| 8/5/2015 7:00:00 AM

El potencial de África que ignoran los empresarios colombianos

El continente africano tiene buenas perspectivas para los próximos años. Su población explica por qué se le mira como la tierra de las oportunidades. Colombia todavía no apuesta con fuerza.

El epílogo de la película 2012, protagonizada por John Cusack, muestra al continente africano como la única extensión de tierra en todo el mundo que se salva de esa gran catástrofe anunciada por los mayas varios siglos atrás y que sucedería en ese año. Del filme se deduce que el continente negro sería el nuevo hogar y futuro de la humanidad.

A decir verdad, aunque los críticos de cine resaltan varias imprecisiones de esta cinta, particularmente asociadas a la forma como se desencadenan los hechos que llevan a una gran catástrofe mundial, las proyecciones demográficas del continente africano sugieren, tal como lo hace este film, que el futuro será promisorio.

Según estadísticas de Naciones Unidas, al contrastar el promedio de edad de Colombia con el de todo el continente africano, Colombia pasaría de 30 años en 2015 a 43,4 en 2050 y a 49,7 en 2100; en África estas cifras son 19,4, 24,8 y 34,9; respectivamente.

Del mismo modo, el número de personas en edad de trabajar por cada adulto mayor en África sería de 10,8 en 2100; en Asia, Europa, Oceanía y América Latina serán de 3,1, 1,7, 3,2 y 2,4; respectivamente. La conclusión es contundente: en este siglo África tendrá la mano de obra que escaseará en el mundo.

Al parecer, en un futuro no tan lejano se repetiría la historia de un famoso cuadro que William Blake elaboró en 1796, en el cual una indígena y una negra sostenían a una blanca. La imagen representaba el soporte que América y África le daban a Europa durante el periodo colonial. Pareciera entonces que en el Siglo XXI, África, bajo condiciones más favorables que las del periodo de esclavitud, sostendría al mundo.

¿Por qué lo demográfico?


La edad de la población es todo en el proceso productivo. Si no hay suficientes personas en edad de trabajar, no habría quien construyera carreteras, cultivara alimentos o produjera en plantas industriales. La producción genera ingreso y este lleva a mayores niveles de bienestar y de manera conexa se ensancharía la clase media. Así de sencillo.

Howard French, profesor de la Universidad de Columbia, resume en su libro China’s Second Continent las razones por las cuales China decidió desde el siglo pasado meterse de lleno al continente africano.

Pese a que se cree que la cuestión es solo de recursos naturales, los asiáticos visualizaron que lo demográfico sería fundamental; por eso se han creado asociaciones para construir carreteras, hospitales y plantas de generación de energía. Además, empresas de ese país han llegado para aprovechar el gran recurso humano y el potencial para vender los productos.

Estas inversiones han estado acompañadas de mejores niveles de educación y gobiernos y reglas de juego estables.

La apuesta de China desde el siglo pasado es por generar una relación de largo plazo que, como es usual, generará utilidades.

En Suramérica, Brasil es el gran ejemplo de que es posible mirar a África. Por ejemplo, se acabó de realizar una reunión de cooperación pesquera con Angola. No obstante, los acercamientos no solo se limitan a antiguas colonias portuguesas con las que se comparte el mismo idioma. Los brasileños tienen embajadas en 36 de los 54 países africanos. Por eso se han ensanchado relaciones políticas y comerciales con Kenia, Argelia y hasta Guinea Ecuatorial.

Al revisar las proyecciones de crecimiento económico del Fondo Monetario Internacional, de los 20 países que en promedio tendrían mayores niveles de crecimiento en los próximos años, 14 son africanos.

¿Y Colombia?


Las incursiones del Gobierno y empresas colombianas son todavía tímidas, aunque en ese mar de ausencia se destacan empresas como Aldor, con planta de producción en Sudáfrica, el Grupo Fanalca y Quipux.

Álvaro Gómez, presidente de Productos Químicos Panamericanos (PQP), asegura que no son tantas las diferencias entre Colombia y los países que están en esa parte del mundo. Además, destaca que una economía petrolera como Nigeria, con 165 millones de habitantes, tiene, al igual que Venezuela, necesidades de consumo que empresas colombianas podrían suplir (ver pirámide poblacional nigeriana).

El problema, resalta Gómez, “es que a los empresarios colombianos nos gusta España, Francia y Estados Unidos”.

La propuesta de Gómez para dinamizar los negocios es profundizar la diplomacia del comercio, hacer más misiones comerciales y, sobre todo, que los emprendedores se arriesguen.

Al respecto vale la pena señalar que hace algunos meses el Ministerio de Industria y Comercio organizó una rueda de negocios en África, de los 24 cupos que había disponibles para el evento solo hubo 9 empresas colombianas inscritas.

Las buenas perspectivas sugieren que, así como en la película 2012, las esperanzas de este siglo estarían en África y son pocos los que lo han notado.
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