| 8/1/2012 6:00:00 PM

El coletazo de Siria

Bashar Al Assad, Presidente de Siria. La guerra civil en Siria deja más de 10.000 muertos en 15 meses de conflicto.

El conflicto sirio entre los rebeldes y el régimen de Bashar Al Assad puede convertirse en el detonador del mercado petrolero mundial. Sus consecuencias ya se sienten.

El último fin de semana de julio, los combates entre las fuerzas del régimen de Bashar Al Assad y los rebeldes sacudieron nuevamente a Siria. Damasco, la capital, y Alepo, el segundo centro urbano del país, fueron epicentro de los combates que dejaron 88 muertos y más de 200.000 personas huyeron de sus hogares buscando refugio.

Aunque no hay cifras oficiales, se calcula que la guerra civil en Siria ha dejado más de 10.000 muertos en los últimos 15 meses. Además del drama humanitario, cada vez es mayor la preocupación por sus repercusiones políticas y económicas. En este último caso, hay temor porque el conflicto se convierta en un detonador que impacte el precio y provisión de petróleo en el mundo desarrollado en el corto y mediano plazo.

En el primero de ellos, si bien Siria no es un gran productor de crudo –produce solo cerca de 370.000 barriles por día (b/d) y exporta 150.000, mientras que Libia, por ejemplo, antes de su conflicto interno generaba 1,6 millones de b/d–, sí es estratégico por la estrecha relación que tiene con Irán. Según The Economist, Irán busca aumentar su producción, que hoy es de un poco menos de 3 millones de b/d y al final del año llegará a 3,5 millones. Pero sus planes van más allá: pretende elevar su producción a 12 millones de b/d para 2017 y Siria estaría dentro de su estrategia con el desarrollo de oleoductos que atravesarían ese país.

Sin embargo, no es el único interés iraní. El conflicto sirio podría desencadenar en una intervención de países como Estados Unidos, circunstancia que Irán no ve con buenos ojos pues tendría a uno de sus directos opositores y a otros aliados en su vecindario, en momentos en que además está en discusión su programa nuclear. De hecho, Irán ha advertido que si hay una intervención en Siria, bloquearía el Estrecho de Ormuz por donde transita 35% del petróleo del mundo. Esta amenaza explica la montaña rusa en la que están trepados hoy los precios del crudo, a pesar de la crisis en Europa, el tímido crecimiento en Estados Unidos y la desaceleración en China.

El precio del petróleo Brent cayó 30% entre abril y junio, sin embargo, a mediados de julio empezó a recuperarse. Según cálculos de algunos analistas, un bloqueo de Irán al Estrecho de Ormuz puede significar un aumento en los precios del petróleo de entre US$15 y US$20 por barril.

Nadie sabe cómo terminará el conflicto en Siria y qué podría representar un eventual cambio en el poder. Lo único cierto es que la salida de Bashar Al Assad le quitaría a Irán un aliado de gran valor.

Pero, en el mediano y largo plazo, las repercusiones de lo que está pasando en Siria pueden ser mayores. Por un lado, lo que se ha denominado el ‘Despertar Árabe’, con conflictos internos contra mandatos que llevan décadas en el poder, ya empieza a tocar a las puertas de otros países, como Irán, y algunos como Joschka Fischer, exministro de relaciones exteriores de Alemania, cree que tarde o temprano les llegará su turno. Y, por otro, Rusia –otro aliado y soporte sirio– tendrá que replantear, bajo el mando de Vladimir Putin, su estrategia internacional en esa región si quiere consolidar su influencia mundial. El ajedrez global espera la próxima movida.



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