| 2/1/2012 6:00:00 PM

El oro y el moro

La lucha por la silla presidencial en Estados Unidos ha llevado a los candidatos a prometer de todo. Pero tendrán que enfrentar el escepticismo y la crisis de confianza.

La lluvia de ideas desatada en las últimas semanas por los precandidatos republicanos para sorprender y atraer nuevos votantes está generando una verdadera tormenta entre los analistas económicos.

Desde estaciones orbitales para reafirmar el programa espacial estadounidense hasta rebajas de impuestos han propuesto los candidatos republicanos con mayor opción, Mitt Romney y Newt Gingrich, para conquistar votantes. Un coctel peligroso para una economía que aún no se recupera –al cierre de 2011 creció 1,7%–, registra una tasa de desempleo de 8,5% y una crisis de confianza sin antecedentes.

Romney, el candidato con mayor opción para llegar a las elecciones de noviembre, defiende una reducción en la tasa de impuesto corporativo del 35% actual, a 25%; buscará bajar el presupuesto federal anual; licitar todas las áreas aprobadas para exploración de hidrocarburos y eliminar regulaciones para generar más empleo.

Gingrich, más radical, propone rebajar los impuestos corporativos a 12,5%; reemplazar el programa de salud de Obama por uno empresarial; y balancear el presupuesto con reformas sobre el ahorro. Incluso, prometió que, de llegar a la presidencia, reactivará el programa espacial para tener una base permanente en la luna. Los republicanos insisten en que, estimulando a las empresas, se reactivará el empleo y el crecimiento económico.

Pero las propuestas populistas no solo han tentado a los republicanos. Para asegurarse un segundo periodo, el presidente Barack Obama, del Partido Demócrata, también ha caído en el juego proponiendo millonarios recursos para investigación médica y educación, programas sociales para veteranos y más plata para las fuerzas armadas.

Sus opositores aseguran que utilizó su tradicional discurso sobre el Estado de la Unión, el pasado 24 de enero, para dar el banderazo a su campaña antes de tiempo, pues allí planteó una reforma tributaria para hacer pagar más impuestos a los más ricos, que le ha generado popularidad pero es rechazada por sus opositores, quienes creen que mayores gravámenes afectarán la generación de empleo.

En medio de una de las campañas más polémicas, los ciudadanos siguen atrapados en una economía que no repunta y su confianza hace agua. El Departamento de Comercio informó que los gastos del consumidor en diciembre apenas crecieron 0,1%, una cifra tímida en un país cuya economía depende en 70% del consumo. El estancamiento en el gasto se dio pese a que los ingresos personales aumentaron 0,5%, lo que llevó a los analistas a inferir que los consumidores están llevando una mayor parte de sus ingresos al ahorro.

Incluso, el indicador de confianza del consumidor en enero –que publica The Conference Board–, cayó hasta 61,1%, inferior a lo esperado, afectando los mercados de valores.?En medio de un electorado cada vez más escéptico, los candidatos a la presidencia tendrán que dar una dura batalla, no solo para derrotar a sus oponentes sino, de paso, para recuperar la confianza perdida de sus electores.
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