Revista Dinero

Anibal Cavaco, presidente de Portugal.

| 9/28/2012 2:00:00 PM

Desangre bancario

Las corridas de depósitos se han vuelto el pan de cada día en la Zona Euro y tienen al borde del abismo a los países más débiles. Ya se han esfumado US$425.000 millones de los bancos.

Aunque españoles, griegos, irlandeses y portugueses han dicho por todos los medios que no quieren abandonar el euro, aplican a diario el conocido adagio de ‘seguro mató a confianza’. Por eso, cada vez que pueden retiran sus ahorros en la moneda común para llevarlos a un país que consideren más seguro.

Como resultado de esta práctica, los retiros masivos o ‘corridas bancarias’ están a la orden del día y –según cuentas de la agencia Bloomberg–, tan solo entre julio de 2011 y el mismo mes de 2012, sacaron 326.000 millones de euros (US$425.000 millones) en esos cuatro países. El desangre bancario, que comenzó en Irlanda y Grecia en 2010, ya se extendió a España y Portugal.

Bloomberg también señala que esa salida de depósitos coincide con el ingreso de 300.000 millones de euros a siete de las naciones de la Zona Euro que tienen un mejor estado de salud, entre las que se destacan Francia y Alemania.

Los analistas de Goldman Sachs han medido este fenómeno y sostienen que los depósitos de los hogares en aquellos países se han contraído considerablemente frente al registro de 2009. Así, mientras en ese año representaban 83% del PIB griego, hoy son 61,7%. En el caso de Irlanda, esta cifra pasó de 59% a 56,8%. En estos dos países el fenómeno se siente con más fuerza pues fueron los primeros en pedir un rescate.

En España, sin embargo, las cosas no pintan mejor. El mes de julio tuvo el mayor ritmo de retiros de dinero desde que se unió al euro. Por esos días, los ahorradores ibéricos sacaron 74.228 millones de euros, el mayor monto desde septiembre de 1997. En términos anuales, hasta ese mes retiraron 206.990 millones de euros.

No obstante, el gobierno español insiste en que el país no sufre de una fuga de depósitos y atribuye el dato de julio a factores estacionales, que en el caso de las familias corresponde al gasto para las vacaciones de verano; y de otros actores, como las mismas entidades financieras, que lo atribuyen al hecho de no haber podido realizar nuevas emisiones de títulos y las reemplazan con el retiro de depósitos.

Otro grave problema de la banca española es una morosidad récord. Hoy, por cada 100 euros prestados está retrasado el pago de 8,86. La cartera de difícil recaudo sumaba al cierre de junio 169.300 millones de euros. Según el diario Cinco Días, la mayor morosidad no solo se debe a la difícil situación económica, sino también a los ajustes que obligatoriamente han tenido que realizar los bancos al reclasificar como vencidos créditos que antes refinanciaban.

De hecho, el sistema financiero español está a la espera de unos tests de estrés, realizados por auditoras internacionales, que se deben conocer al cierre de septiembre. Estos servirán para determinar las necesidades de capital de cada entidad y, en últimas, de cuánto dinero pedirán como rescate, en caso de que lo hagan.

Crédito más caro

Además del debilitamiento de las entidades financieras, las corridas bancarias en la Zona Euro tienen otro grave impacto: desintegrar el bloque. Cada día se marca más la diferencia entre los países de la periferia (España, Portugal, Irlanda, Grecia, los arruinados) y los del centro (Alemania, Francia, Austria, Bélgica, etc., los sanos).

Al tener menos depósitos, los bancos de la periferia están cobrando 1 o 2 puntos porcentuales más que los bancos del centro a la hora de otorgar un crédito. Datos del Banco Central Europeo muestran que en Grecia la tasa promedio para préstamos nuevos está por encima de 7%, en España va en 6,5% y en Italia en 6,2%; mientras en Alemania, Holanda y Francia es de 4%.

Además, los bancos del centro le echan leña al fuego al disminuir sus depósitos en los países periféricos. Un ejemplo claro es que sacaron US$100.000 millones en el año terminado el 31 de marzo, según los datos más recientes disponibles del Banco de Pagos Internacionales. También atizan el problema al reducir sus tenencias de bonos gubernamentales españoles, portugueses, italianos, irlandeses y griegos.

Esta fragmentación del crédito y de los depósitos dificulta la unificación del sistema financiero europeo, que para muchos es la respuesta para empezar a salir de la crisis, además de impulsar un círculo vicioso en el que la debilidad de los bancos periféricos profundiza los problemas de sus respectivos países.

El plan regional apunta a crear la unión financiera, con un único regulador y el mismo seguro de depósitos. Sin embargo, durante la más reciente reunión sobre el tema (el fin de semana del 22 y 23 de septiembre) Alemania se mantuvo como principal opositor a que el Banco Central Europeo sea el regulador. La canciller Angela Merkel dijo que no había necesidad de definir de manera apresurada este tema, solo por cumplir el plazo pactado para el primero de enero del próximo año.

La falta de consenso es cada vez más evidente entre los socios comunitarios. El problema es que con los crecientes retiros van a tener que tomar medidas apresuradas, antes de que las cuentas de los bancos periféricos queden en ceros y, con ello, se reduzca la posibilidad de mantener a flote a los vecinos más afligidos.

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