| 5/9/2012 6:00:00 PM

Cuesta abajo

Cuesta abajo

El precio del petróleo seguirá cayendo. El aumento en las reservas mundiales, la baja demanda de la Zona Euro y la calma en Irán seguirán tumbando los precios.

En la primera semana de mayo, el precio del petróleo referencia WTI cayó 6,1%, circunstancia que no se veía desde febrero. Los primeros días de mayo rompió la barrera psicológica de los US$100 por barril y se ubicaba, al cierre de esta edición, en una cifra cercana a los US$97. Algo parecido le sucedió al Brent, que alcanzó a superar los US$120 a principios de abril, pero en los primeros días de mayo se ubicó en menos de US$112.

¿Qué explica este cambio en la tendencia de los precios del crudo? “Las cosas están menos claras y los inversionistas se preocupan. Además de una desaceleración en la creación de empleo en Estados Unidos, vemos una crisis de la deuda en la Zona Euro que no termina, y todo eso pesa sobre el apetito por el riesgo en el mercado y arrastra los precios del crudo a la baja”, explicó Matt Smith, de Summit Energy, en un informe de AFP.

Sin embargo, no son los únicos hechos que impactan el precio. Aspectos geopolíticos y de producción también tienen parte de responsabilidad. Por un lado, la tensión en Irán –el quinto productor mundial– ha bajado y en el mercado no se habla de sanciones o cortes de suministro. Y, por otro, en un informe del banco Credit Suisse se destaca que los inventarios de petróleo en Estados Unidos aumentaron más de lo esperado, “debido a mayores importaciones y a una demanda más débil”.

El impacto europeo

Si por el lado de Estados Unidos llueve, por el de Europa no escampa. No se prevé un aumento en la demanda por petróleo en la Zona Euro, debido a que la salud económica de esta región no da importantes señales de recuperación y sigue en cuidados intensivos. Por esta razón, los precios del crudo se mantendrían a la baja.

Además, los mercados internacionales están muertos del susto ante la posibilidad de que François Hollande, el nuevo mandatario francés, eche por la borda las medidas de control fiscal que venía implementando el saliente Sarkozy. Se prevé que, en la medida que los nuevos dirigentes europeos definan sus posiciones frente a la crisis, el panorama se irá despejando. El problema es que el discurso del nuevo presidente francés está impregnado de señales confusas que combinan medidas menos austeras con otras que buscan recuperar el crecimiento de la economía. Mientras tanto, Grecia acrecienta ese nerviosismo pues tampoco da señales de recuperación (ver página 32).

La buena noticia es que la Organización de Países Productores de Petróleo (Opep) no tiene entre sus planes reducir su producción para alentar un retorno del precio del barril por encima de los US$100. Incluso, el ministro saudita de Petróleo, Ali al-Naimi, dijo a Reuters que el reino estaba bombeando alrededor de 10 millones de barriles por día (bpd), cerca de su máximo en décadas, y que almacenaba 80 millones de barriles en caso de cualquier alteración del abastecimiento.

Las proyecciones a corto plazo están sustentadas en un aumento potencial en el consumo energético que traería el verano europeo. No obstante, los bolsillos de los ciudadanos en esa parte del mundo pasan por uno de sus peores momentos desde la posguerra.

Analistas consultados en enero de este año por Reuters preveían que en junio el petróleo se cotizaría entre US$110 y US$130 por barril, una situación que contrasta con lo sucedido hasta ahora en mayo. Eso da una idea de lo difícil que es pronosticar el precio del crudo en momentos en que el clima político en Europa se ha vuelto impredecible.

Publicidad

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.