| 4/3/2014 5:00:00 AM

Cesó la horrible noche

Tras la salida de Irlanda, España y próximamente Portugal de los programas de rescate, la Zona Euro entra en recuperación. En Grecia siguen aprobando reformas pro austeridad.

Hace tres años, cuando Portugal fue rescatado por la llamada Troika –el poderoso grupo conformado por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea– muchos expertos dudaban si al final de dicho proceso, pactado para finiquitar en mayo de 2014, el país peninsular requeriría un segundo rescate.

Hoy, a poco tiempo de que la ayuda expire, la discusión cambió y se centra en definir la mejor manera para que Portugal abandone la tutoría de la Troika: si como Irlanda, que salió a finales de 2013 sin ningún tipo de apoyo, o con una línea de crédito contingente del Mecanismo Europeo de Estabilidad.

Independiente de cuál sea la respuesta, lo cierto es que tanto Irlanda –que salió del programa de rescate en diciembre pasado– como Portugal, han demostrado que la fórmula de austeridad promovida por las autoridades europeas sí funciona y que no hubo necesidad de sacar a ningún país de la Zona Euro para mantener la solidez de la moneda única.

En ambos casos, los déficits fiscales están mejorando y las economías están creciendo. Es más, las tasas de interés de sus títulos de deuda están a la baja, incluso a niveles previos a la crisis, lo que indicaría que han logrado recuperar la confianza de los inversionistas.

No obstante, Simon Nixon, del diario The Wall Street Journal, considera que Portugal no puede seguir la misma senda de Irlanda para salir del programa de rescate. Su argumento es que mientras Irlanda terminó su proceso de ayuda (de 2010 a 2013) con grado de inversión, Portugal aún no ha logrado mejorar en ese frente. Así mismo, Irlanda tenía una reserva de caja de 20.000 millones de euros que le alcanzaba para cubrir sus necesidades de financiación en el primer año sin la ayuda de la Troika.

Portugal está avanzando en la construcción de dicho colchón, pero aún no le alcanza para un año, lo que lo vuelve vulnerable a futuros procesos de estrés de mercado. Adicionalmente, el país luso tiene un sector privado altamente endeudado –sus obligaciones alcanzaban 224% del PIB a finales de 2012– y aunque ese nivel se ha reducido, sigue siendo elevado frente a estándares internacionales.

Así las cosas, todo parecería indicar que lo que Portugal requiere para salir del programa de rescate sería continuar con la ayuda del Mecanismo Europeo de Estabilidad, que es un organismo intergubernamental creado por el Consejo Europeo en marzo de 2011 para salvaguardar la estabilidad financiera en los 18 países que usan la moneda común.

Mejora institucional
Precisamente el Mecanismo Europeo de Estabilidad, sumado a otras instituciones como un regulador único y líneas de acción regionales del Banco Central Europeo son las herramientas que, en opinión de Germán Verdugo, gerente de estrategia de Credicorp Capital, le han ayudado al Viejo Continente a pasar la página de la crisis. Agrega que de los cinco países que han sido rescatados, Irlanda porque rápidamente reconoció el problema.

Señala además que España también está mostrando cifras positivas, tras salir del programa de rescate en diciembre pasado.

En Grecia también soplan mejores vientos y aunque la aprobación de reformas de austeridad fiscal sigue siendo difícil, con una mayoría de tan solo dos congresistas, el gobierno del primer Ministro, Antonis Samaras, logró aprobar un nuevo grupo de normas con las que busca asegurar el siguiente desembolso por 10.100 millones de euros. Desde diciembre, los griegos no reciben recursos del segundo rescate que les fue aprobado por la Troika por 130.000 millones de euros. Están urgidos del dinero porque en mayo deben responder por 12.500 millones de euros de deuda pública.

Al cierre de esta edición, los ministros de finanzas de la Zona Euro se reunían para definir el desembolso que esperan los griegos. Así mismo, la Troika anunció un retraso del último pago del rescate a Portugal hasta finales de junio para evitar tomar decisiones sobre posible financiación adicional durante las elecciones europeas. Según el programa de rescate, Lisboa debería recibir el último pago el 17 de mayo, justo una semana antes de las elecciones para el Parlamento Europeo.

Independiente de las fechas de desembolso y de los muchos temas que faltan por resolver, en particular el desempleo, 2014 pinta como el año de la recuperación europea.

Temen imitar a Japón
El costo de vida en la Zona Euro está en el mínimo de cinco años y lejos de la meta de 2% establecida por el BCE.

En marzo, la inflación en la Zona Euro llegó al mínimo en cinco años, lo que prendió las alarmas de una posible deflación. El estimativo preliminar del índice de precios al consumidor fue de 0,5% anual, luego de haberse ubicado en 0,7% en febrero. Este resultado se aleja cada vez más de la meta del Banco Central Europeo (BCE) de 2% y se mantiene por debajo de 1% por seis meses consecutivos.

Como resultado, se teme que en Europa se repita el flagelo de deflación de Japón, el cual por más de 15 años no ha podido crecer a las tasas que requiere. Por este motivo, los ojos están puestos en el BCE. En Credicorp Capital creen que existe espacio suficiente y justificado para un recorte adicional en sus tasas, pero que es posible que decida abstenerse de intervenir y prefiera esperar la confirmación de las cifras preliminares antes de actuar. “Con esto en mente, y considerando que la mayoría del mercado no espera la intervención del BCE, no se descarta un nuevo recorte, el cual, por ser sorpresivo, podría potenciar el impacto, muy marginal per se, de dicha medida”, señala la comisionista.
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