| 5/29/2013 6:00:00 PM

¡En garde!

El Presidente de Francia está dispuesto a subirles mucho más los impuestos a los ricos. Pero hay temores de que la mayor carga fiscal retarde la recuperación.

La adopción de un nuevo impuesto que gravará con una tasa de 75% los salarios que superen el millón de euros tiene en alerta a los ricos en Francia y ha reabierto el debate sobre lo que algunos consideran ‘excesiva fiscalidad’ en la segunda economía de Europa.

En momentos en que la economía francesa ha entrado oficialmente en recesión –completó en marzo dos trimestres seguidos de caída en su Producto Interno Bruto– y el consumo de los hogares cae a niveles que no se veían desde 1984, el gobierno ha iniciado una dura batalla por mejorar el recaudo fiscal. Pero su tarea no parece fácil pues hay quienes aseguran que la mayor carga impositiva retrasará la anhelada recuperación económica.

El presidente Françoise Hollande había anunciado desde su campaña que haría ‘chillar a los ricos’ aumentando los impuestos para garantizar mayor equidad. Por eso, una de sus primeras iniciativas fue gravar los capitales de los más ricos en su país: a cerca de 12.000 hogares con una tasa de 75% y a otros 9.910 hogares con una de 85%. Sin embargo, el Consejo Constitucional tumbó la medida en diciembre de 2012, por considerarla discriminatoria.

Pero Hollande volvió a la carga y acaba de anunciar que, junto con el presupuesto de 2014, presentará una iniciativa para crear un impuesto de 75% sobre los salarios de más de un millón de euros, que tendrá que ser pagado por las empresas. El rechazo por parte de las compañías ha sido unánime, pues tendrán que escoger entre perder a sus mejores talentos o una fortuna en pagar impuestos.

Y no es el único frente en el que Hollande está dando una dura batalla. Los paraísos fiscales y las empresas de tecnología también entraron en su radar. En el primer caso, el presidente francés es uno de los abanderados de lograr que países que en Europa han sido excesivamente laxos en materia fiscal sean más transparentes con la información y ayuden a identificar a quienes eluden obligaciones tributarias en sus países de origen.

También puso el ojo en las empresas de tecnología y anunció un impuesto que arranca en 1% y puede ir hasta 4% por el uso de tabletas, smartphones, computadores y todo dispositivo que use conexión a internet para descargar contenidos culturales o de entretenimiento. Estos dineros recaudados, según su propuesta, irán a financiar actividades culturales en Francia –músicos, cineastas, artistas, etc.– que pierden regalías en la era del internet.

Pero sus detractores no se han hecho esperar. A través de fuertes ataques han dicho que el esquema fiscal es irracional e insostenible y que está minando la recuperación de la economía. También han aprovechado para criticar las contradictorias políticas de Hollande, como el aumento en el IVA a partir de enero de 2014, que pasará de 19,6% a 20% y que afectará a toda la población por igual.

En un país en donde según el diario Le Monde están los más pesimistas de Europa frente a la perspectiva económica –por encima de España o Italia– y que se consideran los más afectados por los altos impuestos, los anuncios de Hollande pueden resultar impopulares y generar más desconfianza. Una apuesta bastante arriesgada.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?