| 9/19/2013 6:00:00 AM

De mal en peor

El fantasma del apagón y el desbordado crecimiento de la inflación están colmando la paciencia de los venezolanos. ¿Resistirá Maduro la elección de diciembre próximo?

El pasado 25 de abril el ministro de Energía Eléctrica de Venezuela, Jesse Chacón, hizo un anuncio categórico: “si en 100 días no logramos los objetivos planteados, pongo mi renuncia”.

Dos días atrás había acompañado al presidente Nicolás Maduro, quien decretó una Emergencia Eléctrica por 90 días para facilitar la importación de equipos y maquinaria para mejorar la transmisión y distribución de energía y poner fin a uno de los periodos más nefastos para el sistema eléctrico de Venezuela. Además, Chacón acababa de lanzar el Plan 100 días, una estrategia que buscaba recuperar la confianza del país en el sistema eléctrico.

Pero los buenos deseos de Chacón no se hicieron realidad, como tampoco su renuncia: transcurridos los plazos iniciales, el gobierno tuvo que prorrogar –a mediados de agosto– las medidas excepcionales por otros 90 días.

Lo peor estaba por venir: el 3 de septiembre el país vivió uno de los más temibles ‘apagones’ en su historia que dejó a oscuras a 18 de los 23 estados, afectó buena parte de Caracas, provocó un caos de enormes proporciones en el sistema de transporte y generó pérdidas al sector productivo que se calculan entre US$700 millones y US$1.000 millones.

Aunque la hipótesis inicial del gobierno apuntó a un ‘saboteo’ a la infraestructura eléctrica por parte de la oposición, todo indica que la culpa estuvo en la ineficiencia del Estado para mantener las principales líneas de transmisión, un tema que se repite desde 2007, luego de que el presidente Hugo Chávez nacionalizara la Electricidad de Caracas, en la que tenía participación mayoritaria la estadounidense AES Corp., y asumiera el manejo del sector.

Si bien la capacidad de generación eléctrica de Venezuela se acerca a los 30.000 MW y la demanda es inferior a 20.000 MW, la falta de inversiones en transmisión y distribución ha provocado deterioro y sobrecarga en el sistema, que es incapaz de llevar toda la energía que requiere el país, lo que ha generado los apagones.

La crisis eléctrica resulta más escandalosa si se tiene en cuenta que expertos en temas de energía, como el consultor José Aguilar, aseguran que entre 2010 –cuando se vivió una época de fuertes apagones– y 2012 el gobierno gastó US$38.500 millones para solucionar las fallas del sistema eléctrico. Una cifra histórica que no le ha permitido a Venezuela solucionar sus problemas y alcanzar los niveles de confiabilidad.

El apagón no podría ser más inoportuno para el gobierno bolivariano que el próximo 8 de diciembre tendrá que verse la cara con la oposición durante las elecciones municipales. De hecho, hay quienes atribuyen el revés que sufrió el 26 de septiembre de 2010 el presidente Hugo Chávez en las elecciones parlamentarias, a la inconformidad que suscitó entre los venezolanos el programa de racionamiento energético atribuido ese año a la sequía provocada por el Fenómeno de El Niño.

Apagón económico

Y como si el apagón no fuera suficiente, las últimas cifras sobre el comportamiento de la economía podrían producir una ‘tormenta perfecta’ para el gobierno de Maduro. El Banco Central de Venezuela (BCV) acaba de confirmar que la inflación anualizada al cierre de agosto cerró en 45,4%, superando con creces la meta que se había trazado el gobierno, entre 14% y 16%, y rebasando la cifra más alta que había registrado en 1998, de 35,8%.

Este resultado convierte a Venezuela en el país con la mayor tasa de inflación en el mundo, igualando a Siria, que enfrenta una guerra interna. Para el economista y profesor universitario José Guerra, la inflación en lo corrido de 2013 está desbordada.

En una columna publicada en la web, Entorno Inteligente, Guerra asegura que “Venezuela requiere un cambio urgente de la política económica para abatir la inflación porque la actual ha fracasado rotundamente. Ese cambio debe partir por la creación de los incentivos para levantar la producción nacional, limitar el financiamiento del BCV al gobierno a través de la impresión de moneda sin respaldo y marchar progresiva y sostenidamente hacia la unificación de los diferentes tipos de cambio”, asegura Guerra.

Pero la inflación no es el único indicador preocupante. El mismo BCV calculó en 20% el grado de escasez, que se ha agudizado por las duras medidas cambiarias y administrativas que frenan la compra de materias primas y maquinaria a las empresas venezolanas que producen, o las divisas para importar productos de primera necesidad.

En un comunicado divulgado por el diario El Nacional, el principal gremio industrial, Conindustria, aseguró que “de mantenerse los retrasos en las entregas de permisos, certificados, licencias y divisas, los problemas de abastecimiento que está sufriendo el país se verán acentuados en las próximas semanas, que son las de mayor consumo del año”. El gremio se queja por las demoras de más de 180 días por parte de Cadivi para liquidar los dólares a las empresas.

Y mientras los empresarios se quejan, las autoridades económicas observan con preocupación la dramática caída en las reservas internacionales que en la semana que comenzó el 16 de septiembre llegaban a US$21.989 millones, cifra que muestra una caída de 26% en lo corrido del año y, según el diario El Universal, se convierte en la cifra más baja desde el 11 de noviembre de 2004.

La abrupta caída se atribuye al desplome en los precios del oro, el aumento en la deuda externa, el crecimiento en las importaciones y los menores ingresos por exportaciones petroleras. Esto ha obligado al gobierno a incrementar las emisiones de bonos y a imprimir en el Banco Central más papel moneda para financiar la expansión del gasto.

Según el economista Guerra, en lo corrido del año la liquidez monetaria nominal alcanza el 65% anual, lo que equivale a más combustible para la rampante inflación. Sin duda, la economía está ante una ‘bomba de tiempo’ que el gobierno no puede desactivar. A menos que cambie la receta aplicada hasta ahora.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?