| 4/17/2013 6:00:00 PM

El club de los poderosos

Los expresidentes estadounidenses se preparan para una reunión histórica en la que se ratificarán como miembros de una fraternidad.

El próximo 25 de abril, el presidente Barack Obama se reunirá en Dallas con sus cuatro antecesores vivos, en un encuentro que no se produce desde hace cuatro años y que marca uno de los tantos hitos con los que Estados Unidos se quiere ratificar como una de las mejores democracias del planeta.

La reunión es de tal importancia que la revista Time le dedicó un extenso informe en el que llamó al grupo de expresidentes –conformado por Jimmy Carter, George H.W. Bush, George W. Bush y Bill Clinton–, “El club más exclusivo del mundo”, dado que estos personajes y el actual jefe de Estado han tenido en sus manos decisiones que afectan al planeta entero.

A diferencia de lo que ocurre en Colombia, en donde los expresidentes acostumbran lanzar pullas contra sus sucesores–y estos responden usando el espejo retrovisor–, en el país del Norte existe una tradición de colegaje y camaradería, que incluye no criticar al que está en el poder y, sobre todo, ayudarle con consejos sobre cómo vivir en la Casa Blanca e, incluso, pasándole secretos.

Pese a que las diferencias entre demócratas y republicanos cada día lucen más irreconciliables, y en más de una ocasión han puesto contra las cuerdas al presidente Obama, este es más cercano a los Bush que a sus antecesores demócratas (Clinton y Carter). No obstante, cuando las circunstancias lo ameritan, recibe el respaldo de todos, como cuando dieron de baja a Osama Bin Laden. Incluso en las elecciones pasadas, cuando en algunos momentos el candidato republicano le ganaba en las encuestas, Clinton se convirtió en el fiel escudero de Obama y fue protagonista de buena parte de su propaganda política.

La última vez que se encontraron estos cinco huéspedes de la Casa Blanca fue antes de que Obama se posesionara en su primer mandato, como un favor que le pidió a su antecesor George W. Bush. El primer presidente negro de Estados Unidos necesitaba asegurarse un espacio en ese clan, no solo por su raza, sino por su edad, debido a que después de John Kennedy es el hombre más joven en asumir la presidencia de la primera potencia mundial, explica Time.

Esta vez el encuentro será para inaugurar una biblioteca que llevará el nombre de George W. Bush en la Universidad Southern Methodist, y que tendrá en su decoración algunos elementos que caracterizaron su mandato, como el megáfono que usó en la Zona Cero para hablarles a las víctimas del 11 de Septiembre, justo después de la tragedia.

Residencia incluida
Tener una biblioteca con su nombre es otro de los beneficios de este prestigioso Club (la de Obama aún no tiene una sede, pero se especula que podría ser en la Universidad de Chicago o en la de Hawái). Otro punto a favor para este grupo, con altas barreras de entrada, es la posibilidad de tener reuniones sociales con el presidente de turno y contar con una residencia cercana a la Casa Blanca donde se pueden hospedar cuando visitan Washington. Está totalmente equipada y tiene servicio continuo, pese a que actualmente solo la pueden usar estos cuatro hombres con sus respectivas esposas.

Jimmy Carter es el miembro más antiguo del club (lleva 32 años como expresidente) y además tiene una segunda profesión: amigable componedor de problemas globales, lo cual le valió el premio Nobel de Paz en 2002 y convertirse en ficha clave para la política exterior de sus sucesores. No obstante, Carter ha sido el más polémico del club, pues al tener una debilidad por la prensa ha terminado contando mucho sobre sus misiones internacionales o actuando en contravía de lo que desea el presidente en ejercicio.

Tras aprender de sus compañeros de clan, cuando el turno fue para Obama, le pidió a Carter que firmara un documento en el que se comprometía a no hablar con los medios hasta que terminara la misión que le fue asignada (abogar por la liberación de un estadounidense en Corea del Norte, en agosto de 2010).Pero, con todo y las diferencias que ha tenido con sus pares, Carter ha dicho a la prensa que con los miembros del club siente fraternidad, pues todos han experimentado los mismos problemas con China, Oriente Medio, el Congreso y la economía; es decir, los une la relación que tuvieron con el poder. Con Bill Clinton, Obama no la tuvo fácil, pues durante la campaña en la que compitió con su esposa (Hillary) por la nominación como candidato del Partido Demócrata, calificó a su gobierno como una oportunidad perdida y con muy pocos cambios. Las cosas se suavizaron al integrar a Hillary en su equipo de gobierno.

Según Time, Clinton y Obama se siguen reuniendo, pero no hablan de política, dado que no se han logrado poner de acuerdo. “Cuando el Presidente me llama estoy listo para ir a jugar golf con él”, dice Clinton y, justamente, la práctica de ese deporte con el hombre más poderoso del mundo es otro de los privilegios del club. Ojalá los colombianos, que tendemos a imitar el estilo de vida estadounidense, copiemos sus modales en el frente expresidencial.
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