| 2/15/2012 6:00:00 PM

El mundo según Merkel

Alemania, principal financiador de los rescates europeos, es acusada de imponer drásticas políticas de austeridad. Se vislumbra un cambio de estrategia.

Cuando por fin parecía que los griegos habían logrado aprobar en su Congreso unas duras reformas de recorte al gasto, así como un acuerdo con sus acreedores, su drama no se acerca al capítulo final. Ahora vuelve a recrudecer, acompañado de duras protestas, lideradas por aquellos que se niegan a que les recorten sus salarios y la ayuda estatal.

Y, aunque esta escena parece repetirse una y otra vez desde que estalló la crisis, ahora se suma otro elemento de confrontación y es la agresividad de los griegos contra los alemanes, a quienes culpan de ser la piedra en el zapato que no permite que les aprueben un segundo paquete de ayuda, pues les exigen que se aprieten más el cinturón.

Es más, los acusan de revivir sus ínfulas nazis, para de nuevo dominar a Europa, pero con su modelo económico, y no aceptan que sea Angela Merkel, la canciller alemana, quien imponga las normas de los rescates.

En Alemania, por supuesto, estas acusaciones han causado indignación, pues consideran que, al ser los mayores aportantes de los fondos de ayuda, tienen derecho a opinar, al tiempo que les molesta que con sus impuestos se les dé la mano a economías indisciplinadas como la griega.

Bild, el diario alemán de mayor circulación, señaló en un editorial que los insultos y referencias nazis “son intolerables”, y que en vez de criticarlos, los griegos debían agradecerle a Merkel, que en su país goza de una alta popularidad, pero afuera la llaman la “señora Europa”, por el poder que tiene en la región.

En medio de las pullas entre vecinos, se avivan las voces contra la receta que busca salvar a Europa y a su moneda única, pues consideran que lo que se requiere es crecer y no recortar más gastos, ya que eso profundiza la caída. Uno de los críticos recientes es el famoso inversionista George Soros, quien en entrevista con la revista Der Spiegel, asegura que Merkel está conduciendo a Europa en la dirección equivocada. “Para resolver la crisis del euro se debe implementar una política de dos fases: la primera, austeridad y reformas estructurales al estilo de las que implementó Alemania en 2005; la segunda, un programa de estímulo. Si no se da un mayor estímulo, se va a llevar a muchos países europeos en una espiral deflacionaria de su deuda, y eso sería muy peligroso”, opina Soros.

Los alemanes, que además de estar ofendidos son bastante escépticos frente al ajuste griego, ya empezaron a decir que si Grecia sale del euro están mejor preparados para aguantar y ya no sería tan catastrófico. Al menos esas son las cuentas del ministro de Economía, Philipp Roesler. Al mismo tiempo, Merkel anunció que la Unión Europea debatirá en marzo posibles medidas para estimular la economía griega, cambiando su habitual discurso de solo austeridad.

Así griegos y alemanes tengan la razón, si su idea es preservar la Eurozona, ambos tendrán que pagar. Los primeros con unos enormes costos sociales y los segundos con más plata.
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