| 12/15/2016 12:00:00 AM

¿Apresurará la Fed el apretón monetario en Estados Unidos?

Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal y Donald Trump, presidente electo de los EE.UU.

La reanudación del tránsito a la normalidad de la postura monetaria en los Estados Unidos parece inevitable. ¿Qué tan rápido será?

Como habían previsto los operadores de los mercados financieros con una probabilidad de 100%, la Reserva Federal (Fed) de los Estados Unidos reanudó el tránsito hacia la normalidad de su postura monetaria, por medio de un incrementó 25 puntos básicos en su meta para la tasa de interés de los fondos federales, con lo cual la  dejó entre 0,50% y 0,75%, en la reunión del 13 y 14 de diciembre.

Hace un año, cuando la aumentó 25 pb, el promedio de los miembros de su comité de operaciones de mercado abierto (FOMC, por su sigla en inglés) predijo 4 aumentos este año, de los cuales solo uno tuvo lugar. Los otros fueron postergados por sus preocupaciones sobre la actividad económica y la estabilidad financiera mundial. A comienzos de año el incremento se pospuso por la inquietud de los inversionistas sobre el crecimiento de China, que originó inestabilidad en los mercados financieros internacionales. En junio tampoco fue posible por la victoria de los partidarios de la salida del Reino Unido de la Unión Europea, en el referendo convocado para tomar la decisión, cuyo resultado generó de nuevo una alta volatilidad en los mercados. Por último, en noviembre se aplazó a la espera del resultado de las elecciones presidenciales en los Estados Unidos, por precaución ante una eventual desestabilización de los mercados financieros, que a la postre no ocurrió.

En esta ocasión, la mediana de las predicciones de los miembros de FOMC confirmó que la tasa de interés a la cual piensan que se alcanzará la neutralidad de la postura monetaria en los Estados Unidos es 3%, como pronosticaron en septiembre, que es menor que la que creían hace un año (3,5%).

En esta coyuntura la reanudación de las alzas lucía impostergable porque la economía está cerca del pleno empleo, con un mercado laboral muy apretado. En noviembre la tasa de desempleo cayó a 4,6%, gracias a una generación promedio de 188.000 de puestos de trabajo al mes, que absorbió un incremento paulatino de la tasa de participación a lo largo del año. La mayoría de los miembros del FOMC piensa que esa tasa es insostenible en el largo plazo sin que genere inflación. Al mismo tiempo, en otra muestra de la estrechez del mercado, los salarios aumentaron a la tasa de 2,5% anual, que excede la de la inflación.

Aunque ésta no ha regresado a la meta de la Fed (2% anual), se encamina hacia ella. La inflación total al consumidor en noviembre fue de 1,6% anual, mientras que la subyacente, que excluye la variación de los precios de los alimentos y la energía, fue de 2,1% anual.

Con menos impuestos

Por otra parte, se espera que el año entrante la nueva administración del presidente Donald Trump logre que el Congreso le apruebe un recorte de impuestos, tanto para las personas como para las empresas, que deberá estimular el consumo y la inversión.  También se prevé que llevará a cabo un programa para mejorar la infraestructura vial. Con la economía próxima al pleno empleo y con el estancamiento que sufre su productividad, este estímulo fiscal a la demanda interna no solo acelerará la actividad económica, sino que además generará presiones inflacionarias. Estas pueden resultar agravadas por los mayores precios de los combustibles, debido al alza reciente de los del petróleo. Por estos motivos, las expectativas inflacionarias han repuntado rápido desde la elección del nuevo presidente.

Para mantenerlas ancladas, prevenir brotes inflacionarios más adelante y evitar un recalentamiento de la economía, la Fed deberá apresurar el cronograma de incrementos de su meta de la tasa de interés sobre los fondos federales. De manera paradójica, al hacerlo evitará llevar a cabo más adelante un incremento mayor y abrupto, a lo cual se vería obligada en el caso de que la economía se recalentara y la inflación se desbordara.

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El incremento paulatino de las tasas de interés en los Estados Unidos también es necesario para evitar una excesiva toma de riesgo en los mercados financieros, que infle burbujas cuyo estallido podría perturbar de nuevo la estabilidad financiera global.

En el caso de que la nueva administración decida implementar el proteccionismo extremo que prometió durante la campaña, además de deteriorar el bienestar de los consumidores, generaría una mayor inflación, al incrementar los precios de las importaciones. Eso reforzaría la necesidad de apurar el cronograma de incremento de las tasas de interés en los Estados Unidos.

Por estos motivos, la mediana de los pronósticos del FOMC del 13 y 14 de diciembre predicen ahora tres incrementos de 25 puntos básicos en su meta de tasa de interés en 2017 y otros tres de la misma magnitud en 2018.

Mala Noticia

Las perspectivas del apretón monetario en los Estados Unidos no son una buena noticia para los países emergentes que, como Colombia, tienen unos amplios déficits en la cuenta corriente de la balanza de pagos, porque necesitan un abundante flujo de capital extranjero para financiarlos. El incremento de las tasas de interés ese país  encarecerá la financiación externa para las economías emergentes y la hará menos abundante.

El empinamiento de la curva de rendimientos en los Estados, ocurrido en los últimos meses, que refleja las expectativas de una mayor inflación y de unas tasas de interés más altas en el mediano plazo, hace más atractivos los activos denominados en dólares. De manera que si se acelera mucho el cronograma de incrementos de las tasas de interés por parte de la Fed, puede resultar más difícil para los países emergentes recortar sus tasas domésticas de interés para estimular su actividad económica interna, por la necesidad de mantener la paridad con las externas, para prevenir fugas de capital, depreciaciones exageradas de sus monedas y rebrotes inflacionarios por causa de ellas.

En esta oportunidad el apretón monetario en los Estados Unidos luce inevitable. Falta ver si el comportamiento futuro de la actividad económica, el mercado laboral y la inflación en ese país, junto con la evolución de los mercados financieros internacionales y de la economía mundial permiten que sea o no más acelerado de lo que los inversionistas temen y los miembros del FOMC predicen.

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