| 3/2/2012 1:00:00 PM

El artista - Las elecciones

François Hollande lidera las encuestas para ser el nuevo presidente de Francia. Su estrategia: oponerse a la austeridad de Alemania, país que acaba de aprobar el segundo paquete de ayuda para Grecia y aprovechar el triunfo del cine francés en los Oscar para promocionarse, tal como hizo Sarkozy.

Luego de 17 años por fuera del Palacio del Elíseo, el Partido Socialista francés sueña con regresar a la presidencia de la quinta potencia económica del mundo. Y planea hacerlo de la mano de su candidato François Gérard Georges Hollande, quien puntea las encuestas para suceder a Nicolás Sarkozy.

Su estrategia de ser el polo opuesto a Sarkozy parece estar dando réditos. Está en contra de las excesivas restricciones al gasto público, ha dicho que subirá los impuestos a los más ricos, reducirá en 30% los salarios del presidente y sus ministros, creará un nuevo impuesto para subsidiar a los ancianos y se ha declarado a favor de que el Banco Central Europeo emita los eurobonos –bonos de deuda respaldados por toda la Unión y no por cada país, idea que horroriza a Alemania–.

Aunque sus críticos aseguran que es un hombre más pro europeo de lo que era su rival Nicolás Sarkozy antes de llegar al poder, Hollande quiere ser presidente de Francia promoviendo una política contraria a la austeridad con la que los líderes europeos buscan salvar a la Unión y a la moneda única.

Su liderazgo en las encuestas –la más reciente le da una ventaja de un punto sobre Sarkozy para la primera vuelta el 22 de abril y de 12 puntos para la segunda, en mayo– ha preocupado a los mercados, pues una de sus propuestas es no ratificar el pacto fiscal que después de mucho sufrimiento acordaron 25 de los 27 líderes europeos en diciembre pasado, mediante el cual se comprometen a tener un déficit fiscal de 3% del PIB, so pena de ser sancionados. La idea se aprobó en una cumbre regional, pero cada país la tiene que avalar y ahí es donde puede estar el palo en la rueda.

Publicaciones como Financial Times sostienen que sus propuestas son más frases de campaña, que una promesa real, –pues de ser ciertas crearían una confrontación entre París y Berlín–, otros medios como The Economist consideran que Hollande podría sacarle provecho al sentimiento antigermano de varios europeos que no están de acuerdo con el liderazgo de Alemania.

Pero, ¿quién es el más fuerte rival de Sarkozy? Hollande nació en 1954 en el norte de Francia, y se formó en el Instituto de Estudios Políticos de París, donde conoció a Ségonele Royal, su compañera sentimental por 30 años y madre de sus cuatro hijos. ?Su carácter amable y el buen sentido del humor le hicieron ganar la fama de ‘blando’ dentro del Partido Socialista, en el que milita desde su juventud. Esta percepción se afianzó luego de que su esposa fuera nombrada ministra durante el gobierno de Mitterrand e iniciara una carrera política que la llevó a ocupar destacados cargos públicos.

El apoyo de Hollande a la carrera de su esposa lo puso ‘en la sombra’, aunque en 2002, tras la fuerte derrota de los socialistas, asumió la dirección del partido. En 2007 apoyó la aspiración de su esposa a la presidencia de Francia, que fue derrotada por un carismático Nicolás Sarkozy. El matrimonio se debilitó y meses después terminó en divorcio. 

Hollande inició entonces un cambio extremo: bajó 10 kilos y reactivó sus aspiraciones políticas. Su tozudez fue premiada el año pasado, cuando contó con un golpe de suerte luego del infortunio de Dominique Strauss-Kahn –el candidato del Partido Socialista–, quien tras el escándalo sexual que lo sacó de la dirección del Fondo Monetario Internacional perdió la posibilidad de ser el contendor de Sarkozy.

Arrancó su campaña en 2011 y uno de sus caballos de batalla ha sido promocionarse como el polo opuesto de su rival. Su promesa es ser un presidente ‘normal’, contrario a Sarkozy, quien es llamado el presidente ‘bling-bling’, por el ruido que hacen al chocarse las joyas y los relojes ostentosos. Pero, aunque se quiere diferenciar de Sarkozy, ya empezó a parecerse, pues ambos utilizaron el triunfo en los Oscar de la película francesa El Artista, para autopromocionarse.

La gran debilidad de Hollande, quien a sus 57 años ha sido diputado y presidente de región, es que nunca ha ocupado un cargo ministerial, lo que ha llevado a sus adversarios a asegurar que no dará la talla como estadista. Durante la campaña por la candidatura oficial, su ex esposa, Ségonele Royal, se preguntó públicamente “¿los franceses pueden citar una sola cosa que haya hecho –Hollande– en 30 años de vida política?” 

Si gana no solo tendrá que enfrentarse con sus colegas europeos, sino también con una economía interna que crece muy lento. La más reciente proyección de la Comisión Europea apunta a un avance de apenas 0,4% en 2012, y ya perdió la nota AAA por parte de una calificadora. Lo cierto es que si las encuestas tienen la razón y François Hollande es el nuevo presidente de Francia, el impacto no solo lo sentirán sus compatriotas, sino todo el vecindario.

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