| 12/15/2013 12:00:00 PM

Montaña rusa monetaria

Pese al veto de China y a que Greenspan la calificó de burbuja, Bitcoin sigue ganando adeptos. Más comercios electrónicos la reciben y la siguen en Wall Street.

Aunque no es una de las llamadas monedas duras (dólar, euro o yen) sirve para hacer pagos y la conocen en todo el mundo. Tampoco es una materia prima que depende de lo que suceda en los países productores, pero sus precios suben y bajan de la misma manera o, incluso más rápido, y para algunos es el nuevo oro, pues se ha valorizado más de 8.000% este año.

Se trata de Bitcoin, una extraña moneda electrónica que apareció de la nada, pero que hoy protagoniza los titulares de la prensa financiera, al punto que cada vez tiene más adeptos y contradictores. Más exactamente se dice que es una criptomoneda, pues usa un lenguaje cifrado para que no se sepa quiénes negocian con ella, ni por cuántos montos.

A diferencia de una moneda tradicional, que es emitida por un banco central, cuyas reglas son públicas, los anónimos creadores de Bitcoin predican una libertad completa para su negociación, razón que ha prendido las alarmas, pues se cree que se usa para lavado de activos.

Justamente por considerarla riesgosa, el gobierno chino acaba de prohibir el uso de esta moneda electrónica, lo que inmediatamente derrumbó su cotización, que el pasado 6 de diciembre alcanzó a estar en US$1.240 por cada Bitcoin a US$870, una caída diaria de 30% que, de haber sido en acciones, habría significado un crash, pero que en Bitcoin no asusta, pues la volatilidad es una de sus virtudes (al cierre de esta edición iba en US$700).

Con la excepción de China, que ya tomó cartas en el asunto, el resto de gobiernos no ha fijado su posición frente a Bitcoin, mientras algunos expertos advierten que no es una moneda, sino una apuesta sin fundamentos, pues las divisas siempre tienen algo que las respalde (oro, por ejemplo) y en este caso el respaldo no existe.

Paul Krugman, premio Nobel de economía, es de los que considera que Bitcoin no tiene valor intrínseco y ni siquiera paga intereses, aunque ofrece la posibilidad de hacer transacciones. “Lo que la mueve es el hecho de que suena impresionante y que la gente cree que puede haber algo ahí”, le dijo a Business Insider.

Otra opinión tiene el célebre expresidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, quien no dudó en calificarla de burbuja, pero su opinión fue criticada, dado que dicen que no fue capaz de advertir la burbuja que se creó en el sector hipotecario. El sucesor de Greenspan, Ben Bernanke, ha dicho que Bitcoin puede ser una “promesa de largo plazo”, con el argumento de que se requiere mente abierta frente a las monedas electrónicas.

Pero quizás el más optimista es Bank of America/Merill Lynch, uno de los gigantes de Wall Street. Su estratega de monedas, David Woo, aseguró que Bitcoin se puede convertir en un gran medio de pago para el comercio electrónico y podría emerger como un competidor serio para las firmas que ofrecen transferencia de dinero, razón por la cual ahora le hace seguimiento.

Falta ver quién tiene la razón, pero en un mundo golpeado por burbujas, no hace falta una más.
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