| 6/20/2012 6:00:00 PM

Dictadoras tiranas

Las calificadoras de riesgos están bajando notas a diestra y siniestra. Bancos europeos planean boicotearlas y los estadounidenses temen nuevas descalificaciones. Se viene un gran revolcón en el modelo.

Las calificadoras de riesgos están de nuevo en el ojo del huracán. Con España al borde de entrar en grado especulativo –lo que encarece más su deuda y espanta a los inversionistas–; más de 20 bancos europeos con sus calificaciones a la baja y la amenaza de que pronto les sucederá lo mismo a sus colegas estadounidenses, estas compañías encargadas de medir el riesgo de las inversiones tienen temblando a medio mundo.

Desde la caída de Lehman Brothers y la crisis de las hipotecas subprime en 2008, se les ha acusado de ser procíclicas y de no prevenir estos sucesos. Pero, aunque desde esa época se habla de reformarlas y crearles un competidor europeo –las tres más reconocidas son estadounidenses–, hasta ahora no ha pasado nada. Por el contrario, Fitch, Moody’s y Standard and Poor’s (S&P) se han vuelto mucho más estrictas y, por supuesto, más poderosas.

Tras romper el tabú de considerar la deuda estadounidense como la más segura del mundo y bajarle su nota el año pasado, las tres calificadoras han seguido ‘pasando la cuchilla’ por Europa y, además de rajar a los países más endeudados, acaban de bajar la calificación a 18 bancos de España, cinco grupos bancarios holandeses (entre ellos ING y ABN Amro), tres franceses y uno de Luxemburgo.

En la mira tienen a los bancos ingleses, así como a los estadounidenses (Citi, JP y Morgan, Goldman Sachs, entre otros). La explicación no es otra que la elevada interconexión del sistema financiero mundial y, aunque Holanda y Luxemburgo siguen siendo AAA, sus bancos tienen una alta exposición a los problemas del vecindario. Lo mismo ocurre con los bancos ingleses y estadounidenses, pese a no estar en la Eurozona.

¿La respuesta? Ante los temores de más descalificaciones, los bancos europeos planean boicotear a las calificadoras, al reducir la cooperación que tienen con ellas, informó la británica Sky News. No obstante, en una reunión en Copenhague del Instituto de Finanzas Internacionales (el gremio de los banqueros) no lograron ponerse de acuerdo para dejar de darles información a Fitch, Moody’s y S&P. Aunque, según Sky News, en adelante se moverán en esa dirección.

Un trino de la oficina de prensa del Parlamento Europeo sostiene que el Comité de Asuntos Económicos se prepara para imponer normas a las calificadoras, pues es creciente el descontento ante tantas malas notas, que en un ambiente de crisis no hacen sino empeorar las cosas.

“El problema es que se financian con las entidades que deben evaluar y por eso esperan a que salte la crisis para bajar las calificaciones. Tienen un claro conflicto de interés y de ahí que la solución no puede ser sustituir las estadounidenses por europeas, como tampoco que se aprueben metodologías de valoración y se hagan rotaciones cada cuatro años”, opina Laura González, profesora de finanzas y negocios de la Universidad de Fordham.

Por eso, los expertos que valoran la labor de las calificadoras –dado que son una guía para los inversionistas–, consideran que el cambio debe estar en su modelo de financiación. El lío es que su reforma se ha enfocado más en la nacionalidad y menos en buscar realmente ayudar a determinar los riesgos de una inversión.



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