| 11/25/2015 7:00:00 PM

Vendedores de armas ganan tras atentados en París

Tras los atentados terroristas de las últimas semanas, varias compañías de armamento y seguridad en el mundo ganan valor en la bolsa. Se anticipan millonarias utilidades y mayor gasto de los gobiernos en defensa.

La seguridad hizo crisis en el mundo. Los recientes atentados terroristas en Francia, Malí y Beirut dejaron en evidencia la vulnerabilidad que afecta por igual a países ricos y pobres, cuyas principales consecuencias se miden en la pérdida de cientos de vidas humanas.

Pero, como si tratara de una paradoja, también este episodio confirmó que si bien las pérdidas materiales y humanas son inconmesurables, al final también habrá un grupo de ganadores que ya comienzan a recoger los beneficios.

Allí están desde las compañías que se dedican a la producción de armamento hasta las de seguridad física y cibernética, que en la actual coyuntura están ganando por los desarrollos tecnológicos y los nuevos negocios que comienzan a surgir alrededor del mundo, en momentos en que la prioridad es la defensa de los ciudadanos.

De acuerdo con el diario El Economista, de España, solo una semana después de los atentados en Francia, las empresas de seguridad hacían su agosto en las bolsas de valores y registraban ganancias extraordinarias por unos US$20.000 millones.

Algunas de las compañías que más ganan con este nuevo escenario de miedo son las que se dedican a la seguridad informática. Por eso, tres días después de los atentados en Francia, empresas como Thales, Raytheon y BAE Systems cotizaban sus acciones con una revalorización de 5% en la bolsa, según El Economista.

Thales es una compañía francesa que trabaja como contratista de las fuerzas armadas en varios países y tiene una potente división de ciberseguridad que le ha permitido quedarse con los contratos de protección de datos en 19 de los 20 principales bancos del mundo. En octubre pasado compró por US$400 millones a Vormetric, una de las mejor posicionadas en el negocio de encriptación y protección de datos en la web. En Colombia firmó este año un acuerdo con Cotecmar para desarrollar proyectos en el sector naval.

Raytheon es una poderosa compañía estadounidense fabricante de misiles y uno de los mayores contratistas en defensa de Estados Unidos, que en el último año ha hecho dos adquisiciones estratégicas que la posicionan como una de las más fuertes en el negocio de seguridad. En noviembre del año pasado compró por US$420 millones a la firma especializada en ciberseguridad Blackbird, y en abril de este año pagó US$1.900 millones por Websense, considerado uno de los más poderosos competidores de seguridad en la web, y, según Bloomberg, capaz de inspeccionar el tráfico de red incluidos los correos electrónicos.

Por su parte, BAE Systems es una reconocida firma británica que está considerada como la segunda mayor contratista militar del mundo y facturó: US$27.411 millones al cierre de su ejercicio financiero del año pasado. También está recibiendo múltiples llamadas de gobiernos y empresas alrededor del mundo, en momentos en que el miedo cunde. En 2014 protagonizó una adquisición millonaria al quedarse con SilverSky, un proveedor de servicios de seguridad por el que pagó US$232 millones.

En la misma línea las que producen cámaras de seguridad o escáneres, están viendo crecer sus negocios como espuma. Uno de los comportamientos más destacados lo acaba de registrar Flir Systems, la firma que fabrica cámaras de seguridad, cuyas acciones se dispararon en dos días 12%. Esta compañía realiza negocios básicamente con gobiernos y a raíz de los atentados, creció la demanda de sus productos pues los estados han entendido la urgencia de tener registros de los comportamientos inadecuados de algunos de sus ciudadanos.

Finalmente, la estadounidense Osi Systmens acaba de hacerse a un contrato de US$100 millones para instalar cerca de un centenar de sistemas de detección de explosivos en equipajes cuya demanda podría subir mucho más a raíz de los atentados.

El escenario parece tan favorable a las compañías que se desenvuelven en este negocio, que la firma FactSet ya anticipó un aumento considerable en las utilidades de las firmas británicas Chemring Group, Ultra Electronics y QinetiQ, para los próximos dos años.

En 2014, los resultados financieros para las compañías dedicadas a la seguridad no habían sido los más halagüeños, al punto que un informe de Infodefensa.com, dio cuenta de que las 28 mayores compañías europeas dedicadas a este tipo de negocios, reportaron una caída de US$11.000 millones en sus ingresos del año pasado, es decir 9,63% menos.

Los perdedores

Aunque las compañías de defensa y de producción de armamentos pasan por un buen momento, las finanzas de los gobiernos son las más afectadas por el lastre que implica el aumento en sus gastos de defensa. A diferencia de otros gastos, estos son considerados por los economistas como una inversión improductiva, pues no genera valor en sí misma.

De hecho, aunque hay quienes consideran que atentados terroristas anteriores no han tenido un impacto significativo en el Producto Interno Bruto en países como Estados Unidos o España, a comienzos de la década pasada, lo cierto es que para los gobiernos, sí se ha convertido en un costo en ocasiones muy oneroso.

En una reciente edición, el diario El Clarín trajo a colación el cálculo hecho en Estados Unidos tras los atentados del 11 de septiembre, que fueron tasados en US$3,3 billones en un análisis del diario New York Times, que calculaba el daño físico en US$55.000 millones, el perjuicio económico en US$123.000 millones y hasta el costo de la creación del Departamento de Seguridad Nacional, que ascendió a US$589.000 millones más el financiamiento de la guerra, por otros US$1,6 billones más el costo de atención a los combatientes y veteranos, por US$867.000 millones más.

Lo cierto es que en estos momentos, ya algunos países han anunciado mayores presupuestos para garantizar la seguridad de sus ciudadanos. Tras los atentados del 13 de noviembre se supo que Francia y Bélgica invertirán recursos adicionales por US$1.000 millones para contrarrestar los riesgos de nuevos atentados. Esta cifra contrasta con los US$7.500 que gastaron los terroristas que organizaron los 4 atentados que enlutaron París el pasado 13 de noviembre.

En momentos en que los negocios de las compañías de defensa y armamento florecen, los gobiernos se arman para hacerle frente al terrorismo. Una lucha desigual que lo único que deja claro es que el costo será alto y lo tendrán que pagar todos.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?