| 6/13/2014 12:00:00 PM

México: ¿la nueva China?

Lluvia mundial de elogios para la economía mexicana. ¿Euforia temporal o permanente?

El magnate estadounidense Donald Trump no solo es conocido por su emporio inmobiliario, su concurso de belleza y sus realities. También por sus ‘metidas de pata’ en política y economía.

Sus afirmaciones con frecuencia desatan polémicas y la última la pronunció a finales de mayo en Washington, en su discurso ante el Club Nacional de Prensa: se fue lanza en ristre contra el presidente Obama y puso como paradigma a México que, dijo, será “la nueva China”.

“A México le está yendo fenomenalmente bien, fenomenalmente. México va a ser la nueva China en términos de producir bienes. Fíjense en lo que está ocurriendo en México”, dijo.

Pero, lo que para algunos podría ser un halago, para políticos y analistas es motivo de polémica porque de por medio está el mercado laboral. Algunos columnistas aseguran que ser comparados con China no es precisamente un elogio, ya que buena parte de su desarrollo manufacturero ha sido a costa de la pauperización del trabajo.

Enrique Quintana, analista del prestigioso diario El Financiero, asegura que, si bien hay aspectos para envidiar de la poderosa nación asiática, como su crecimiento de 7% en medio de la recesión o la rápida reducción de la pobreza, hay temas que no es bueno emular. “China tuvo muchos aspectos que no podemos envidiar. Por ejemplo, el hecho de que inició su boom manufacturero atrayendo inversiones al ofrecer un costo de mano de obra miserable. Para decirlo con todas sus letras: salarios de hambre”, dijo en un artículo de El Financiero.

Y el tema laboral es una de las preocupaciones centrales que hoy enfrenta el país, donde casi la mitad del empleo es informal y el crecimiento económico apenas ha alcanzado un promedio de 2,5% en los últimos 20 años. Aunque la firma de los TLC atrajo muchas industrias, el modelo de maquila adoptado inicialmente solo generó una mayor pauperización de los ingresos.

Las cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social muestran que al cierre del primer trimestre de 2014 se crearon 312.306 puestos de trabajo formal, pero todavía 28 millones de mexicanos hacen parte de la economía informal y solo 6 de cada 10 tienen empleos permanentes.

Estas cifras, entre otras, motivaron al expresidente brasilero Luiz Inácio Lula da Silva, a plantear una visión de México opuesta a la de Donald Trump. Durante un foro del diario El País de España, el expresidente aseguró que la situación mexicana es peor que la brasilera. “Me fui a enterar –de los fundamentos económicos mexicanos– y todo es peor que en Brasil”, aseguró.

La comparación no cayó nada bien en el país manito. El presidente de México, Enrique Peña Nieto, le salió al paso a estas críticas y defendió las reformas que adelanta en materia de energía, –que van a permitir la entrada de capital extranjero–, los ajustes en la reforma laboral y el manejo de la competencia en telecomunicaciones orientado a limitar las prácticas monopolísticas, así como la nueva regulación financiera.

Las visiones de Lula y Trump sobre la economía mexicana están en polos opuestos. Pero vale la pena preguntarse a futuro ¿quién tendrá la razón?.
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