| 8/17/2017 12:00:00 AM

¿Está la economía estadounidense al borde de otra burbuja?

El ciclo económico que vive Estados Unidos, que ya completa 8,5 años de crecimiento, prendió las alarmas de quienes pronostican una caída inminente. Temor por bajas tasas de bonos del Tesoro y su impacto en emergentes.

Todo lo que sube tiene que caer. Esta frase corta, pero contundente, es hoy el centro del debate económico global.

Los temores se centran en el prolongado periodo de crecimiento económico de Estados Unidos y que ya completa 8,5 años, el tercero más largo de su historia. Dicha situación, que a primera vista parece positiva, ha venido prendiendo cada vez más las alarmas entre los expertos que consideran que el ciclo de crecimiento ha sido muy largo y que inevitablemente viene una caída. El problema de este pronóstico es que ninguno se atreve a decir con certeza cuándo se volverá realidad.

La más reciente alerta del fin del actual ciclo económico, con PIB estadounidense al alza y tasas de interés bajas, es del ex presidente de la Reserva Federal (FED por su sigla en inglés), Alan Greenspan, quien en entrevista con Bloomberg dijo que el mundo es testigo de una nueva burbuja y esta vez en el mercado de bonos.

Foto: Conocido como un experto en manejo de burbujas, pues tuvo que lidiar con la de las empresas puntocom, Greenspan tiene hoy al mundo hablando de una nueva burbuja. Alan Greenspan, expresidente de la FED.

Su argumento es que las tasas de interés reales de los bonos de largo plazo, también llamados Tesoros, están excesivamente bajas y, por lo tanto, son insostenibles. “Es probable que cuando suban lo hagan rápidamente. Estamos viviendo una burbuja, no en las acciones sino en el precio de los bonos”, señaló Greenspan, a quien se le considera un especialista en el tema de burbujas, pues presidió la FED cuando estalló la de las empresas puntocom.

El reputado economista también indicó que actualmente hay un problema adicional y es que los mercados no están descontando la posibilidad de una burbuja de bonos como la que él predice.

Las bolsas de valores, más que preocuparse por la posibilidad de un desplome súbito, han estado en plena fiesta con récords consecutivos de los principales indicadores de Wall Street, así como alzas en las bolsas de Europa y de América Latina.

Quienes no comparten la visión de Greenspan consideran que las condiciones actuales de la economía global son distintas a las de la más reciente crisis (que estalló hace 10 años), pues los bancos centrales están más fortalecidos y tienden a complementarse; pues, mientras la FED ha venido subiendo sus tasas de interés, el Banco Central Europeo (BCE) las ha bajado.

¿Estanflación?

“La mayor preocupación de Greenspan es que la economía estadounidense entre en un período de estanflación; es decir, un periodo de crecimiento estancado y alta inflación, lo que a futuro erosiona la rentabilidad de los bonos de deuda –hoy los Tesoros que vencen en 10 años registran un rendimiento de 2,27% –”, explica Daniel Kruger, analista de Forbes y agrega que, bajo los estándares de Greenspanm, un interés de 2,27% es extremadamente bajo si se tiene en cuenta que cuando estuvo al frente de la FED los Tesoros a diez años pasaron de tasas de 9% en 1987 a 4,57% en 2006.

Sin embargo, Kruger señala que, si analizan las tasas de interés de los bonos en perspectiva ya no lucen tan bajas, pues su nivel actual no está muy lejos de la media de los últimos 10 años (2,66%), y casi coincide con el promedio de los últimos cinco años (2,18%). Además, la FED, ahora bajo el mando de Janet Yellen, dejó de comprar Tesoros en 2014 (lo que se considera como una política expansiva, pues, al adquirir los bonos irriga dinero al mercado) y se prepara para empezar a vender bonos este año, lo cual es contractivo.

Foto: Los ojos del mundo cada vez más van a estar puestos en la FED y en las decisiones que tome en materia de política monetaria. Janet Yellen, presidente de la FED.

Gillian Tett, editora del Financial Times, considera que los choques en los mercados ocurren porque los inversionistas toman apuestas riesgosas –como las que se dieron durante la burbuja tecnológica de 2001– o porque se concentran en productos que parecen aburridos o técnicamente complejos y, por ende, ‘seguros’.

Pone como ejemplo la crisis de 1987, cuando el problema estuvo en la proliferación de las llamadas estrategias de seguros de cartera (portfolio insurance strategies), un producto que se suponía aburrido porque parecía proteger a los inversionistas contra pérdidas. En 1994, el mercado de bonos se derrumbó por swaps de tasas de interés, que anteriormente habían sido ignorados porque eran considerados como un producto para los gomosos de la tecnología. En 2007, el disparador de la crisis global fueron productos como titularizaciones a partir de créditos hipotecarios riesgosos, que en un principio fueron ignorados por ser considerados muy técnicos.

Buenas y malas noticias

Tett sostiene que la buena noticia de hoy es que el sistema financiero no parece enfrentase a una amenaza inminente causada por un producto “aburrido o demasiado técnico”. Esto, gracias a que los bancos occidentales están bien capitalizados, los reguladores están alertas y la economía global está creciendo.

Pero, la mala noticia es que precisamente el sistema financiero está lleno de liquidez y hay complacencia en la forma de invertir y esto no solo se refiere al hecho de que crecen las apuestas en activos peligrosos como los bonos argentinos o los de PDVSA, sino también los considerados “seguros”.

Ese es el caso de los Exchange Traded Funds (ETF), fondos de inversión cotizados, negocio que ha venido creciendo exponencialmente. Hoy se gestionan más de US$4.000 millones en activos a través de ETF a nivel mundial. Los ETF no suelen atraer atención, ya que parecen ser -una vez más– una inversión aburrida (en Colombia hay tres ETF sobre acciones y uno tuvo la mala suerte de enfocarse en las acciones menos volátiles, concentrándose en Corficolombiana, cuando arrancó el escándalo de Odebrecht).

Tett dice que esto no implica que los ETF sean un riesgo per se, como tampoco se supone que lo son los bonos del Tesoro, considerados como los más seguros del mundo; pero con advertencias como la de Greenspan, es mejor mantener un constante cuestionamiento sobre los activos y así evitar que se repita una crisis o que al menos no sea tan dolorosa.

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