de que las autoridades de inteligencia gringa señalaran que habían interceptado correos y mensajes electrónicos que daban pistas de las intenciones de Al Qaeda de volver a atentar contra objetivos estadounidenses en la región.

Michael McCaul, presidente del comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes, fue contundente en su diagnóstico: “Estas son, probablemente, las amenazas más creíbles y específicas de las que tenemos constancia desde el 11-S”. La decisión del gobierno Obama sirvió para amainar la tormenta en la opinión pública, que se ha escandalizado con las revelaciones que Edward Snowden ha venido haciendo recientemente.

Todo parece indicar que en Estados Unidos nadie se ha salvado de las chuzadas a sus comunicaciones privadas; y todo como parte de una estrategia de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), para impedir que la amenaza terrorista se concrete. Justo para la NSA trabajó como consultor Snowden, quien se ha convertido en la piedra en el zapato de Obama. Las precauciones del presidente han sido bien recibidas por la mayoría de sectores, inclusive sus opositores republicanos en el Congreso. Ese es el caso de Lindsey Graham, senador de derecha, quien ante los anuncios del cierre de las embajadas señaló que: “La Agencia Nacional de Seguridad (NSA) ha demostrado una vez más su importancia”.

Pero igualmente muchos han visto como sospechosos los anuncios sobre supuestos atentados, pues esto ocurre justo cuando la polémica de Snowden ha alcanzado su máximo nivel. O bien la estrategia del gobierno Obama es una forma de revivir el fantasma de la lucha antiterrorista para justificar sus medidas, o realmente Al Qaeda se está revitalizando y convirtiendo de nuevo en una amenaza.

Varios se van con esta última tesis. Ahmed Rashid, periodista y uno de los autores más exitosos en temas de geopolítica en el oriente medio, señaló en una columna en el Financial Times, que algo está tramando Al Qaeda. Asegura que no es casualidad que el máximo líder de la agrupación terrorista, Ayman al-Zawahiri, haya prometido liberar a todos los miembros del movimiento en cualquier parte del mundo, inclusive los de Guantánamo, y casi simultáneamente se empiecen a registrar fugas masivas de presos de Al Qaeda en Pakistán, Irak y Libia. Parece que el enemigo se estuviera rearmando y con capacidad de producir nuevos daños.

En este sentido, si eventualmente Al Qaeda logra algún golpe importante, Estados Unidos entraría en una nueva fase de incertidumbre. Las autoridades anunciaron un aumento en las medidas de seguridad en los aeropuertos de Nueva York, Boston y San Francisco, en un esfuerzo por impedir que el terror llegue nuevamente a sus propias calles. ¿Cómo afectaría esta incertidumbre la economía? La volatilidad podría tomarse de nuevo los mercados y golpear la incipiente recuperación que viene mostrando la producción gringa. Esa es una de las preguntas del millón. Lo cierto es que, por lo que el Gobierno ha señalado, el enemigo sigue vivito y coleando.
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